“I Have A Dream” (Tengo un Sueño). Histórico discurso de Martin Luther King, Jr. 28/8/1963

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Tengo un sueño
Por Martin Luther King, Jr.

Discurso leído en las gradas del Lincoln Memorial durante la histórica Marcha sobre Washington
Estoy orgulloso de reunirme con ustedes hoy, en la que será ante la historia la mayor manifestación por la libertad en la historia de nuestro país.
Hace cien años, un gran estadounidense, cuya simbólica sombra nos cobija hoy, firmó la Proclama de la emancipación. Este trascendental decreto significó como un gran rayo de luz y de esperanza para millones de esclavos negros, chamuscados en las llamas de una marchita injusticia. Llegó como un precioso amanecer al final de una larga noche de cautiverio. Pero, cien años después, el negro aún no es libre; cien años después, la vida del negro es aún tristemente lacerada por las esposas de la segregación y las cadenas de la discriminación; cien años después, el negro vive en una isla solitaria en medio de un inmenso océano de prosperidad material; cien años después, el negro todavía languidece en las esquinas de la sociedad estadounidense y se encuentra desterrado en su propia tierra.
Por eso, hoy hemos venido aquí a dramatizar una condición vergonzosa. En cierto sentido, hemos venido a la capital de nuestro país, a cobrar un cheque. Cuando los arquitectos de nuestra república escribieron las magníficas palabras de la Constitución y de la Declaración de Independencia, firmaron un pagaré del que todo estadounidense habría de ser heredero. Este documento era la promesa de que a todos los hombres, les serían garantizados los inalienables derechos a la vida, la libertad y la búsqueda de la felicidad.
Es obvio hoy en día, que Estados Unidos ha incumplido ese pagaré en lo que concierne a sus ciudadanos negros. En lugar de honrar esta sagrada obligación, Estados Unidos ha dado a los negros un cheque sin fondos; un cheque que ha sido devuelto con el sello de “fondos insuficientes”. Pero nos rehusamos a creer que el Banco de la Justicia haya quebrado. Rehusamos creer que no haya suficientes fondos en las grandes bóvedas de la oportunidad de este país. Por eso hemos venido a cobrar este cheque; el cheque que nos colmará de las riquezas de la libertad y de la seguridad de justicia.
También hemos venido a este lugar sagrado, para recordar a Estados Unidos de América la urgencia impetuosa del ahora. Este no es el momento de tener el lujo de enfriarse o de tomar tranquilizantes de gradualismo. Ahora es el momento de hacer realidad las promesas de democracia. Ahora es el momento de salir del oscuro y desolado valle de la segregación hacia el camino soleado de la justicia racial. Ahora es el momento de hacer de la justicia una realidad para todos los hijos de Dios. Ahora es el momento de sacar a nuestro país de las arenas movedizas de la injusticia racial hacia la roca sólida de la hermandad.
Sería fatal para la nación pasar por alto la urgencia del momento y no darle la importancia a la decisión de los negros. Este verano, ardiente por el legítimo descontento de los negros, no pasará hasta que no haya un otoño vigorizante de libertad e igualdad.
1963 no es un fin, sino el principio. Y quienes tenían la esperanza de que los negros necesitaban desahogarse y ya se sentirá contentos, tendrán un rudo despertar si el país retorna a lo mismo de siempre. No habrá ni descanso ni tranquilidad en Estados Unidos hasta que a los negros se les garanticen sus derechos de ciudadanía. Los remolinos de la rebelión continuarán sacudiendo los cimientos de nuestra nación hasta que surja el esplendoroso día de la justicia.
Pero hay algo que debo decir a mi gente que aguarda en el cálido umbral que conduce al palacio de la justicia. Debemos evitar cometer actos injustos en el proceso de obtener el lugar que por derecho nos corresponde. No busquemos satisfacer nuestra sed de libertad bebiendo de la copa de la amargura y el odio. Debemos conducir para siempre nuestra lucha por el camino elevado de la dignidad y la disciplina. No debemos permitir que nuestra protesta creativa degenere en violencia física. Una y otra vez debemos elevarnos a las majestuosas alturas donde se encuentre la fuerza física con la fuerza del alma. La maravillosa nueva militancia que ha envuelto a la comunidad negra, no debe conducirnos a la desconfianza de toda la gente blanca, porque muchos de nuestros hermanos blancos, como lo evidencia su presencia aquí hoy, han llegado a comprender que su destino está unido al nuestro y su libertad está inextricablemente ligada a la nuestra. No podemos caminar solos. Y al hablar, debemos hacer la promesa de marchar siempre hacia adelante. No podemos volver atrás.
Hay quienes preguntan a los partidarios de los derechos civiles, “¿Cuándo quedarán satisfechos?”
Nunca podremos quedar satisfechos mientras nuestros cuerpos, fatigados de tanto viajar, no puedan alojarse en los moteles de las carreteras y en los hoteles de las ciudades. No podremos quedar satisfechos, mientras los negros sólo podamos trasladarnos de un gueto pequeño a un gueto más grande. Nunca podremos quedar satisfechos, mientras un negro de Misisipí no pueda votar y un negro de Nueva York considere que no hay por qué votar. No, no; no estamos satisfechos y no quedaremos satisfechos hasta que “la justicia ruede como el agua y la rectitud como una poderosa corriente”.
Sé que algunos de ustedes han venido hasta aquí debido a grandes pruebas y tribulaciones. Algunos han llegado recién salidos de angostas celdas. Algunos de ustedes han llegado de sitios donde en su búsqueda de la libertad, han sido golpeados por las tormentas de la persecución y derribados por los vientos de la brutalidad policíaca. Ustedes son los veteranos del sufrimiento creativo. Continúen trabajando con la convicción de que el sufrimiento que no es merecido, es emancipador.
Regresen a Misisipí, regresen a Alabama, regresen a Georgia, regresen a Louisiana, regresen a los barrios bajos y a los guetos de nuestras ciudades del Norte, sabiendo que de alguna manera esta situación puede y será cambiada. No nos revolquemos en el valle de la desesperanza.
Hoy les digo a ustedes, amigos míos, que a pesar de las dificultades del momento, yo aún tengo un sueño. Es un sueño profundamente arraigado en el sueño “americano”.
Sueño que un día esta nación se levantará y vivirá el verdadero significado de su credo: “Afirmamos que estas verdades son evidentes: que todos los hombres son creados iguales”.
Sueño que un día, en las rojas colinas de Georgia, los hijos de los antiguos esclavos y los hijos de los antiguos dueños de esclavos, se puedan sentar juntos a la mesa de la hermandad.
Sueño que un día, incluso el estado de Misisipí, un estado que se sofoca con el calor de la injusticia y de la opresión, se convertirá en un oasis de libertad y justicia.
Sueño que mis cuatro hijos vivirán un día en un país en el cual no serán juzgados por el color de su piel, sino por los rasgos de su personalidad.
¡Hoy tengo un sueño!
Sueño que un día, el estado de Alabama cuyo gobernador escupe frases de interposición entre las razas y anulación de los negros, se convierta en un sitio donde los niños y niñas negras, puedan unir sus manos con las de los niños y niñas blancas y caminar unidos, como hermanos y hermanas.
¡Hoy tengo un sueño!
Sueño que algún día los valles serán cumbres, y las colinas y montañas serán llanos, los sitios más escarpados serán nivelados y los torcidos serán enderezados, y la gloria de Dios será revelada, y se unirá todo el género humano.
Esta es nuestra esperanza. Esta es la fe con la cual regreso al Sur. Con esta fe podremos esculpir de la montaña de la desesperanza una piedra de esperanza. Con esta fe podremos trasformar el sonido discordante de nuestra nación, en una hermosa sinfonía de fraternidad. Con esta fe podremos trabajar juntos, rezar juntos, luchar juntos, ir a la cárcel juntos, defender la libertad juntos, sabiendo que algún día seremos libres.
Ese será el día cuando todos los hijos de Dios podrán cantar el himno con un nuevo significado, “Mi país es tuyo. Dulce tierra de libertad, a tí te canto. Tierra de libertad donde mis antesecores murieron, tierra orgullo de los peregrinos, de cada costado de la montaña, que repique la libertad”. Y si Estados Unidos ha de ser grande, esto tendrá que hacerse realidad.
Por eso, ¡que repique la libertad desde la cúspide de los montes prodigiosos de Nueva Hampshire! ¡Que repique la libertad desde las poderosas montañas de Nueva York! ¡Que repique la libertad desde las alturas de las Alleghenies de Pensilvania! ¡Que repique la libertad desde las Rocosas cubiertas de nieve en Colorado! ¡Que repique la libertad desde las sinuosas pendientes de California! Pero no sólo eso: ! ¡Que repique la libertad desde la Montaña de Piedra de Georgia! ¡Que repique la libertad desde la Montaña Lookout de Tennesse! ¡Que repique la libertad desde cada pequeña colina y montaña de Misisipí! “De cada costado de la montaña, que repique la libertad”.
Cuando repique la libertad y la dejemos repicar en cada aldea y en cada caserío, en cada estado y en cada ciudad, podremos acelerar la llegada del día cuando todos los hijos de Dios, negros y blancos, judíos y cristianos, protestantes y católicos, puedan unir sus manos y cantar las palabras del viejo espiritual negro: “¡Libres al fin! ¡Libres al fin! Gracias a Dios omnipotente, ¡somos libres al fin!”
Washington, DC
28 de agosto de 1963

Vé EL DISCURSO ORIGINAL EN YOUTUBE:

http://www.youtube.com/watch?v=PbUtL_0vAJk&locale=en_US&persist_locale=1

Apartes del discurso con subtitulos en español:

http://mx.youtube.com/watch?v=wt4v9Zg2unU

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Posteado en General sobre Marzo 3, 2008 por jaed05

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Caso Katya Miranda

Posteado en Derechos Humanos, General con etiquetas, , , , , , sobre Febrero 23, 2008 por jaed05

Relato del caso

El sábado 3 de abril de 1999, Katya Natalia y Gina Marcela -hermanas de nueve y siete años, respectivamente- llegaron al rancho en la playa propiedad de su abuelo paterno, en compañía de su padre y otros familiares. La madre de las niñas, Hilda María Jiménez, llegó después y se retiró al final de la tarde pues se había comprometido con su comunidad a participar en actividades religiosas propias de la Semana Santa. Como no era su intención quedarse a dormir en el rancho, Katya Natalia y Gina Marcela sólo llevaban ropa para un día. Así, la madre manifestó su deseo de llevárselas con ella; pero el padre de las menores, Edwin Miranda, le dijo que se quedarían con él esa noche en la playa. Tras una leve discusión, Hilda María accedió.

Lo que parecía ser un paseo normal, se transformó dramáticamente. En la madrugada del domingo 4 de abril, Katya Natalia fue violada y asesinada. Su pequeño cuerpo apareció a unos metros del rancho ubicado en Los Blancos, departamento de La Paz.

Al momento de ocurrir los hechos, eran casi 20 personas las que se encontraban en el lugar entre familiares y empleados del abuelo de Katya. Había gente con formación militar, policial y jurídica. El padre de la víctima, capitán de la Fuerza Armada de El Salvador, era Jefe de Logística del Estado Mayor encargado de la seguridad del Presidente de la República. Un tío de Katya Natalia, capitán retirado y alto oficial de la Policía Nacional Civil, era el segundo jefe de la División de Investigación Criminal de dicha institución. Otro tío que se encontraba en el lugar, también era capitán en activo.

Según el abuelo de Katya Natalia, nadie se enteró de lo ocurrido. El padre sostuvo que estaba durmiendo entre sus dos hijas en una pequeña “tienda de campaña” y también afirma que no se dio cuenta cuando sacaron a la niña de su costado. Todos los adultos dicen que los “sedaron”. Pero las contradicciones y los vacíos son tantos…Torpeza en el manejo de la escena del crimen, pasividad en las investigaciones y manipulación de las pruebas encontradas, son sólo algunos ejemplos de todo lo que se hizo para que los responsables del brutal hecho quedaran en la impunidad. 

Debido a la poca diligencia oficial en el esclarecimiento del caso, Hilda María Jiménez fue la única que exigió incansablemente justicia. Ella siempre sostuvo con insistencia que su hija sólo pudo levantarse con su padre o abuelo, pues era muy tímida y tenía muchos temores.

