Aquí pues yo, Guaicaipuro Cuauhtémoc, he venido a encontrar a los que celebran el Encuentro. Aquí pues yo, descendiente de los que poblaron América hace cuarenta mil años, he venido a encontrar a los que se la encontraron hace quinientos. Aquí pues nos encontramos todos: sabemos lo que somos, y es bastante. Nunca tendremos otra cosa.

El hermano aduanero europeo me pide papel escrito con visa para poder descubrir a los que me Descubrieron. El hermano usurero europeo me pide pago de una Deuda contraída por Judas a quienes nunca autoricé a venderme. El hermano leguleyo europeo me explica que toda Deuda se paga con intereses, aunque sea vendiendo seres humanos y países enteros sin pedirles consentimiento. Ya los voy descubriendo.

También yo puedo reclamar pago. También puedo reclamar intereses. Consta en el Archivo de Indias, papel sobre papel, recibo sobre recibo, firma sobre firma, que sólo entre el año de 1503 y el de 1660 llegaron a Sanlúcar de Barrameda 185 mil kilos de oro y 16 millones de kilos de plata provenientes de América. ¿Saqueo? No lo creyera yo, porque es pensar que los hermanos cristianos faltan a su séptimo mandamiento. ¿Expoliación? Guárdeme Tonatzin de figurarme que los europeos, igual que Caín, matan y después niegan la sangre del hermano. ¿Genocidio? Eso sería dar crédito a calumniadores como Bartolomé de las Casas, que califican al Encuentro de Destrucción de las Indias, o a ultrosos como el doctor Arturo Uslar Pietri, quienes afirman que el arranque del capitalismo y de la actual civilización europea se debió a esa inundación de metales preciosos.

No, esos 185 mil kilos de oro y 16 millones de kilos de plata deben ser considerados como el primero de varios préstamos amigables de América para el desarrollo de Europa. Lo contrario, sería presuponer crímenes de guerra, lo cual daría derecho, no sólo a exigir devolución inmediata, sino a indemnización por daños y perjuicios. Yo, Guaicaipuro Cuauhtémoc, prefiero creer en la menos ofensiva de la hipótesis. Tan fabulosas exportaciones de capital no fueron más que el inicio de un Plan Marshalltzuma para garantizar la reconstrucción de la bárbara Europa, arruinada por sus deplorables guerras contra los cultos musulmanes, defensores del álgebra, la poligamia, el baño cotidiano y otros logros superiores de la civilización.

Por ello, al acercarnos al Quinto Centenario del Empréstito, podemos preguntarnos: ¿han hecho los hermanos europeos un uso racional, responsable, o por lo menos productivo de los recursos tan generosamente adelantados por nuestro Fondo Indoamericano Internacional?

Deploramos decir que no. En lo estratégico, lo dilapidaron en batallas de Lepanto, Armadas Invencibles, Terceros Reichs y otras formas de exterminio mutuo, sin más resultado que acabar ocupados por las tropas gringas de la OTAN, como Panamá (pero sin canal). En lo financiero, han sido incapaces -después de una moratoria de 500 años- tanto de cancelar capital o intereses, como de independizarse de las rentas líquidas, las materias primas y la energía barata que les exporta el Tercer Mundo.

Este deplorable cuadro corrobora la afirmación de Milton Friedman conforme a la cual una economía subsidiada jamás podrá funcionar. Y nos obliga a reclamarles -por su propio bien- el pago de capital e intereses que tan generosamente hemos demorado todos estos siglos. Al decir esto, aclaramos que no nos rebajaremos a cobrarles a los hermanos europeos las viles y sanguinarias tasas flotantes de interés de un 20% y hasta un 30% que los hermanos europeos cobran a los pueblos del Tercer Mundo. Nos limitaremos a exigir la devolución de los metales preciosos adelantados, más el módico interés fijo de un 10% anual acumulado durante los últimos trescientos años.