Como resultado de la lucha de esa madre y la presión social, cuatro personas fueron detenidas en enero del 2000: el padre de Katya, acusado por el delito de abandono y desamparo en la niña; su abuelo, por el delito de violación en menor y homicidio agravado; y dos empleados que “dormían” junto a la entrada del rancho, por el delito de encubrimiento.

En los tribunales Hilda María encontró nuevas trabas en su esfuerzo por dar con el o los autores del asesinato de su hija. Tanto así que la Jueza de Instrucción encargada del caso, debido a su actitud mostrada durante el proceso, fue amonestada por la Corte Suprema de Justicia. Esta funcionaria no valoró en su debida medida los aportes que se le presentaron para el esclarecimiento del caso, desperdiciando posibles vías de investigación. Tampoco valoró la evidente actitud de encubrimiento, llegando hasta el posible fraude procesal por parte de algunos de los presentes en la escena del crimen cuando éste ocurrió. Además, trató mal a la víctima en repetidas ocasiones.

El 10 de octubre del 2000, la Jueza otorgó el sobreseimiento definitivo al padre de Katya. Los tres acusados restantes fueron sobreseidos de forma provisional, a la espera de nuevas evidencias. En octubre de 2001, el sobreseimiento provisional pasó a ser definitivo porque esas “nuevas evidencias” nunca aparecieron, debido a que la Fiscalía General de la República no investigó más.

A casi más ocho años de la muerte de Katya, la sociedad salvadoreña mantiene viva su indignación por este caso y recuerda a una madre ejemplar que luchó contra todos los obstáculos por buscar justicia. Ella puso a prueba, una vez más, nuestras débiles instituciones y reveló su ineficacia. En este caso se juntaron el encubrimiento, un presunto fraude procesal y la manipulación de pruebas para favorecer a los victimarios y dañar más a las víctimas. Pero, también, el caso generó un amplio repudio de la sociedad y convocó a la solidaridad activa para respaldar la persistente denuncia pública de esa valiente mujer. Este es uno de los casos que más cobertura a recibido por parte de los medios de comunicación y sobre el cual, sin duda, se ha opinado en cada rincón del país.

Hilda María Jiménez junto a Gina Marcela, la hija sobreviviente, tuvieron que abandonar el territorio nacional, temiendo por su seguridad. Mientras, Katya Natalia todavía espera que se le haga justicia.


 

 

 

 

 

 


Carta de Hilda María Jiménez al Fiscal General de la República de El Salvador

Licenciado Félix Garrid Safie
Fiscalía General de la República
Presente.
Uno de los casos que más ha impactado a la sociedad salvadoreña, después de la guerra, es el asesinato y la violación de mi hija Katya Natalia Miranda Jiménez. Esos trágicos hechos ocurrieron entre la noche del 3 de abril y la madrugada del 4 de abril de 1999, mientras ella se encontraba de paseo en un rancho propiedad de su familia paterna ubicado en la Playa Los Blancos de la jurisdicción de San Luis, La Herradura, Departamento de La Paz. Resulta obvio que dicho crimen no pudo ser cometido por otra persona que no se encontrara al interior de dicha propiedad.

 

 

 

Debido a que algunos de los sospechosos del mismo fueron sobreseídos por el Juzgado de Instrucción de San Luis Talpa, el Instituto de Derechos Humanos de la Universidad Centroamericana “José Simeón Cañas” (IDHUCA) –entidad que me representa legalmente en El Salvador– le solicitó el 28 de enero de 2003 a su antecesor, Belisario Artiga, realizar nuevas diligencias de investigación sobre el caso que permitieran la correcta individualización de sus responsables y el posterior enjuiciamiento penal de los mismos (anexo copia a la presente petición).

 

 

 

 

 

 

 

 

En vista de que dicha comunicación no fue atendida, el IDHUCA presentó otra demanda el 30 de abril de 2003. En ambas solicitudes se hicieron nuevas denuncias por los delitos de Violación, Agresión Sexual Agravada, Homicidio Agravado, Encubrimiento, Complicidad y Fraude Procesal contra todas las personas adultas que permanecieron en el entorno de mi hija Katya la noche de su muerte.

 

 

 

 

 

 

 

Ninguna de estas comunicaciones ha sido respondida en cuatro años, tiempo que supera la estimación del “plazo razonable” según los parámetros de derechos humanos aplicables. Mientras tanto, la violación y el asesinato de mi niña junto al resto de delitos que favorecieron o facilitaron semejantes hechos y su posterior encubrimiento, continúan en la más completa y descarada impunidad.

 

 

 

En esta ocasión, en mi calidad de madre de la víctima –después de una difícil y dolorosa búsqueda de justicia durante casi ocho años– le reitero el contenido de los escritos relacionados y le pido por primera vez que, como Fiscal General de la República, cumpla con las atribuciones constitucionales que le han sido encomendadas tomando en cuenta los derechos de las víctimas y la excesiva dilación del anterior Fiscal en el trámite de estas peticiones.

 

 

 

Cuando Usted llegó al cargo manifestó –refiriéndose al caso de Katya– lo siguiente: “Voy a revisar todos los casos emblemáticos” (CoLatino, 26 de abril del 2006). Es el momento para demostrar con hechos su voluntad de actuar como es debido en el combate a la impunidad, especialmente porque faltan dos años para que prescriba la acción penal en el caso y se convierta en otro más donde por omisión se le niega justicia a las víctimas.

 

 

 

En la espera de su respuesta a la presente, me despido.

Atentamente,

Hilda María Jiménez Molina

 

 

El caso en fechas

 

1999

Abril

3. Hilda María Jiménez deja a sus hijas Katya y Gina Marcela al cuidado de su abuela, en un rancho de playa Los Blancos en La Paz. En el rancho estaban además el padre de las niñas, el abuelo y otros familiares.

4. El cuerpo de Katya, sin vida, aparece en la arena, a unos diez metros del rancho.

6. La División de Investigación Criminal realiza la primera inspección en el lugar de los hechos. La subregional de Zacatecoluca de La Fiscalía General solicita diligencias para buscar los testigos.

8. El Laboratorio de Investigación Científica de la PNC estableció que en el pantalón corto de la menor no se encontraron rastros de semen ni sangre.

Del 9 al 14. El Organismo de Inteligencia del Estado práctico exámenes poligráficos a la familia Miranda y los empleados.

Mayo

Hasta este mes, la División de Investigaciones de la PNC sacaron n álbum fotográfico del lugar de los hechos.

En Mayo, Carlos Miranda metió la hipótesis de que un tal Doroteo Maradiaga quería hacerle daño. La Fiscalía manejaba tres hipótesis: Maras, Doroteo Maradiaga y por último algún familiar de la víctima.

Se ampliaron las declaraciones de los testigos.

Junio

Familia Miranda declaran que sintieron unas gotitas en los ojos y que notaron que les movieron los vehículos.

Un vigilante de la zona declara haber encontrado el cuerpo de la menor y moverlo hacia la playa, ya que el agua empezaba a cubrir el cadáver. Movió el cuerpo con la ayuda de cuatro sujetos que transitaban por el lugar, quienes les avisaron sobre el cadáver.

La PNC realiza la prueba del polígrafo y exámenes psicológicos a la familia Miranda.

Agosto

23. El técnico poligrafista de la PNC envío al jefe de laboratorio los resultados de las pruebas poligráficas realizadas a la familia Miranda. Las pruebas salieron negativas.

Octubre
Carlos Miranda reitera ante la Fiscalía sus sospechas contra Doroteo Maradiaga.
Hilda María Jiménez, Madre de Katya, comparece ante los medios y denuncia el asesinato de su hija. La madre de Katya había permanecido siete meses en Estados Unidos, tras el asesinato, a solicitud de su entonces esposo, Edwin Miranda.

27. Hilda María Jiménez pide ayuda al IDHUCA.

29. El Diario El Mundo publica la primera entrevista con Hilda María.

El análisis del raspado de uñas enviado a un laboratorio de granada, España, llega al país. No se encontró rastros extraños en sus uñas.

Noviembre
Carlos Miranda declara en al Fiscalía que la OIE le hizo la prueba del polígrafo pero que no le dio el resultado de la misma. Sostiene la acusación contra Maradiaga.

Subregional de la Fiscalía de Zacatecoluca y Sede Central de la Institución tiene un percance debido que al primera nunca envió la ampliación de la autopsia realizada por Medicina Legal pese a tenerla desde hacía tiempo en su poder. En dicho informe se destaca que Katya Miranda murió de asfixia por sofocación debido a que tenía poco agua en sus pulmones y estómago, y que tenía arena en su traquea y vías respiratorias.

Autoridades entrevistas a tío materno de Katya y a su madre, Hilda.

A finales de noviembre, la Asamblea Legislativa elige a Belisario Artiga como fiscal General.

Hilda María envía una nota al fiscal pidiéndole que acelere las investigaciones. Artiga responde solicitando ala OIE la investigación n paralela.

Diciembre

9. Fiscalía realiza reconstrucción de los hechos sin contar con la autorización de un juez.

31. Se incendia la casa del abuelo paterno de Katya. Dentro de la casa se encontraba al tienda de campaña en donde durmió la noche de su asesinato.

2000

Enero

18. Fiscalía convoca reunión entre familia Miranda, Hilda María e IDHUCA. Seis testigos mencionan haber visto que Edwin miranda, padre de Katya, se fue del rancho y que antes de irse, le dio un beso de lengua a Katya en la boca.

19. Edwin Miranda es arrestado bajo cargos de abandono, su padre, Carlos, por violación y asesinato. Los dos empleados del abuelo de Katya son arrestados por encubrimiento.

24. El caso es presentado ante el juzgado de paz de San luis la Herradura, quien lo manda al juzgado de instrucción de San Luis Talpa.
25. El juzgado de instrucción abre el juicio contra los imputados y da un plazo de cinco meses para recolectar pruebas.

Febrero

21. Los fiscales del caso presentan una solicitud para que se tomen declaraciones de a dos testigos como prueba anticipada, ya que estas personas tenían temor de declarar.

Hilda María pidió ayuda a la Embajada de Estados Unidos para que se investigue el caso con la ayuda del gobierno de Estados Unidos. Embajadora Anne Paterson accede, pero pide que una autoridad competente lo requiera.  El fiscal general no respondió a la ayuda ofrecida.

Marzo.
17. Se hacen posibles las declaraciones como prueba anticipada de los testigos de la fiscalía. Uno de los testigos dio buenas referencias de Carlos Miranda, y el otro mencionó que el imputado ofreció beneficios a cambio de declarar contar Doroteo Maradiaga.

Mayo.
4. La jueza declara a Diario el Mundo que la fiscalía no ha presentado pruebas que incriminen a los acusados.

La defensa pide que seis testigos declaren para aportar más información. La jueza accede. Los testigos, en su declaración, contradicen lo que dijeron el 18 de enero en la reunión sostenida con la Fiscalía, el IDHUCA e Hilda María.

Hilda María solicita a la Sección de Investigación de la Corte Suprema de Justicia una investigación contra la jueza por su actitud mostrada en el caso (declaraciones del proceso a los medios).

Junio
La cámara tercera de la Sección del centro decide que la jueza seguirá conociendo el caso.

Julio
21. se realiza la segunda reconstrucción de los hechos. A la madre de Katya se le niega el acceso a la misma. La reconstrucción se suspende por la lluvia.

Septiembre
18. Se realiza la tercera y final reconstrucción del crimen.

Octubre
10. Jueza determina sobreseimiento definido para el padre de Katya, Edwin; y sobreseimiento provisional para Carlos miranda y sus dos empleados.

2001

Octubre
Los sobreseimientos pasan a ser definitivos luego de que la Fiscalía no presentó nuevas evidencias para el caso.

2002

Mayo
Procuraduría para la Defensa de los derechos Humanos emite un informe sobre el caso.

2003
IDHUCA pide reapertura del caso. No hay respuesta.

2005
Hilda María Jiménez e IDUCHA envían carta con 30 mil firmas para pedir reapertura del caso al nuevo fiscal, Felix Garried Safie. No hay respuesta.

Ya no podemos darle el beneficio de la duda al Fiscal Safie”

Entrevista con Benjamín Cuéllar, director del IDHUCA [( 24/mar/2008 ) (EL FARO.NET)]

¿En un año se puede llegar al o los culpables del crimen?

 

 

 

 

Yo estoy convencido que sí. Si se investiga bien. Si hay una buena búsqueda quizá no de prueba científica, porque ya se dejó perder todo eso. Incluso le dieron fuego a la casa donde estaba la tienda de campaña y la ropa de la niña, el 31 de diciembre de 1999.

¿Y entonces cómo?

Con prueba testimonial es fácil. Ahí había un montón de gente que podría hablar y podrían contar, si tienen algo de conciencia.

Hace nueve años no lo hicieron.

Pero creo que hoy sí pueden hacerlo. Yo estuve en reuniones privadas con el resto de la familia, menos el abuelo, abuela, papá y empleados. Con el resto de la familia adulta nos reunimos dos veces. Hilda María (Jiméney) y yo un día; Hilda María, el fiscal general de entonces –Belisario Artiga-, los fiscales, el abogado del IDHUCA y yo… y la gente hablaba fácil. Con un interrogatorio y con una buena técnica de interrogatorio policial se podría fácilmente, creo yo… además, yo me imagino que no deben estar tranquilos.

¿Por qué?

Ellos fueron testigos de todo esto, cómplices y encubridores. Ahí tiene el Fiscal General de la República en sus manos un caso que se resolvería fácilmente. Y le puede servir para cerrar con broche de oro su mandato. O salir por la puerta de atrás como salió Belisario Artiga, quien proclamó, cuando asumió la Fiscalía, que este sería su caso emblemático, que él lo resolvería, porque era fácil de resolver. Estamos a nueve años y el caso está en la impunidad, no porque no se puede resolver si no porque no se quiere resolver.

El caso no puede reabrirse acusando a los mismos sospechosos se les acusa de lo mismo.

No, porque sería un doble juzgamiento y eso es constitucionalmente prohibido. Y se tiene razones para eso.

¿Entonces?

Se puede reabrir con una buena investigación que sustente acusaciones a diferencia de cómo se hizo la vez pasada. Belisario Artiga prácticamente nos durmió una noche antes de la captura del papá, del abuelo, en enero del 2000.

¿Cómo?

Nos dijo que tenía pruebas de que el abuelo se iba del país, que tenía copia del boleto de avión, copia del retiro de cuentas bancarias y que al día siguiente salía. Entonces metió el requerimiento sin sustento, sin fundamento y acusó de abandono al papá y de asesinato y violación al abuelo. Y de encubrimiento a los empleados y no tenía ni una base para ello. Osea, no se captura para investigar, se investiga para capturar.

¿Cuáles serían las nuevas acusaciones y contra quienes?

Creo que habría que ampliar a otros adultos que estuvieron ahí. Hay que responsabilizar a alguien por la violación y el asesinato –a uno o más personas- y al resto por encubrimiento. Pero eso depende de una buena investigación de la Fiscalía General.

¿Ese alguien quién sería?

Yo estoy convencido de que fue el papá. No creo que un padre, a menos que sea un padre desnaturalizado, deje que el crimen de su hija quede en la impunidad. Se está protegiendo él, no a su papá ni a nadie más.

¿Qué opina de que el tío de Katya, Godofredo Miranda, siga en la PNC?

Por lo menos llama sospechas. Alguien que tiene esos méritos profesionales y que fue incapaz de portarse como un profesional de la policía en el caso de su sobrina llama sospechas. Y llama sospechas que no haya sido investigado. Dentro de los deberes como policía, aunque estuviera de licencia, tenía que actuar como tal. Y no lo hizo. Y no fue investigado. Al contrario, fue ascendido. Pasó de ser segundo jefe de la División de Investigación Criminal, después provisionalmente jefe de la División de Logística y ahora tiene años, años, como jefe de la División Antinarcóticos. Algo huele mal ahí. A nosotros nos llama la sospecha.

Ese día había 17 personas en el rancho. ¿Qué hay de sus testimonios?

No hay ninguno. Es decir, testimonios sustentables no hay ni uno. Todos se alinearon con la versión del abuelo de la niña: alguien con un spray nos fue rociando uno por uno y nos durmió. ¡Por favor! Nosotros hicimos todo lo posible por ayudar a la Fiscalía: mandamos los perfiles sicológicos de los imputados a Estados Unidos, con expertos investigadores criminales, y nos decían que con solo el perfil todo apuntaba que eran sospechosos de cometer el crimen. Otro experto en somníferos al que le mandamos hasta maqueta y croquis del lugar, nos dijo que ahí solo que una avioneta hubiera pasado rociando el somnífero hubiera dormido a todos. No pudo andar de uno en uno. Además, los vigilantes andaban con machete. No sé si había pistolas.

Esa fue una versión.

Carlos Miranda también dijo que alguien había mandado a matar a su nieta, y mencionó al famoso Doroteo Maradiaga que había contratado al otro famoso “Palo” para hacerlo. Doroteo Maradiaga ya murió, aquí vino a hablar conmigo con uno de sus abogados, que ahora es magistrado de la Corte Suprema de Justicia.

La hermana de Katya ahora tiene 16, 17 años. ¿Su testimonio sería clave en este nuevo proceso?

Debe ser incluido. Ella es testigo de primera mano, ella dormía en la tienda de campaña de Katya. El problema es que ella viene de un proceso muy duro, doloroso. El trauma para ella, para que pudiera hablar, hubiera más fácilmente sido superado si hubiera visto que la instituciones la acogían, cuidaban y le daban las herramientas para cuidarla tanto a su madre como a ella. Pero eso no pasó. Lo que tenemos es una pobre niña que tenía siete años; y que a los ocho años tuvo que salir con la ropa que tenía porque su mamá había sido amenazada. Y al amenazar a su madre, fue amenazada ella también. Si ella ha logrado procesar todo esto y puede desahogarse, su testimonio es fundamental.

¿Hay probabilidades de que testifique?

Se ha trabajado con ella, con psicólogos, gente que le ha ayudado. Yo espero que se pueda contar con esto.

A la Fiscalía ya se envió una carta para que reabra el caso y aún no hay respuesta.

No. Creo que es tiempo de que dejemos de darle el beneficio de la duda y con la otra carta que esperamos presentar (que la enviará Hilda María )… que con esa carta que presentemos, también presentamos un recurso a la Corte Suprema de Justicia por violar el derecho de respuesta. Él (fiscal general, Garrid Safie) no ha dicho nada, solo una frase célebre. A través de los medios dijo que el caso no estaba impune porque no se habían cumplido los 10 años para su prescripción, que el caso queda impune cuando pasan 10 años y no se ha hecho nada. Cosa que él está cumpliendo a cabalidad. Y todo apunta a que para allá vamos.

Si hace nueve años hubo una completa violación al debido proceso, ¿qué garantiza que esta vez no ocurra lo mismo, si es que se reabre el caso?

Pueden hacer cualquier cosa, desde no hacer nada, que es una acción deliberada, por el cual puede ser denunciado el fiscal, por omisión de la investigación. Y pueden hacer un proceso, un requerimiento infundado, amañado, compadre hablado con una jueza o juez. Puede pasar cualquier cosa. Ya lo hizo el fiscal con el caso Record, por ejemplo.

¿De lo que suceda este año depende si en la Comisión Interamericana se abre el caso?

Sí. Por lo menos el sistema regional de derechos humanos ya se dio cuenta de que lo que presumía el Estado salvadoreño después de la guerra es pura pantalla. Lo vemos a cada rato… en el caso jesuitas, el Estado lleva como contraparte al abogado que defendió a los autores materiales e intelectuales del asesinato de los jesuitas. Se ha llegado al punto de la prepotencia y la impunidad absoluta que imponen como contraparte al defensor de los asesinatos de los jesuitas. Pasó algo parecido con el caso García Prieto. El Estado llegó a decir que la familia de la víctima se inventaba las amenazas. Estas son muestras de una prepotencia absoluta y de un mensaje en el que el Estado dice que no está a favor de las víctimas y que premia a los victimarios.

 

 

 

 

 

IDHUCA y madre de Katya Miranda quieren reabrir el caso a un año de que prescriba

A nueve años del crimen, la madre de Katya Miranda pedirá que se investigue a su ex esposo, Edwin Miranda, por asesinato y violación en contra de su hija, Katya. Hilda María Jiménez revela que tras el crimen se enteró de que tanto el abuelo como el padre de la niña abusaban sexualmente de ella. En la reapertura del caso, la madre y el IDHUCA le apuestan al testimonio de la hermana y de un testigo clave.

Miguel Campos quiere limpiar la tumba de Katya Miranda pese a que no sabe quién es ella ni lo qué le pasó, hace nueve años. Miguel apenas tiene once años, dos de los cuales los ha dedicado a lustrar y darle brillo a las lápidas del cementerio Jardines del Recuerdo.

Miguel tenía apenas dos años en 1999, y no se dio cuenta de que el resto del país se conmocionó al descubrir a una niña llamada Katya Miranda violada y asesinada en una playa frente al rancho de su abuelo paterno. En el rancho había 11 adultos y siete niños, incluida Katya. De los adultos, nadie escuchó ni vio nada. De eso hace ya nueve años, y aun no hay culpables. Un año más y el caso prescribirá, y Miguel estará entonces limpiando la tumba de una víctima cuyos asesinos quedaron impunes.

En Washington, Hilda María Jiménez, madre de Katya, no se explica cómo tras nueve años el caso aún no se ha resuelto. Jiménez tuvo que exiliarse en Estados Unidos tras recibir amenazas, cuando insistía en que se investigara el asesinato de su hija. Ahora, con el tiempo en contra, vuelve a pedir justicia para su hija y acusa directamente a quien ella cree que es culpable: Edwin Miranda, su ex esposo y padre de Katya, que en ese entonces era jefe del Batallón Presidencial.

No se puede acusar a una misma persona por el mismo delito. Pero Edwin Miranda no fue y no ha sido juzgado por el asesinato y violación en contra de mi hija”, dice Jiménez, vía telefónica, a El Faro.

En la Playa Los Blancos, algunos testigos todavía recuerdan el cuerpecito de Katya, desnudo, boca arriba, en la arena. “Ya estaba bonita. Era chelita… Así eran las piernas mire (hace señas con las manos para explicar que eran gruesas). Fue como a las 6:30 de la mañana. Iba con mi esposo a dejar cajas de bebidas al puesto cuando vimos la multitud, ahí frente al Kilo 14. Todavía tenía puesto el calzoncito”, dice “Sonia”, una habitante y comerciante de Los Blancos. Prefiere guardar su verdadero nombre porque teme que “investigadores que no se identifican” parecidos a los de hace nueve años la lleguen a hostigar por lo que vio.

Nadie se cree que en ese rancho nadie vio nada. Imagino el dolor de la madre y al igual que ella no entiendo cómo es que no han capturado al culpable”.

Según la autopsia de Medicina Legal, a la niña, después de violarla, le contraminaron la cara contra la arena, provocándole asfixia por sofocación. Su cara y su labio inferior presentaban laceraciones.

Mi corazón de madre, hace nueve años, me decía que era imposible que el padre de mis hijas cometiera un crimen tan atroz. Y cuando decidí denunciar, esperaba que pudieran llegar a los culpables. Hace nueve años no creí que hubiera sido ese señor (Edwin), pero ahora existe esa probabilidad. Hay más probabilidades de que haya sido el papá y no el abuelo”, dice.

Yo estoy convencido de que fue el papá. No creo que un padre, a menos que sea un padre desnaturalizado, deje que el crimen de su hija quede en la impunidad. Se está protegiendo él, no a su papá ni a nadie más”, comparte Benjamín Cuéllar, director del Instituto de Derechos Humanos de la Universidad Centroamericana (IDHUCA), institución que acompañó el caso a petición de la madre de Katya.

Hay que responsabilizar a alguien por la violación y el asesinato –a una o más personas- y al resto por encubrimiento”, añade. El IDHUCA planea presentar una carta firmada por Hilda Jiménez al fiscal general Félix Garrid Safie para que reabra el caso bajo esta nueva acusación.

Jiménez y Cuellar creen que existen los suficientes elementos y los testimonios claves para cerrar el caso y castigar a los culpables del crimen y a los culpables por encubrimiento. En esos testimonios, la madre de Katya y Cuéllar apuestan por dos: un testigo clave, que estaba esa noche en el rancho, y el testimonio de Gina Marcela, hermana de Katya, que hoy tiene 16 años.