Sobre esta base, y aplicando la europea fórmula del interés compuesto, informamos a los Descubridores que sólo nos deben, como primer pago de la Deuda, una masa de 185 mil kilos de oro y otra de 16 millones de kilos de plata, ambas elevadas a potencia de trescientos. Es decir: un número para cuya expresión total serían necesarias más de trescientas cifras, y que supera ampliamente el peso de la Tierra. Muy pesadas son estas moles de oro y de plata. ¿Cuánto pesarían calculadas en sangre?

Aducir que Europa en medio milenio no ha podido generar riquezas suficientes para cancelar este módico interés, sería tanto como admitir su absoluto fracaso financiero y/o la demencial irracionalidad de los supuestos del capitalismo. Tales cuestiones metafísicas, desde luego, no nos inquietan a los indoamericanos. Pero sí exigimos la inmediata firma de una Carta de Intención que discipline a los pueblos deudores del Viejo Continente, y los obligue a cumplirnos sus compromisos mediante una pronta Privatización o Reconversión de Europa, que les permita entregárnosla entera como primer pago de su Deuda histórica.

Dicen los pesimistas del Viejo Mundo que su civilización está en una bancarrota que le impide cumplir sus compromisos financieros o morales. En tal caso, nos contentaríamos con que nos pagaran entregándonos la bala con la que mataron al poeta.

Pero no podrán: porque esa bala, es el corazón de Europa.

 Sobre el autor del discurso:

LUIS BRITTO GARCIA
Nació en Caracas en 1940. En 1970 obtuvo el Premio Casa de las Américas con la colección de relatos Rajatabla. En 1979 ganó el mismo galardón internacional por su novela Abrapalabra. En 1981 recibió el Premio de Literatura Humorística Pedro León Zapata por Me río del mundo y en 1984 navegó por el mar narrativo de las utopías con La orgía imaginaria. Su pieza Venezuela Tuya fue galardonada con el Premio de Teatro Juana Sujo 1971 y representada en gira por América Latina durante dos años. En 1975 ganó el Premio Municipal de Teatro con El tirano Aguirre y en 1980 el Premio Latinoamericano de Dramaturgia Andrés Bello por La misa del esclavo. En 1997 estrenó La ópera Salsa, con música de Cheo Reyes. 
Periodista de opinión e investigador en Ciencias Sociales, es autor de una vasta obra ensayística sobre el discurso político y las contraculturas, en la cual destacan La máscara del poder (1989) y El imperio contracultural: del rock a la postmodernidad (1990). Los hechos y paisajes de Pirata se nutren de la experiencia de una vida como navegante deportivo y submarinista, y de su investigación histórica Demonios del mar, piratas y corsarios en la costa de las Perlas del Caribe, concluida en 1993.
El 18 de octubre de 1990, el diario “El Nacional” de Caracas, Venezuela, le publica la conocida carta “Guaicaipuro Cuauhtémoc cobra la deuda a Europa”, que algunas personas y medios desinformados la toman como propia de un cacique.
POLEMICA
No existen antecedentes fidedignos que validen dicha intervención. Algunos sólo citan el discurso, otros la ubican en febrero, abril o septiembre de 2002, en Valencia, otros en Barcelona. No se hace mención el nombre de los Jefes de Estado que estuvieron presentes. Tampoco el origen étnico del supuesto cacique ni del porqué fue elegido para intervenir. No hay registros auditivos, fotográficos ni video. Google contiene 943 referencias imprecisas de su existencia. Una de las páginas habla de “un cacique de una nación indígena de América Central”. Es la referencia más precisa.
Esto indica que, a pesar del contenido del discurso, autodenominado “La Verdadera Deuda Externa”, sólo existió en una anónima mente que buscaba hacer presente un antecedente de la económica desigualdad existente. Escondido en un supuesto cacique centroamericano. Para pensar que no todo lo que aparece por Internet es verdad.
 