Hemos estado recibiendo terapias psicológicas y psiquiátricas. Acordémonos que él (Edwin) estuvo mintiéndole todo ese día a Gina Marcela sobre Katya, y en la noche la llevó de una sola vez a ver el cadáver en el féretro de su hermana. Imagínese el horror de esta niña, de ver a su hermana, su ídolo, muerta, con laceraciones en su rostro. Detengámonos a pensar qué le estaba queriendo decir Edwin a Gina. ¿Eso fue una amenaza o qué?”, dice Jiménez.

Si se da el testimonio, todavía no sé –porque no he hablado con los abogados- si lo tienen que tomar las autoridades salvadoreñas allá o tienen que venir acá. Aunque le digo que no confío en la autoridades de mi país. Preferiría que se hiciera desde aquí, porque este país nos protege”, añade.

A la orilla del mar, hace nueve años

La playa Los Blancos es una de las cuatro playas del pacífico salvadoreño que conforman el complejo turístico Costa del Sol. La Costa, como se le conoce popularmente, se caracteriza por ser uno de los principales centros de atracción turística en las festividades del verano salvadoreño (marzo-abril); y por estar dominada por ranchos privados –y comerciales- en su orilla.

En el verano de 1999, para las festividades de semana santa, la familia Miranda fue a pasar la noche al rancho del abuelo de Katya, Carlos Miranda.

Ese día dejé ir a mis hijas porque me lo rogó su abuela paterna, doña Rosa (Natalia Méndez de Miranda). Ella quedó a cargo de mis hijas y no entiendo cómo permitió que le pasara eso a Katy; y cómo ha podido vivir tantos años con ese crimen en su conciencia”, dice Hilda entre sollozos.

Dejó a Katya de nueve años y su hermana, Gina Marcela, de 7, al cuidado de su abuela. Además de doña Rosa, en el rancho también estaban su abuelo, Carlos; el padre de las niñas, Edwin; los primos hermanos de Edwin, Godofredo Miranda y Jorge Miranda; la esposa de Godofredo Doris Elizabeth; la novia de Jorge, Iris Rebeca; una prima de Edwin, Yanira Miranda de Recinos y su esposo, Tito Livio Recinos.

También estaban los dos empleados de Carlos Miranda, Luis Alonso López y Francisco Ramos.

Además de Katya y su hermana, ahí durmieron los niños Yanira Rafaela Recinos (12 años), Tito Livio Recinos (7), Godofredo Antonio Miranda Ríos (8), Jorge Antonio Miranda Ríos (6) y Gracia María Miranda Ríos (1 año).

En la noche del sábado 3 y la madrugada del domingo 4, alguien sacó a Katya de la tienda de dormir en la que estaba recostada junto a su hermana. Caminó junto a ella sobre la arena y pasó frente al resto de invitados, que dormía en las camas de los pick ups. El abuelo de Katya dormía, supuestamente, en una hamaca cerca de la tienda. Su abuela, en una cama a la par de su esposo. Antes de salir a la playa, Katya y su asesino pasaron frente a los vigilantes, que dormían en una ramada cerca de la salida a la playa.

El rancho de la familia Miranda hoy luce abandonado y está a la venta. Sobreviven dentro del terreno dos fosas sépticas, la piscina, tres mesas de concreto, dos bancas de concreto, una parrilla para cocinar, 24 cocoteros en el mismo terreno donde esa noche durmió la familia miranda y dos almendros. En el resto del terreno, en dirección a la carretera, hay más cocoteros, árboles de marañon, almendros y dos pozos secos. A la par del rancho, hay una propiedad privada donde los empleados dicen no recordar nada porque no vieron nada.

En el siguiente rancho hay un restaurante con piscina frente al mar, llamado el “Kilo 14”. Hace nueve años, cuando la policía investigó el crimen, uno de los vigilantes del restaurante dijo haber visto en la madrugada a unas personas que formaban un círculo. Dentro del círculo, una pareja hacía el amor sobre la arena. Como eso era una práctica común en la zona, el vigilante dijo no tomarle importancia.

Claudia”, cocinera del Kilo 14 desde hace 15 años, recuerda que el día del asesinato, a las 7:30, ya era conocido en toda la zona que habían matado a una niña. “A esos vigilantes sólo que los busque en el Instituto de Previsión Social de la Fuerza Armada los encuentra. En esa época era el IPSFA el que los contrataba para cuidar aquí”, dice.

Edwin Miranda afirma que a las 4:30 a.m. del domingo 4 se percató de que una de sus hijas, Katya Natalia, no estaba en la tienda de campaña y se dispuso a buscarla en el terreno preguntando sobre el paradero de la niña a su madre, luego a su padre y, posteriormente, a sus otros familiares. Súbitamente, dice, escuchó el grito de su madre y observó que en la playa, fuera del rancho, un grupo de personas rodeaban un cadáver: era el de Katya”, se narra en el libro “Caso Katya”, del IDHUCA.

Según las investigaciones realizadas hace nueve años, entre las 3:30 y 4 de la madrugada, el primero en llegar a la escena del crimen fue un vigilante de uno de los ranchos vecinos que, junto a otros cuatro sujetos que pasaban por el lugar, sacaron el cuerpo del agua que comenzaba a ser arrastrado por las olas.

(…) A las cinco de la mañana, Edwin Miranda le habló su cuñado, Edmundo Jiménez, diciéndole que su hija se había ahogado. Hilda María supo de la muerte de su hija a las siete de la mañana”, continúa.

La policía y la fiscalía llegaron después a identificar el cadáver. Ahí, el médico forense dijo que la niña no había muerto ahogada. Murió por asfixia por sofocación luego de ser violada. Dentro del rancho, la tienda de campaña donde dormía la niña ya había sido levantada a solicitud del abuelo de Katya.

El tío de Katya, Godofredo, un policía con una carrera en ascenso, en ese entonces sub jefe de la División de Investigación Criminal, permitió que se contaminara la escena del crimen. Se retiró la tienda de campaña, el abuelo de Katya y el padre se llevaron el cadáver a medicina legal de San Vicente, no se impuso un perímetro ni se recogieron testimonios de los ahí presentes. Hace nueve años, cuando los medios de comunicación le preguntaron por qué no hizo respetar la escena del crimen, Godofredo Miranda respondió que no estaba de servicio.

Miranda ahora es el jefe de la División Antinarcóticos (DAN) de la PNC. El Faro pidió una entrevista con él pero el jefe de comunicaciones de la institución policial, Arturo Villeda, advirtió que Miranda no da declaraciones sobre la muerte de su sobrina.

El “spray”, “Palo” y Doroteo Maradiaga

Hay varias versiones de lo que pasó. Las principales las dio a conocer el abuelo, principal acusado de la Fiscalía por la violación y asesinato de la niña, en enero del año 2000.

Miranda declaró a la Fiscalía que tenía un enemigo, de nombre Doroteo Maradiaga, que por un asunto de dinero lo había amenazado. En la versión de Miranda, Maradiaga contrató a “Palo” (Rafael Cuenca), un reconocido delincuente de Los Blancos, para que violara y asesinara a Katya. Nunca se comprobó esta acusación. Cuenca y Maradiaga perdieron la vida hace dos años. El primero fue asesinado el 30 de agosto de 2005 por sujetos desconocidos. El segundo murió por causa natural, según dice Benjamín Cuellar.

La familia Miranda se sumó a la versión de su abuelo. Esta planteaba que “Palo” entró a la propiedad, les roció un spray adormecedor a todos y así pudo sacar a la niña del lugar.

¡Por favor!”, dice Hilda Jiménez. “Dos miembros de la Fuerza Armada, un policía y no se dieron cuenta y no pudieron evitarlo. Eso nunca se creyó”.

Para Cuéllar y Jiménez, Carlos Miranda, un abogado y notario ya retirado, hizo los movimientos suficientes como para entorpecer la investigación y buscar el fallo a su favor y el de los otros tres acusados: su hijo, Edwin (acusado por abandono), y sus dos empleados, acusados por encubrimiento.

Cuéllar dice que el IDHUCA pidió a un experto en somníferos que determinara si de verdad pudo dormirse a 18 personas de esa manera. “Y nos dijo que ahí sólo que una avioneta hubiera pasado rociando el somnífero hubiera dormido a todos. No pudo andar de uno en uno. Además, los vigilantes andaban con machete. No sé si había pistolas”, dice Cuellar.

El IDHUCA reclama la actuación de la Fiscalía -a cargo de Belisario Artiga- por los errores que cometió en el caso. El primero de ellos se cometió la noche previa a la captura de Carlos Miranda y su hijo Edwin. Artiga había ingresado a la FGR en noviembre de 1999, después de un impasse de cinco meses en la elección del fiscal general.

El 18 de enero de 2000, Jiménez, Cuéllar y seis miembros de la familia Miranda se reunieron con ellos y el fiscal general, Belisario Artiga, para contarles lo que habían visto.

En esa reunión, los testigos comentaron que vieron a Edwin Miranda despedirse de Katya con un “beso de lengua” en la boca. Más tarde, en el juicio, estas seis personas dijeron que lo que constaba en el acta fiscal no era cierto y regresaron a la versión del spray adormecedor. Dichos testimonios, pese a que constaron en acta, fueron recogidos por la Fiscalía como información extraoficial. Al día siguiente, Belisario Artiga dijo tener las pruebas suficientes para acusar al abuelo por asesinato y violación y al padre por abandono. Y así lo hizo.

Yanira y Doris dijeron que Edwin estaba besando a Katy. ¿Por qué se hicieron para atrás en el juicio? ¿Por qué Belisario Artiga, que prometió esclarecer el caso, tuvo dos periodos y no hizo nada? Todas esas cosas me llevan a pensar que a Edwin y a la familia se le protege por algo. Edwin era jefe del batallón presidencial. ¿Qué sabe él o qué sabe Godofredo Miranda de Calderón Sol y su gobierno para que en vez de investigarlos los hayan promovido? Edwin ahora es mayor, Godofredo es jefe de la DIC”, se queja Jiménez.

La otra versión

A Edwin, a Godofredo y a su familia se les protege por saber algo de la administración de Armando Calderón Sol. ¿Qué, no lo sé?” dice Hilda Jiménez. “Siempre lo he dicho pero siempre se me ha censurado esa parte en los medios de comunicación”.

Tras el juicio contra el abuelo y el padre de Katya, Hilda María Jiménez se exilió en Estados Unidos debido a las amenazas de muerte que recibió en su contra si continuaba peleando por el caso.

Jiménez incluso denunció que el Organismo de Inteligencia del Estado investigó el caso e hizo pruebas con polígrafos a la familia Miranda. Cuando la Fiscalía pidió dicha investigación, el entonces jefe de la OIE respondió diciendo que esta nunca se había realizado y que las pruebas de polígrafo fueron hechas solo al capitán Edwin Miranda luego de que este las solicitara.

El caso llegó al juzgado de paz de San Luis la Herradura el 24 de enero de 2004. La jueza de paz lo envió el mismo día al juzgado de Instrucción de San Luis Talpa. Durante el juicio (duró nueve meses) la jueza Ana María Guzmán Morales declaró en dos ocasiones que las pruebas de la fiscalía no se sostenían. El 10 de octubre de 2000, la jueza decretó sobreseimiento definitivo para Edwin Miranda (acusado en ese entonces por abandono) y sobreseimiento provisional para su padre y sus empleados.

Cuando el caso fue cerrado, la jueza Guzmán Morales regañó a la madre de Katya, insinuando que por su culpa la niña había sido violada y asesinada. Meses más tarde, esta jueza recibió una sanción de la Corte Suprema de Justicia por su actuación en el caso y su actuación en contra de la madre de Katya.

La fiscalía tenía un año para presentar más pruebas en contra del abuelo de Katya y los dos empleados… y para reabrir el caso. No presentó nada. En octubre de 2001, la jueza decretó sobreseimiento definitivo y desde esa fecha el caso está archivado.

En la administración de Belisario Artiga, la Fiscalía cometió errores como el de ordenar la reconstrucción del crimen sin tener la facultad legal para hacerlo. Según la legislación, la reconstrucción de un crimen sólo la puede ordenar un juez.

El Faro intentó conocer la versión del ex fiscal Belisario Artiga pero este se excusó diciendo que ya no le compete el caso. También se intentó conocer si la Fiscalía reabrirá el caso en el último año de vigencia, pero el actual fiscal, Félix Garrid Safie, según la oficina de prensa de la fiscalía, está evaluando dar una declaración.

En la Playa San Blas, los lugareños dicen que el caso es tan fácil de resolver como así de fácil fue que las olas limpiaran la escena del crimen. A Katya no se le tomaron muestras de ADN en las uñas sino hasta la velación de su cuerpo. El blumer que llevaba puesto desapareció. La tienda de campaña, junto a su ropa, se quemó el 31 de diciembre de 1999, día en el que la casa de su abuelo fue “quemada” por sujetos desconocidos. No se pudo determinar cómo se incendió porque el abuelo, al día siguiente, barrió la escena del crimen.

Toda la familia Miranda me falló. Godofredo no veló porque se investigara como se debía y el resto se quedaron callados. Es más, hasta hoy, yo sé que mi hija era abusada sexualmente por su padre y su abuelo”, revela Hilda Jiménez. “Me lo ha dicho gente que lo vio y lo supo. La misma persona que está dispuesta ahora a declarar lo sabe”.

La madre dice haberse enterado de esos abusos hasta después de que la niña fue asesinada. “¿Usted cree que si lo hubiera sabido o sospechado hubiera permitido que mis hijas frecuentaran a estas personas? Yo no les prestaba a mis hijas a nadie más que a su padre y a su abuela. ¡Y hasta años después me vine a enterar que abusaban de mi Katy! Para que mi Katy, Gina y yo descansemos en paz, se tiene que hacer justicia. Y seguiremos luchando por ello”.

En el cementerio, el jefe de servicios fúnebres, Juan Mena, comenta que la tumba de Katya es visitada, siempre, en el aniversario de su asesinato. “Siempre han venido medios de comunicación y de la familia materna, desde hace nueve años”, dice.

Ahí, frente a la placa de Katya, el niño Miguel Campos limpia tumbas de Jardines del Recuerdo, se encoge de hombros luego de que le contamos quién es la niña cuya lápida ha limpiado con esmero. Él está aún muy pequeño como para entenderlo. La niña del Colegio Sagrado Corazón, cuando fue violada y asesinada, también.

Extraído de: http://www.elfaro.net/secciones/Noticias/20080331/noticias1_20080331.asp

“Mi hija dijo que la lucha de su madre no ha sido en vano”

Entrevista con Hilda María Jiménez, madre de Katya Miranda

Cuando el recuerdo de la violación y asesinato que sufrió su hija Katya vuelve, nueve años después, a Hilda María Jiménez todavía se le quiebra la voz. Desde Estados Unidos, esta madre aún sigue pidiendo justicia en un caso que conmocionó al país entero desde que salió a la luz pública, en 1999. Y, ahora, cree que las piezas del rompecabezas ya están en su sitio para dar con el culpable del crimen, el cual, según ella, no puede ser otro que su ex esposo.

El testimonio de su segunda hija, Gina Marcela, que entonces tenía 7 años y ahora 16, es una de esas piezas con las que junto al IDHUCA pedirá el próximo 10 de mayo a la Fiscalía que se reabra el caso. El  4 de abril de 2009 el crimen prescribirá. Quedan 51 semanas para esa fecha.

¿Cuándo se enteró del abuso previo al que fue sometida su hija?
Me doy cuenta hace poco. Hace unos meses. Ha sido horrible, espantoso, y estoy dispuesta a llegar a las últimas consecuencias. Quien haya sido capaz de hacer algo tan monstruoso como esto tendrá que pagar ante la justicia, quiera o no. Y quiero decirle que si han tenido nueve años para disfrutar de la vida, para dormir como han querido o hacer lo que les ha dado la gana, eso se les está terminando. Y la Fiscalía quedará en evidencia de que nunca hizo nada, porque nunca tuvo voluntad. Ahora sí, que se prepare esta gente porque no podrán seguir burlando a la justicia.

¿De qué tipo de abuso habla?
De esto no puedo hablar mucho porque todavía no tengo la autorización de parte de mis abogados. Pero definitivamente sí pasó, sí sucedió, y estoy ahora convencidísima de que el asesino o los asesinos son los mismos que se han señalado desde un principio. Lo he dicho yo, lo sabe El Salvador y el mundo entero.

¿Por qué está tan convencida de la fiabilidad de esta nueva información?
Estoy convencida porque confío plenamente en las personas que lo han manifestado; y luego de eso, el señor este, Edwin Miranda, nunca fue juzgado ni procesado por el delito de violación y homicidio.¿Qué más necesitaría un juez para llevar ante la justicia a una persona que ha tenido antecedentes de ser abusador o un violador, un pedófilo… Y era el que estaba a la par de su hija. Con el único que pudo haber salido Katy era con él. Entonces, por favor, ¿que más quiere? No sé qué más querrían esperar las autoridades para girar orden de captura o para lo que esté a su alcance hacer.

 

Le entiendo que es más de una persona la que estaría dispuesta a hablar.
Definitivamente.

 

¿El testimonio de estas personas que están ahora interesadas en hablar ubican nada más los abusos previos contra Katya o también cómo sucedieron las cosas el día del asesinato?
Algunas cosas antes del asesinato y cómo le digo: no sé que más saldrá cuando tengan estas personas que dar las declaraciones a las autoridades correspondientes.  Tal vez ahí se diga qué fue realmente lo que pasó esa noche.

¿Cuántas personas están dispuestas a hablar?
Esperamos que dos.

¿Estas personas estuvieron presentes el día del incidente?
Sí.

¿Por qué lo hacen hasta ahora y no lo hicieron antes?
No puedo decirle por qué no antes. Pensemos en el terror que esta niña sufrió cuando fue llevada al ataúd de su amada y adorada hermana, lo único que tenía, y al verla así, irreconocible, asesinada, ¿qué amenaza más grande y qué terror puede haber en el corazoncito, en el alma de esta niña, de apenas siete años de edad? ¿Qué más le dijeron a ella y qué vio mi hija? Ella vio que su madre denunció, que anda siendo supuestamente protegida por policías del PPI. Ella sabía que a su madre la quieren matar, asesinar, entonces dígame: ya perdió a su hermana, lo perdió  todo… ¿cómo una criatura que sufrió esto querrá exponer a su madre o exponerse a sí misma a ser asesinada? Esto es algo creíble porque acuérdese que un psicólogo, un psiquiatra, son válidos como peritos y se toman en cuenta ante declaraciones como esta para comprobar que no podrían haber sido inventos ni nada que parezca.

¿No cabe la posibilidad de que las declaraciones que su hija pueda dar sean meras especulaciones o fantasías creadas por el trauma que sufrió?
No, no creo. Y yo no voy a poner en duda algo que mi hija diga. Eso se lo dejo bien claro: jamás pondré en duda lo que ella hable. Créame que si Gina Marcela dice algo, no será fácil para ella. Es un trauma tremendo. Ella ha estado entre la espada y la pared. Estos monstruos eran su sangre, y un hijo siempre espera lo mejor de su papá o de su mamá. Yo jamás la obligaría a decir algo que no ha vivido. Al contrario, he sido yo la que ha sostenido que si hay algo que tiene que decir lo dirá cuando ella quiera. Imagínese lo que ha sido para mí soportar nueve años de búsqueda de la verdad y de la justicia para Katy y también para Gina Marcela, para mis dos hijas y mis dos amores.

Otra cosa: se mencionó que Carlos Miranda padecía de pedofilia. Eso está en el expediente. Todo eso lo dije. La actitud de Edwin Miranda, con Carlos Miranda, que no se llevaba bien. Pongámosle que fueron abusados por Carlos Miranda y esto se repite, la víctima se convierte en victimario.

¿Su hija aún no ha tomado la decisión de declarar?
Lo que ella dijo en una reunión es que yo no me sienta defraudada, desilusionada; que la lucha de su madre no ha sido en vano y que tarde o temprano se sabrá la verdad. Ella ya esperó demasiado, quizá esperó que fuera esta misma gente (la que hablara), los cómplices, y ojalá que los hicieran pagar por este delito de encubrimiento. Tal vez ella esperó que lo hiciera un adulto, pero ninguno tiene esa capacidad, o esa valentía suficiente. Mi hija tarde o temprano va a sacar lo que sufrieron.

Y yo le voy a aclarar algo.

Digame.
A mí nunca se me pasó por la mente algo tan horroroso, monstruoso, despreciable, porque jamás lo viví. Yo viví abuso de ese hombre, me quiso estrangular dos veces… pero nunca sufrí un abuso de parte de mi padre, hermano, tío , abuelo… yo no podía suponer que un padre, tío, un abuelo fueran capaces de cometer una cosa tan horrorosa contra una hija o una nieta.

Supongo que usted ya conoce el testimonio que podría dar su hija.
No todo. Yo nunca la he presionado, hasta que ella esté lista, pero creo que ella ya esperó el tiempo suficiente. Y lo único que le he pedido a Dios en silencio es que mi niña hable, pero más que todo para descargar ese peso tan grande que pueda traer sobre su espalda y en su corazón.

Gina Marcela durmió en la misma tienda de campaña de donde fue sacada Katya. ¿Ella vio quién la sacó?
No le puedo decir porque no tengo esa información. Cuando ella declare, si ella vio quién la sacó, ella lo va a decir, y  lo dirá ante las autoridades correspondientes. Y le digo, desde ya, aquí hay una denuncia contra Edwin Miranda. Que se prepare.

¿Cuando usted acusa a Edwin Miranda significa que exonera al abuelo de Katya de cualquier responsabilidad?
Ese es un cómplice que si él vio, él sabe. Como tremendo abogado que era, él le debe haber aconsejado cómo iban a hacer. Por eso Edwin Miranda salió todo el tiempo defendiendo a su papá. ¿Por qué el 11 de septiembre de 1999, cuando a Edwin Miranda yo le estaba diciendo “acabo de darme cuenta que a tu papá le gustaba abusar de las empleadas domésticas y que estuvo apunto de violar a la hermana del mozo que protege tanto”, él me responde: “no juzgues si no sabes ¿Qué harías si te dijera que fui yo?”? ¿Qué persona cuerda diría algo así? Lo mismo se lo dijo a mi hermana en Estados Unidos. Lamentablemente no nos dijimos esto hasta después. Después, una vez yo lloraba y le dije: sufro al pensar en la agonía que sufrió mi hija; y él me respondió: “No sufras por eso, que la Katy no sufrió”. ¿Cómo lo sabía? ¿Entonces qué fue lo que mi hija tuvo si no fue sufrimiento y agonía?

Hace nueve años usted creyó que el abuelo de Katya cometió el crimen, ahora no podría decirnos si cree que él participó o si solo estuvo protegiendo a Edwin Miranda.
Cuando puse la denuncia para que me los investigaran a todos era para que hablaran si alguien había oído algo, cómo salio la niña, etcétera. Pero sin imaginarme en lo absoluto que ellos fueron. Cuando el fiscal general me dice que esta gente sería capturada, yo me fui a hincar al baño a llorar. (En ese momento) yo pienso que sí fue el abuelo porque era un tipo de mirada sucia, de comentarios sucios y vulgares. Yo no iba a pensar que era Edwin Miranda. Las autoridades habían manejado que Edwin estaba fuera del rancho. Pero si él se ha mantenido diciendo que él estaba ahí, en medio de sus dos hijas, ¿quién más va a ser?

¿Por qué está tan convencida ahora que no fue Carlos sino Edwin?
O pudieron ser los dos. Pero no iban a ser los mozos porque los matan. Hay cuatro sospechosos… pero está bien que me haga esta pregunta, y ahora lo comentábamos con mi hermano. Una semana antes de que me mataran a Katy estuvieron con ellos, con la abuela y el abuelo en este mismo lugar. ¿Por qué no la violaron ahí? ¿Por qué no la mataron ahí, si no que cuando estaba el papá en medio de ellas y cuando estaban más tíos y todo armados etcétera? Ahí digo yo: si estaba el papá, ¿cómo iba a suceder eso? ¿Cómo iba a permitir que alguien ajeno se llevara a su hija? No podía ingresar nadie a ese rancho sin ser visto, escuchado y sin haber salido, como dicen, con los pies por delante. Los hubieran matado. No cabe ninguna duda. El asesino es uno de los dos.

Pero su convicción, ahora, es que fue Edwin Miranda.
Sí, y con autoridad se lo digo: para mí, el asesino y violador fue Edwin Miranda. Habrá andado ese infeliz desgraciado bien endrogado, o qué se yo… para que una persona sea tan desnaturalizada y desgraciada para tener el valor de hacer eso con una niña inocente no tiene que estar en su cabales o tiene que ser un demonio completo.