Fuente: http://www.elobservatodo.cl/admin/render/noticia/8150  



Tengo un sueño
Por Martin Luther King, Jr.

Discurso leído en las gradas del Lincoln Memorial durante la histórica Marcha sobre Washington
Estoy orgulloso de reunirme con ustedes hoy, en la que será ante la historia la mayor manifestación por la libertad en la historia de nuestro país.
Hace cien años, un gran estadounidense, cuya simbólica sombra nos cobija hoy, firmó la Proclama de la emancipación. Este trascendental decreto significó como un gran rayo de luz y de esperanza para millones de esclavos negros, chamuscados en las llamas de una marchita injusticia. Llegó como un precioso amanecer al final de una larga noche de cautiverio. Pero, cien años después, el negro aún no es libre; cien años después, la vida del negro es aún tristemente lacerada por las esposas de la segregación y las cadenas de la discriminación; cien años después, el negro vive en una isla solitaria en medio de un inmenso océano de prosperidad material; cien años después, el negro todavía languidece en las esquinas de la sociedad estadounidense y se encuentra desterrado en su propia tierra.
Por eso, hoy hemos venido aquí a dramatizar una condición vergonzosa. En cierto sentido, hemos venido a la capital de nuestro país, a cobrar un cheque. Cuando los arquitectos de nuestra república escribieron las magníficas palabras de la Constitución y de la Declaración de Independencia, firmaron un pagaré del que todo estadounidense habría de ser heredero. Este documento era la promesa de que a todos los hombres, les serían garantizados los inalienables derechos a la vida, la libertad y la búsqueda de la felicidad.
Es obvio hoy en día, que Estados Unidos ha incumplido ese pagaré en lo que concierne a sus ciudadanos negros. En lugar de honrar esta sagrada obligación, Estados Unidos ha dado a los negros un cheque sin fondos; un cheque que ha sido devuelto con el sello de “fondos insuficientes”. Pero nos rehusamos a creer que el Banco de la Justicia haya quebrado. Rehusamos creer que no haya suficientes fondos en las grandes bóvedas de la oportunidad de este país. Por eso hemos venido a cobrar este cheque; el cheque que nos colmará de las riquezas de la libertad y de la seguridad de justicia.
También hemos venido a este lugar sagrado, para recordar a Estados Unidos de América la urgencia impetuosa del ahora. Este no es el momento de tener el lujo de enfriarse o de tomar tranquilizantes de gradualismo. Ahora es el momento de hacer realidad las promesas de democracia. Ahora es el momento de salir del oscuro y desolado valle de la segregación hacia el camino soleado de la justicia racial. Ahora es el momento de hacer de la justicia una realidad para todos los hijos de Dios. Ahora es el momento de sacar a nuestro país de las arenas movedizas de la injusticia racial hacia la roca sólida de la hermandad.
Sería fatal para la nación pasar por alto la urgencia del momento y no darle la importancia a la decisión de los negros. Este verano, ardiente por el legítimo descontento de los negros, no pasará hasta que no haya un otoño vigorizante de libertad e igualdad.
1963 no es un fin, sino el principio. Y quienes tenían la esperanza de que los negros necesitaban desahogarse y ya se sentirá contentos, tendrán un rudo despertar si el país retorna a lo mismo de siempre. No habrá ni descanso ni tranquilidad en Estados Unidos hasta que a los negros se les garanticen sus derechos de ciudadanía. Los remolinos de la rebelión continuarán sacudiendo los cimientos de nuestra nación hasta que surja el esplendoroso día de la justicia.
Pero hay algo que debo decir a mi gente que aguarda en el cálido umbral que conduce al palacio de la justicia. Debemos evitar cometer actos injustos en el proceso de obtener el lugar que por derecho nos corresponde. No busquemos satisfacer nuestra sed de libertad bebiendo de la copa de la amargura y el odio. Debemos conducir para siempre nuestra lucha por el camino elevado de la dignidad y la disciplina. No debemos permitir que nuestra protesta creativa degenere en violencia física. Una y otra vez debemos elevarnos a las majestuosas alturas donde se encuentre la fuerza física con la fuerza del alma. La maravillosa nueva militancia que ha envuelto a la comunidad negra, no debe conducirnos a la desconfianza de toda la gente blanca, porque muchos de nuestros hermanos blancos, como lo evidencia su presencia aquí hoy, han llegado a comprender que su destino está unido al nuestro y su libertad está inextricablemente ligada a la nuestra. No podemos caminar solos. Y al hablar, debemos hacer la promesa de marchar siempre hacia adelante. No podemos volver atrás.