Usted y el UDHUCA dicen que el 10 de mayo pedirán a la Fiscalía que investigue a Edwin Miranda y tome los nuevos testimonios. ¿Para esa fecha estas personas y su hija ya habrán tomado la decisión de declarar lo que saben?
Por supuesto, claro que sí. Bendito sea Dios, que ya todo lo está poniendo en su lugar aunque la fiscalía ni el gobierno de El Salvador lo quieran.

¿Ustedes han tenido comunicación con Edwin Miranda?
El hombre dijo que vivía en Canadá. Claro, no es ningún bobo, jamás dio dirección, teléfono. Pero alguien lo vio, y dijo que vivía en Washington y que ahí trabajaba. Él mismo dijo que había andado en Orlando, Florida, con su hijo. Imagino que en alguno de estos dos lugares está.

¿Tuvieron contacto con él en todo este tiempo?
Con mi hija. Poco tiempo, poquitísimo tiempo.

¿Hace cuánto?
Desde febrero de 2007 a julio 15, que fue al última llamada que le hizo. ¿Qué fue lo que mi hija le dijo que nunca más le volvió a llamar ni siquiera para su cumpleaños?

¿Con el resto de la familia Miranda usted no tiene contactos?
En absoluto. Godofredo Miranda, que hasta mandé a decir en una entrevista con el canal 21, que no tenía nada en contra de Godofredo…. ¡por supuesto que ahora le quiero decir que es un cobarde que no quiere hablar del caso de su sobrina!

Todo lo que está diciendo son acusaciones graves. ¿No teme que la demanden por difamación o calumnias?
No. Eso se lee en internet, la gente lo dice, se escucha en entrevistas: esto es de una argolla bien grande, fulano de tal tuvo que ver… Esto ha salido desde hace mucho. ¿Qué demanda me pueden hacer a mí? Yo los puedo demandar a ellos por falta de justicia en el caso de mi hija y por esa gran protección que se le ha estado dando a esta gente.

 

 

  Hermana de Katya Miranda
acepta declarar contra su padre

El IDHUCA presentó este martes ( 13/may/2008 ) una petición formal para que la Fiscalía General de la República reabra las pesquisas por el homicidio de Katya Miranda, la niña violada y asesinada hace nueve años en una playa de la Costa del Sol. La petición fue acompañada por 13 mil 500 firmas y una solicitud a la Asamblea Legislativa para que interpele al fiscal Félix Garried Safie por su actuación. En la petición, aparece por primera vez la declaración de la hermana de Katya sobre los supuestos abusos que Edwin Miranda cometió en contra de sus hijas.

Recuerdo que estábamos nadando en una piscina y él estaba tocando mis partes íntimas debajo del agua. Lo recuerdo besando mucho a mi hermana en sus labios. Eso era repugnante”. Esta es la declaración de Gina Marcela Miranda con la cual el Instituto de Derechos Humanos de la Universidad Centroamericana (IDHUCA) pidió este martes a la Fiscalía General de la República que reabra el caso de Katya Miranda, la niña violada y asesinada en la playa Los Blancos, La Paz, hace nueve años.

Este extracto de la declaración que la menor –hoy de 17 años- dio el 17 de octubre de 2006 a su terapeuta sicológica en Estados Unidos, fue acompañado además con la petición del IDHUCA para que la Fiscalía vuelva a entrevistar a seis familiares de la víctima que hace nueve años rindieron un testimonio que vendría a corroborar la versión de la menor, y con el cual se vincula a Edwin Miranda, padre de las niñas, como posible autor material del crimen.

Pedimos a la Fiscalía que reabra el caso y acuse a Edwin Miranda como autor de la violación y asesinato de Katya. Para que acuse a Carlos Miranda de cómplice y por fraude procesal y a los dos mozos por encubrimiento”, dijo el abogado del caso, Roberto Burgos. Carlos es el padre de Edwin, y hasta ahora han quedaron fuera de toda responsabilidad según las investigaciones.

El 4 de abril de 1999, Katya Miranda fue sacada de la tienda de campaña en la cual dormía junto a Gina Marcela. Fue conducida a la playa frente al rancho de su abuelo, donde la violaron y posteriomente la asesinaron. Meses después del asesinato, la FGR, conducida en ese entonces por Belisario Artiga, acusó al abuelo Carlos Miranda por el crimen, a los dos mozos (Luis Alonso López y Francisco Ramos) por encubrimiento y a Edwin Miranda por abandono. Tras ocho meses de juicio, todos los acusados fueron sobreseídos por falta de pruebas.

En el rancho, además de las hermanas Miranda, su padre, su abuelo y los dos mozos, también estaban otros seis parientes adultos, incluido el capitán Godofredo Miranda, entones subdirector de investigaciones de la Policía Nacional Civil y hoy director de la División Antinarcóticos de la institución. Nadie vio nada. Nadie escuchó nada.

Nunca se ha visto que un fiscal general pida pruebas a las víctimas para investigar un crimen. Nunca se ha visto una institución tan ineficiente como esta que apoya la impunidad y la falta de justicia para las víctimas. Pero estamos aquí, presentando nuevas pruebas, porque queremos colaborar con el señor fiscal para que en este caso haya justicia”, dijo Benjamín Cuellar, director del IDHUCA frente a las instalaciones de la Fiscalía. El acto fue acompañado por una batucada, alrededor de 100 estudiantes del colegio Sagrado Corazón y la directora del mismo, Nydia Ramos –donde estudiaba Katya-, representantes de la Iglesia Emmanuel, de la Concertación Feminista Prudencia Ayala, de la Defensoría de la Niñez y por la tía de Katya, Ana Emma Jiménez

Esta Fiscalía debe mandar un mensaje a la sociedad de que no está al lado de la impunidad y que defiende los derechos de la niñez. Mi sobrina representa eso, una niñez que aún no encuentra protección”, dijo Jiménez. “Qué lástima que el señor Fiscal no piense así y ni siquiera tenga la dignidad de recibirnos”, añadió.

El IDHUCA esperaba entregar personalmente esta petición al Fiscal General, pero en su defecto le tocó hacerlo en la ventanilla número 1 de la recepción de denuncias. Según la oficina de prensa de la institución, Safie no estaba en su oficina porque fue invitado a una reunión con el embajador de Taiwán en El Salvador.

Hace un mes, en el marco del noveno aniversario del crimen, Safie dio escuetas declaraciones en donde planteó que no podía opinar sobre el caso debido a que no conocía “la nueva información” de la que el IDHUCA y la madre de Katya Miranda, Hilda María Jiménez, hablaban. El Faro pidió una entrevista con el fiscal, pero aún no ha habido respuesta.

En una entrevista con El Faro, Benjamín Cuéllar y la madre de Katya acusaron hace seis semanas por primera vez a Edwin Miranda, el padre de Katya, por la violación y asesinato de la niña. El IDHUCA y la madre de la menor apelaron en esa ocasión a las posibles declaraciones que Gina Marcela pudiera dar en un futuro.

Lo que ella dijo (Gina Marcela) en una reunión es que yo no me sienta defraudada, desilusionada; que la lucha de su madre no ha sido en vano y que tarde o temprano se sabrá la verdad. Tal vez ella esperó que lo hiciera un adulto, pero ninguno tiene esa capacidad, o esa valentía suficiente”, dijo Hilda María Jiménez.

Ahora la primera declaración de Gina Marcela aparece recogida en una petición que consta de cinco páginas y en donde se le solicita al fiscal que también pida declaraciones a la terapeuta de la niña, al ex fiscal general, Belisario Artiga, y a los miembros de la familia que declararon haber visto lo mismo que cuenta Gina Marcela ante Artiga el 18 de enero de 2000. Estas personas son Godofredo Miranda, su esposa, Doris, Jorge Alberto Miranda Martínez, Rebeca de Miranda, Tito Livio Recinos y Yanira de Recinos Miranda. Los testimonios de estos familiares no fueron incluidos en el requerimiento fiscal realizado hace nueve años.

El IDHUCA también ha solicitado al fiscal que se interrogue a René Lobo, un testigo que podría aportar elementos sobre el incendio de la casa de Carlos Miranda –abuelo de la víctima- ocurrido la noche del 31 de diciembre de 1999. En ese incendio desapareció la tienda de campaña en donde dormían las dos hermanas.

Hace un mes, y a la luz de la supuesta nueva información, Hilda María Jiménez dijo estar convencida de que el verdadero responsable del crimen contra su hija fue el mismo padre de la menor, Edwin Miranda. Para la madre de Katya, el rompecabezas está completo y es hora de hacer justicia. Cuando se le preguntó si Gina Marcela –que dormía junto a Katya- vio quién sacó a su hermana de la tienda de campaña antes de que fuera asesinada, la madre respondió: “No le puedo decir porque no tengo esa información. Cuando ella declare, si ella vio quién la sacó, ella lo va a decir, y lo dirá ante las autoridades correspondientes. Y le digo, desde ya, aquí hay una denuncia contra Edwin Miranda. Que se prepare”.

A partir de este día, a la Fiscalía le quedan 46 semanas para esclarecer este crimen y encontrar a los culpables antes de que el caso prescriba. El IDHUCA, además de la petición, presentó ante la Asamblea Legislativa una solicitud de interpelación contra el fiscal, por la falta de investigación del caso durante su gestión.

En el juicio, los familiares de la víctima se avocaron a las versiones que el abuelo de la niña dio en repetidas ocasiones: o fueron mareros que entraron a la propiedad sin ser vistos, o un delincuente contratado por un enemigo del abuelo que roció un “spray adormecedor” que afectó a todos.

Con el caso cerrado, el IDHUCA y la madre de la menor han solicitado en dos ocasiones la reapertura. En la primera, en abril de 2003, la petición se presentó con 20 mil firmas de apoyo al fiscal adjunto de derechos humanos, Pedro Ávalos Laguardia. En la segunda, en mayo de 2007, 8 mil firmas acompañaron una carta enviada desde Estados Unidos por Hilda María Jiménez. La de este martes es la tercera petición.

 

Demanda ante la OEA por el caso Katya

En El Salvador, los familiares maternos de la víctima han solicitado la reapertura de las investigaciones para que se indague nuevamente al padre y abuelo de la niña.

Fecha de actualización: 5/16/2008 (LA PRENSA GRAFICA)

El Instituto de Derechos Humanos de la UCA (IDHUCA) y familiares de Katya Natalia Miranda Jiménez demandaron ante la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH), de la Organización de Estados Americanos (OEA), al Estado salvadoreño por la violación de los derechos a la vida e integridad personal, garantías judiciales y protección judicial efectiva, en el caso de la muerte de la menor.En El Salvador, se ha presentado una nueva solicitud de reabrir la investigación bajo nuevos cargos contra los mismos sospechosos que ya fueron exonerados en 2000.Katya Natalia Miranda fue violada y asesinada el 4 de abril de 1999, cuando departía con su familia paterna en un rancho de playa ubicado en Los Blancos, San Luis La Herradura, departamento de la Paz.Por ello, el abuelo de Katya, Carlos Miranda, fue procesado por los delitos de violación, agresión sexual agravada y homicidio agravado; el padre de la niña, Edwin Miranda, por el delito de abandono de menor; y los vigilantes del rancho, Luis Alonso López y Juan Francisco Ramos, por encubrimiento. Todos los imputados fueron exonerados de cargos hace años.

Los demandantes sostienen ante la CIDH que el proceso de investigación estuvo plagado de irregularidades como la injerencia del Organismo de Inteligencia del Estado (OIE), entre otras.

La Fiscalía, mientras tanto, es fustigada por haber ordenado y realizado la reconstrucción de los hechos ocho meses después del crimen, sin el debido control judicial, pues era un tribunal de justicia el que debió autorizar tal diligencia. Estas y otras deficiencias, argumentan los demandantes, motivaron la impunidad.

“En el caso que nos ocupa, el Estado salvadoreño no cumplió con esta obligación (de investigar seria, imparcial y efectivamente), pues las diligencias fiscales y el proceso judicial destinado a investigar la violación y muerte de Katya Natalia estuvo plagado de deficiencias y falencias que han impedido la obtención de una justicia completa, pronta y efectiva”, sostiene la demanda.

 

Omisiones

El IDHUCA sostiene que la Policía y la Fiscalía omitieron realizar importantes diligencias para esclarecer el crimen.

No hubo adecuado manejo del cadáver; se permitió que el mismo fuera movido del lugar donde había sido encontrado; se toleró que los familiares retiraran algunas de las prendas encontradas en la escena del delito; y no consta en las diligencias judiciales que se haya tomado declaración alguna de los presentes en el momento de los hechos, destaca la demanda.

 

 

Dos vías de investigación en caso Katya Miranda

El mal manejo de la escena del crimen y de la recopilación de evidencias podría derivar en la reapertura del caso. Tampoco se descartan nuevos cargos a las personas absueltas.

 

Fecha de actualización: 6/18/2008

 
 

La Fiscalía General de la República (FGR) analiza dos líneas de investigación que podrían derivar en la reapertura del caso de la violación y el homicidio de la niña Katya Natalia Miranda, acaecido hace más de nueve años; y del cual ya hubo un proceso contra dos de sus familiares y dos mozos. El dictamen no dejó a ningún condenado.

 

Fuentes fiscales revelaron ayer que a la fecha existen dos líneas de investigación en las cuales se estudia un posible mal procedimiento de recabación de pruebas, que se dio tras el asesinato, lo cual aclararon serviría únicamente para deducir responsabilidades por negligencia.

 

La niña, de nueve años, fue asesinada el 4 de abril de 1999, en la playa Los Blancos, en San Luis La Herradura (La Paz). Un año después, su abuelo Carlos Miranda fue exonerado de los cargos de violación y homicidio; y su padre, Edwin Miranda por abandono. Dos mozos también fueron exonerados por encubrimiento.

 

El Instituto de Derechos Humanos de la UCA (IDHUCA), que solicitó la reapertura hace más de un mes, ha sostenido que en la investigación se cometieron graves irregularidades.

De no reabrirse el caso prescribiría el próximo año.

El fiscal general, Félix Safie, detalló ayer que aún no piensa pronunciarse al respecto, y explicó que “no he rechazado, ni tampoco confirmó la reapertura”.

 

El director del IDHUCA, Benjamín Cuéllar, detalló que después de solicitar la reapertura —y de la demanda contra el Estado salvadoreño interpuesta en la Organización de Estados Americanos (OEA), en mayo pasado— no ha existido contacto con las autoridades fiscales.

 

Según las fuentes, la otra vía investigativa estudiada sería el procesamiento de personas que ya fueron exoneradas, pero por otros delitos.

 

Tanto el IDHUCA, como los familiares de Katya han sostenido que las nuevas pruebas aportadas por la hermana de la víctima, Gina Marcela (que tenía siete años cuando sucedió el hecho), apuntan a que el responsable sería el padre de las menores, Edwin Miranda.

 

Gina Marcela habría recordado presuntos abusos sexuales por parte de su padre, luego de años de terapia. De hecho, el IDHUCA ha solicitado que se entreviste a fiscales, abogados y familiares que estuvieron en una reunión donde presuntamente se habló que los abusos ya eran conocidos.

 

Hilda María Jiménez:
“Mi hija está dispuesta a declarar”

La madre de Katya Miranda, tiene la esperanza de reanudar las investigaciones con el testimonio que ofrecerá su segunda hija, Marcela.
Fecha de actualización: 6/19/2008
 
 Hilda María Jiménez, quien vive desde hace varios años en Estados Unidos, habló ayer con LA PRENSA GRÁFICA sobre la confirmación de que la Fiscalía estudia dos posibilidades para reabrir la investigación del homicidio de su hija Katya Miranda, asesinada en 1999: para establecer un presunto mal manejo del caso; así como la acusación, pero por diferentes delitos, a personas ya procesadas.

Parte de esto se relaciona con la petición, hecha en mayo pasado por familiares de la niña -apoyados por el IDHUCA-, de reabrir el caso. En la petición se adjuntó parte del testimonio de Gina Marcela, hermana de Katya, quien aseguró a una terapeuta en EUA haber sido víctima de abusos sexuales por parte de su padre, Edwin Miranda, procesado y exonerado por abandono.

¿Qué opina sobre la información acerca de la investigación?

Doy gracias, porque al fin están tomando en serio esa solicitud que como madre les he hecho a la Fiscalía. Me parece ya terriblemente inhumano e injusto el que no hubiera una respuesta, el que se mostraran indiferentes a investigar, ya que se manejó tan mal desde un inicio todo, las investigaciones. Mi reacción, darle gracias a Dios, que por lo menos estén tratando de abrir nuevas investigaciones. No es posible que todo se lo estén dejando a mi hija (Gina Marcela), ella va a dar declaraciones en su momento, y yo estoy luchando desde aquí para que alguien venga a hacer esa entrevista.

A su juicio, ¿hubo o no un mal procedimiento? y ¿Cómo familia están interesados en que se demuestre ese presunto mal procedimiento?

De que lo hubo, lo hubo. Porque desde el momento del asesinato ellos borraron evidencia. Estaba un subjefe de Investigación Criminal de la Policía, Godofredo Miranda (tío de la niña, hoy jefe de la DAN), no me importa si estaba o no de servicio, ¿qué policía da una respuesta como esa..?

Pero cuándo usted dice “ellos borraron evidencia”, ¿se refiere específicamente a la familia Miranda o las autoridades que llegaron posteriormente?

A la familia Miranda, que tenían a un tremendo abogado, Carlos Miranda (abuelo de Katya), que era tremendo en esos asuntos; estaba Godofredo que sabía del oficio; Edwin Miranda (padre de la menor), que tenía todas las herramientas necesarias a utilizar como seguridad del presidente (en 1999) que era de llamar a las autoridades, acordonar el lugar, entrevistar testigos. Sí, quiero que se pruebe que hubo anomalías, tanto de la familia y después, sucesivamente, la Policía, la Fiscalía que no hizo bien su trabajo…

¿En qué sentido considera que la Fiscalía no hizo bien su trabajo? ¿En qué falló la Policía?

La Policía primero tuvo perdido 35 días el short de mi niña, con el que estaba cuando fue asesinada; el blúmer desapareció; dejaron que Carlos Miranda se llevara la blusa con la que mi niña estaba cuando fue asesinada. La testigo lavó esa blusa. ¿Cómo va a creer, si la tenía cuando fue asesinada? La tienda de campaña la levantaron inmediatamente, la lavaron. ¿Cómo va a creer que la Policía les iba a permitir hacer todas estas cosas? La Fiscalía sabe de esto, hace entrevistas, ¿por qué no grabaron? ¿por qué no pusieron video? (en una reunión con testigos, abogados y fiscales) que Edwin Miranda besaba a Katya en la boca y que ella no podía haber salido con nadie más de ellos (abuelo y padre), porque después dijeron que no habían dicho nada. Se retractaron. Luego, el fiscal Belisario (Artiga), ¿cómo se le ocurre ir a hacer esa reconstrucción (del hecho) y no llevar un juez?

En la nueva acusación se menciona que había “cariños extraños” entre Edwin Miranda y Katya. ¿No resulta extraño procesar al abuelo cuando había antecedente contra Edwin?

Sí, eso fue en las primeras declaraciones, lo dice la misma familia (Miranda), pero luego dice (Gina) Marcelita “mi papi no estaba ahí”, por eso es que se le imputa el cargo de abandono. Pero ellos saben que se dieron esas manifestaciones. ¿Quién es el que se mantiene diciendo que estaba en medio de las dos? ¡Es él, por favor! (Edwin Miranda, padre).

Usted, en un principio, ¿estuvo de acuerdo con la acusación en contra de Carlos Miranda?

Sí, estuve de acuerdo que a raíz de las investigaciones, pensé ‘este (hombre) padece de pedofilia y sí lo pudo haber hecho’. Hasta hace poco es que yo he podido empezar a pensar esa monstruosidad (la responsabilidad de Edwin). Hoy sí puedo pensar que él pudo hacerlo, porqué no voy a dudar de lo que mi niña diga, pues tuvo la osadía de tocar y molestar a mis hijas.

¿Hay más recuerdos de su hija que refuercen esto? Si el caso se reabriera, ¿viajarían o preferiría que la declaración fuera tomada en Estados Unidos?

Mi hija me dijo algo hace unos 10 días, que ella, salga lo que salga del caso, no va a retroceder para el caso de ella: testificar que ella fue abusada. Espera que, pues, haya también un caso, el caso de Katya. Yo ahora no puedo decirle nada, pero sí le puedo decir que mi hija está dispuesta para que esto no quede así. Yo me muero por ir a El Salvador, pero tengo que ver primero si se nos garantizan la vida, porque tenemos un miedo terrible, no sé qué van a decidir. Las declaraciones se van a dar tarde o temprano.

 

 

 

Declaración Universal de Derechos Humanos

Posteado en General con etiquetas, , , , sobre Febrero 17, 2008 por jaed05

Declaracion de los derechos del hombre y del ciudadano

Preámbulo

Considerando que la libertad, la justicia y la paz en el mundo tienen por base el reconocimiento de la dignidad intrínseca y de los derechos iguales e inalienables de todos los miembros de la familia humana,

Considerando que el desconocimiento y el menosprecio de los derechos humanos han originado actos de barbarie ultrajantes para la conciencia de la humanidad; y que se ha proclamado, como la aspiración más elevada del hombre, el advenimiento de un mundo en que los seres humanos, liberados del temor y de la miseria, disfruten de la libertad de palabra y de la libertad de creencias,

Considerando esencial que los derechos humanos sean protegidos por un régimen de Derecho, a fin de que el hombre no se vea compelido al supremo recurso de la rebelión contra la tiranía y la opresión,

Considerando también esencial promover el desarrollo de relaciones amistosas entre las naciones,

Considerando que los pueblos de las Naciones Unidas han reafirmado en la Carta su fe en los derechos fundamentales del hombre, en la dignidad y el valor de la persona humana y en la igualdad de derechos de hombres y mujeres; y se han declarado resueltos a promover el progreso social y a elevar el nivel de vida dentro de un concepto más amplio de la libertad,

Considerando que los Estados Miembros se han comprometido a asegurar, en cooperación con la Organización de las Naciones Unidas, el respeto universal y efectivo a los derechos y libertades fundamentales del hombre, y

Considerando que una concepción común de estos derechos y libertades es de la mayor importancia para el pleno cumplimiento de dicho compromiso,

La Asamblea General

Proclama la presente Declaración Universal de Derechos Humanos como ideal común por el que todos los pueblos y naciones deben esforzarse, a fin de que tanto los individuos como las instituciones, inspirándose constantemente en ella, promuevan, mediante la enseñanza y la educación, el respeto a estos derechos y libertades, y aseguren, por medidas progresivas de carácter nacional e internacional, su reconocimiento y aplicación universales y efectivos, tanto entre los pueblos de los Estados Miembros como entre los de los territorios colocados bajo su jurisdicción.

Artículo 1

Todos los seres humanos nacen libres e iguales en dignidad y derechos y, dotados como están de razón y conciencia, deben comportarse fraternalmente los unos con los otros.

Artículo 2

Toda persona tiene los derechos y libertades proclamados en esta Declaración, sin distinción alguna de raza, color, sexo, idioma, religión, opinión política o de cualquier otra índole, origen nacional o social, posición económica, nacimiento o cualquier otra condición.

Además, no se hará distinción alguna fundada en la condición política, jurídica o internacional del país o territorio de cuya jurisdicción dependa una persona, tanto si se trata de un país independiente, como de un territorio bajo administración fiduciaria, no autónomo o sometido a cualquier otra limitación de soberanía.

Artículo 3

Todo individuo tiene derecho a la vida, a la libertad y a la seguridad de su persona.

Artículo 4

Nadie estará sometido a esclavitud ni a servidumbre; la esclavitud y la trata de esclavos están prohibidas en todas sus formas.

Artículo 5

Nadie será sometido a torturas ni a penas o tratos crueles, inhumanos o degradantes.

Artículo 6

Todo ser humano tiene derecho, en todas partes, al reconocimiento de su personalidad jurídica.

Artículo 7

Todos son iguales ante la ley y tienen, sin distinción, derecho a igual protección de la ley. Todos tienen derecho a igual protección contra toda discriminación que infrinja esta Declaración y contra toda provocación a tal discriminación.

Artículo 8

Toda persona tiene derecho a un recurso efectivo, ante los tribunales nacionales competentes, que la ampare contra actos que violen sus derechos fundamentales reconocidos por la constitución o por la ley.

Artículo 9

Nadie podrá ser arbitrariamente detenido, preso ni desterrado.