Hay quienes preguntan a los partidarios de los derechos civiles, “¿Cuándo quedarán satisfechos?”
Nunca podremos quedar satisfechos mientras nuestros cuerpos, fatigados de tanto viajar, no puedan alojarse en los moteles de las carreteras y en los hoteles de las ciudades. No podremos quedar satisfechos, mientras los negros sólo podamos trasladarnos de un gueto pequeño a un gueto más grande. Nunca podremos quedar satisfechos, mientras un negro de Misisipí no pueda votar y un negro de Nueva York considere que no hay por qué votar. No, no; no estamos satisfechos y no quedaremos satisfechos hasta que “la justicia ruede como el agua y la rectitud como una poderosa corriente”.
Sé que algunos de ustedes han venido hasta aquí debido a grandes pruebas y tribulaciones. Algunos han llegado recién salidos de angostas celdas. Algunos de ustedes han llegado de sitios donde en su búsqueda de la libertad, han sido golpeados por las tormentas de la persecución y derribados por los vientos de la brutalidad policíaca. Ustedes son los veteranos del sufrimiento creativo. Continúen trabajando con la convicción de que el sufrimiento que no es merecido, es emancipador.
Regresen a Misisipí, regresen a Alabama, regresen a Georgia, regresen a Louisiana, regresen a los barrios bajos y a los guetos de nuestras ciudades del Norte, sabiendo que de alguna manera esta situación puede y será cambiada. No nos revolquemos en el valle de la desesperanza.
Hoy les digo a ustedes, amigos míos, que a pesar de las dificultades del momento, yo aún tengo un sueño. Es un sueño profundamente arraigado en el sueño “americano”.
Sueño que un día esta nación se levantará y vivirá el verdadero significado de su credo: “Afirmamos que estas verdades son evidentes: que todos los hombres son creados iguales”.
Sueño que un día, en las rojas colinas de Georgia, los hijos de los antiguos esclavos y los hijos de los antiguos dueños de esclavos, se puedan sentar juntos a la mesa de la hermandad.
Sueño que un día, incluso el estado de Misisipí, un estado que se sofoca con el calor de la injusticia y de la opresión, se convertirá en un oasis de libertad y justicia.
Sueño que mis cuatro hijos vivirán un día en un país en el cual no serán juzgados por el color de su piel, sino por los rasgos de su personalidad.
¡Hoy tengo un sueño!
Sueño que un día, el estado de Alabama cuyo gobernador escupe frases de interposición entre las razas y anulación de los negros, se convierta en un sitio donde los niños y niñas negras, puedan unir sus manos con las de los niños y niñas blancas y caminar unidos, como hermanos y hermanas.
¡Hoy tengo un sueño!
Sueño que algún día los valles serán cumbres, y las colinas y montañas serán llanos, los sitios más escarpados serán nivelados y los torcidos serán enderezados, y la gloria de Dios será revelada, y se unirá todo el género humano.
Esta es nuestra esperanza. Esta es la fe con la cual regreso al Sur. Con esta fe podremos esculpir de la montaña de la desesperanza una piedra de esperanza. Con esta fe podremos trasformar el sonido discordante de nuestra nación, en una hermosa sinfonía de fraternidad. Con esta fe podremos trabajar juntos, rezar juntos, luchar juntos, ir a la cárcel juntos, defender la libertad juntos, sabiendo que algún día seremos libres.
Ese será el día cuando todos los hijos de Dios podrán cantar el himno con un nuevo significado, “Mi país es tuyo. Dulce tierra de libertad, a tí te canto. Tierra de libertad donde mis antesecores murieron, tierra orgullo de los peregrinos, de cada costado de la montaña, que repique la libertad”. Y si Estados Unidos ha de ser grande, esto tendrá que hacerse realidad.
Por eso, ¡que repique la libertad desde la cúspide de los montes prodigiosos de Nueva Hampshire! ¡Que repique la libertad desde las poderosas montañas de Nueva York! ¡Que repique la libertad desde las alturas de las Alleghenies de Pensilvania! ¡Que repique la libertad desde las Rocosas cubiertas de nieve en Colorado! ¡Que repique la libertad desde las sinuosas pendientes de California! Pero no sólo eso: ! ¡Que repique la libertad desde la Montaña de Piedra de Georgia! ¡Que repique la libertad desde la Montaña Lookout de Tennesse! ¡Que repique la libertad desde cada pequeña colina y montaña de Misisipí! “De cada costado de la montaña, que repique la libertad”.
Cuando repique la libertad y la dejemos repicar en cada aldea y en cada caserío, en cada estado y en cada ciudad, podremos acelerar la llegada del día cuando todos los hijos de Dios, negros y blancos, judíos y cristianos, protestantes y católicos, puedan unir sus manos y cantar las palabras del viejo espiritual negro: “¡Libres al fin! ¡Libres al fin! Gracias a Dios omnipotente, ¡somos libres al fin!”
Washington, DC
28 de agosto de 1963