Artículo 10

Toda persona tiene derecho, en condiciones de plena igualdad, a ser oída públicamente y con justicia por un tribunal independiente e imparcial, para la determinación de sus derechos y obligaciones o para el examen de cualquier acusación contra ella en materia penal.

Artículo 11

  1. Toda persona acusada de delito tiene derecho a que se presuma su inocencia mientras no se pruebe su culpabilidad, conforme a la ley y en juicio público en el que se le hayan asegurado todas las garantías necesarias para su defensa.
  2. Nadie será condenado por actos u omisiones que en el momento de cometerse no fueron delictivos según el Derecho nacional o internacional. Tampoco se impondrá pena más grave que la aplicable en el momento de la comisión del delito.

Artículo 12

Nadie será objeto de injerencias arbitrarias en su vida privada, su familia, su domicilio o su correspondencia, ni de ataques a su honra o a su reputación. Toda persona tiene derecho a la protección de la ley contra tales injerencias o ataques.

Artículo 13

  1. Toda persona tiene derecho a circular libremente y a elegir su residencia en el territorio de un Estado.
  2. Toda persona tiene derecho a salir de cualquier país, incluso el propio, y a regresar a su país.

Artículo 14

  1. En caso de persecución, toda persona tiene derecho a buscar asilo, y a disfrutar de él, en cualquier país.
  2. Este derecho no podrá ser invocado contra una acción judicial realmente originada por delitos comunes o por actos opuestos a los propósitos y principios de las Naciones Unidas.

Artículo 15

  1. Toda persona tiene derecho a una nacionalidad.
  2. A nadie se privará arbitrariamente de su nacionalidad ni del derecho a cambiar de nacionalidad.

Artículo 16

  1. Los hombres y las mujeres, a partir de la edad núbil, tienen derecho, sin restricción alguna por motivos de raza, nacionalidad o religión, a casarse y fundar una familia; y disfrutarán de iguales derechos en cuanto al matrimonio, durante el matrimonio y en caso de disolución del matrimonio.
  2. Sólo mediante libre y pleno consentimiento de los futuros esposos podrá contraerse el matrimonio.
  3. La familia es el elemento natural y fundamental de la sociedad y tiene derecho a la protección de la sociedad y del Estado.

Artículo 17

  1. Toda persona tiene derecho a la propiedad, individual y colectivamente.
  2. Nadie será privado arbitrariamente de su propiedad.

Artículo 18

Toda persona tiene derecho a la libertad de pensamiento, de conciencia y de religión; este derecho incluye la libertad de cambiar de religión o de creencia, así como la libertad de manifestar su religión o su creencia, individual y colectivamente, tanto en público como en privado, por la enseñanza, la práctica, el culto y la observancia.

Artículo 19

Todo individuo tiene derecho a la libertad de opinión y de expresión; este derecho incluye el no ser molestado a causa de sus opiniones, el de investigar y recibir informaciones y opiniones, y el de difundirlas, sin limitación de fronteras, por cualquier medio de expresión.

Artículo 20

  1. Toda persona tiene derecho a la libertad de reunión y de asociación pacíficas.
  2. Nadie podrá ser obligado a pertenecer a una asociación.

Artículo 21

  1. Toda persona tiene derecho a participar en el gobierno de su país, directamente o por medio de representantes libremente escogidos.
  2. Toda persona tiene el derecho de acceso, en condiciones de igualdad, a las funciones públicas de su país.
  3. La voluntad del pueblo es la base de la autoridad del poder público; esta voluntad se expresará mediante elecciones auténticas que habrán de celebrarse periódicamente, por sufragio universal e igual y por voto secreto u otro procedimiento equivalente que garantice la libertad del voto.

Artículo 22

Toda persona, como miembro de la sociedad, tiene derecho a la seguridad social, y a obtener, mediante el esfuerzo nacional y la cooperación internacional, habida cuenta de la organización y los recursos de cada Estado, la satisfacción de los derechos económicos, sociales y culturales, indispensables a su dignidad y al libre desarrollo de su personalidad.

Artículo 23

  1. Toda persona tiene derecho al trabajo, a la libre elección de su trabajo, a condiciones equitativas y satisfactorias de trabajo y a la protección contra el desempleo.
  2. Toda persona tiene derecho, sin discriminación alguna, a igual salario por trabajo igual.
  3. Toda persona que trabaja tiene derecho a una remuneración equitativa y satisfactoria, que le asegure, así como a su familia, una existencia conforme a la dignidad humana y que será completada, en caso necesario, por cualesquiera otros medios de protección social.
  4. Toda persona tiene derecho a fundar sindicatos y a sindicarse para la defensa de sus intereses.

Artículo 24

Toda persona tiene derecho al descanso, al disfrute del tiempo libre, a una limitación razonable de la duración del trabajo y a vacaciones periódicas pagadas.

Artículo 25

  1. Toda persona tiene derecho a un nivel de vida adecuado que le asegure, así como a su familia, la salud y el bienestar, y en especial la alimentación, el vestido, la vivienda, la asistencia médica y los servicios sociales necesarios; tiene asimismo derecho a los seguros en caso de desempleo, enfermedad, invalidez, viudez, vejez y otros casos de pérdida de sus medios de subsistencia por circunstancias independientes de su voluntad.
  2. La maternidad y la infancia tienen derecho a cuidados y asistencia especiales. Todos los niños, nacidos de matrimonio o fuera de matrimonio, tienen derecho a igual protección social.

Artículo 26

  1. Toda persona tiene derecho a la educación. La educación debe ser gratuita, al menos en lo concerniente a la instrucción elemental y fundamental. La instrucción elemental será obligatoria. La instrucción técnica y profesional habrá de ser generalizada; el acceso a los estudios superiores será igual para todos, en función de los méritos respectivos.
  2. La educación tendrá por objeto el pleno desarrollo de la personalidad humana y el fortalecimiento del respeto a los derechos humanos y a las libertades fundamentales; favorecerá la comprensión, la tolerancia y la amistad entre todas las naciones y todos los grupos étnicos o religiosos; y promoverá el desarrollo de las actividades de las Naciones Unidas para el mantenimiento de la paz.
  3. Los padres tendrán derecho preferente a escoger el tipo de educación que habrá de darse a sus hijos.

Artículo 27

  1. Toda persona tiene derecho a tomar parte libremente en la vida cultural de la comunidad, a gozar de las artes y a participar en el progreso científico y en los beneficios que de él resulten.
  2. Toda persona tiene derecho a la protección de los intereses morales y materiales que le correspondan por razón de las producciones científicas, literarias o artísticas de que sea autora.

Artículo 28

Toda persona tiene derecho a que se establezca un orden social e internacional en el que los derechos y libertades proclamados en esta Declaración se hagan plenamente efectivos.

Artículo 29

  1. Toda persona tiene deberes respecto a la comunidad, puesto que sólo en ella puede desarrollar libre y plenamente su personalidad.
  2. En el ejercicio de sus derechos y en el disfrute de sus libertades, toda persona estará solamente sujeta a las limitaciones establecidas por la ley con el único fin de asegurar el reconocimiento y el respeto de los derechos y libertades de los demás, y de satisfacer las justas exigencias de la moral, del orden público y del bienestar general en una sociedad democrática.
  3. Estos derechos y libertades no podrán en ningún caso ser ejercidos en oposición a los propósitos y principios de las Naciones Unidas.

Artículo 30

Nada en la presente Declaración podrá interpretarse en el sentido de que confiere derecho alguno al Estado, a un grupo o a una persona, para emprender y desarrollar actividades o realizar actos tendientes a la supresión de cualquiera de los derechos y libertades proclamados en esta Declaración.

CARTA DEL INDIO SEATTLE AL PRESIDENTE DE LOS ESTADOS UNIDOS FRANKLIN PIERCE (1854)

Posteado en General con etiquetas, , , , , , , , , , sobre Febrero 13, 2008 por jaed05

Jefe Seattle

jefe seattleMENSAJE DEL INDIO SEATTLE      

AL PRESIDENTE DE LOS EEUU              

 

¿Cómo se puede comprar o vender el firmamento, y aun el calor de la Tierra?. La Idea nos es desconocida. Si no somos dueños de la frescura del aire ni del fulgor de las aguas, ¿Cómo podrán ustedes comprarlas? 

  Cada parcela de esta tierra es sagrada para mi pueblo, cada brillante mata de pino, cada grano de arena de las playas, cada gota de rocío de los oscuros bosques, cada monte y cada colina, y hasta el sonido de cada insecto es sagrado a la memoria y al pasado de mi pueblo.          

   La Savia que circula por las venas de los arboles lleva consigo la memoria de los pieles rojas. Los Muertos del hombre blanco olvidan su país de origen cuando emprenden su paseo entre las estrellas; en cambio, nuestros muertos nunca pueden olvidar esta bondadosa tierra, puesto que es la madre de los pieles Rojas.            

Somos parte de la Tierra, y así mismo, ella es parte de nosotros. Las Perfumadas flores son nuestras hermanas; el venado, el caballo, la gran águila…, estos son nuestros hermanos. Las escarpadas peñas, los húmedos prados, el calor del cuerpo del caballo, y el hombre… todos pertenecemos a la misma familia.            

 Por todo ello, cuando el gran Jefe de Washington nos envía el mensaje de que quiere comprar nuestras tierras, dice que nos reservara un lugar en el que podamos vivir confortablemente nosotros. El se convertirá en nuestro padre, y nosotros en sus hijos. Por ello, consideraremos su oferta de comprar nuestras tierras. Ello no es fácil, ya que esta tierra es sagrada para nosotros. El Agua cristalina que corre por ríos y arroyuelos, no es solamente agua; también representa la sangra de nuestros antepasados.            

 Si les vendemos nuestra tierra, deben recordar que es sagrada, y a la vez, deben enseñar a sus hijos que es sagrada, y que cada fantasmagórico reflejo en las aguas claras de sus lagos, cuenta los sucesos y memorias de las vidas de nuestras gentes. El murmullo del agua es la voz del padre de mi padre; los ríos son nuestros hermanos y sacian nuestra sed, llevan nuestras canoas, y alimentan a nuestros hijos. Si les vendemos nuestras tierras, ustedes deben recordar y enseñarles a sus hijos que los ríos son nuestros hermanos y también lo son suyos, y por lo tanto deben tratarlos con la misma dulzura con que se trata a un hermano.           

  Sabemos que el hombre blanco no comprende nuestro modo de vida; el no sabe  distinguir entre un pedazo de tierra y otro, ya que es un extraño que llega de noche y toma de la tierra lo que necesita. La Tierra no es su hermana, sino su amiga; y una vez la ha conquistado sigue su camino, y deja atrás la tumba de sus padres sin que le importe. Le secuestra la tierra sus hijos… tampoco le importa; tanto la tumba de sus padres como el patrimonio de sus hijos  son olvidados. Trata a su madre la Tierra y a su hermano el firmamento como objetos que se compran, se utilizan y se venden… como ovejas o como cuentas de colores. Su apetito devorara la Tierra, dejando atrás solo un desierto. No sé…, pero nuestro modo de vida es diferente al de ustedes. La Sola vista de sus ciudades entristece los ojos del Piel Roja. Pero quizá sea por que el piel roja es una salvaje, y no comprende nada. No existe un lugar tranquilo en las ciudades del hombre blanco, ni hay un sitio  donde escuchar como se abren las hojas de los arboles en primavera, o como aletean los insectos. Pero quizá también esto debe ser por que soy un salvaje y no comprendo nada…, el ruido solo parece insultar nuestros oídos. Y después de Todo, ¿Para qué sirve la vida, si el hombre no puede escuchar el grito solitario del chotacabras, ni las discusiones nocturnas de las ranas al borde de un estanque?        

     Soy un piel Roja, y nada entiendo. Nosotros preferimos el suave susurro del viento sobre la superficie de un estanque, así como el olor de ese mismo viento purificado por la lluvia del mediodía, o perfumado con los aromas del pino. El aire tiene un valor inestimable para el piel roja, ya que todos los seres compartimos un mismo aliento; la Bestia, el árbol, el hombre… todos respiramos el mismo aire. El Hombre blanco no parece consciente del aire que respira, como el moribundo que agoniza durante muchos días es insensible al hedor. Pero si les  vendemos nuestras tierras, deben recordar que el aire nos es inestimable, que el aire comparte su espíritu con la vida que sostiene. El viento que dio a nuestros abuelos el primer soplo de vida, también recibe sus últimos suspiros. Y si les vendemos nuestras tierras, ustede