Vé EL DISCURSO ORIGINAL EN YOUTUBE:

http://www.youtube.com/watch?v=PbUtL_0vAJk&locale=en_US&persist_locale=1

Apartes del discurso con subtitulos en español:

http://mx.youtube.com/watch?v=wt4v9Zg2unU


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03mar08

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Relato del caso

El sábado 3 de abril de 1999, Katya Natalia y Gina Marcela -hermanas de nueve y siete años, respectivamente- llegaron al rancho en la playa propiedad de su abuelo paterno, en compañía de su padre y otros familiares. La madre de las niñas, Hilda María Jiménez, llegó después y se retiró al final de la tarde pues se había comprometido con su comunidad a participar en actividades religiosas propias de la Semana Santa. Como no era su intención quedarse a dormir en el rancho, Katya Natalia y Gina Marcela sólo llevaban ropa para un día. Así, la madre manifestó su deseo de llevárselas con ella; pero el padre de las menores, Edwin Miranda, le dijo que se quedarían con él esa noche en la playa. Tras una leve discusión, Hilda María accedió.

Lo que parecía ser un paseo normal, se transformó dramáticamente. En la madrugada del domingo 4 de abril, Katya Natalia fue violada y asesinada. Su pequeño cuerpo apareció a unos metros del rancho ubicado en Los Blancos, departamento de La Paz.

Al momento de ocurrir los hechos, eran casi 20 personas las que se encontraban en el lugar entre familiares y empleados del abuelo de Katya. Había gente con formación militar, policial y jurídica. El padre de la víctima, capitán de la Fuerza Armada de El Salvador, era Jefe de Logística del Estado Mayor encargado de la seguridad del Presidente de la República. Un tío de Katya Natalia, capitán retirado y alto oficial de la Policía Nacional Civil, era el segundo jefe de la División de Investigación Criminal de dicha institución. Otro tío que se encontraba en el lugar, también era capitán en activo.

Según el abuelo de Katya Natalia, nadie se enteró de lo ocurrido. El padre sostuvo que estaba durmiendo entre sus dos hijas en una pequeña “tienda de campaña” y también afirma que no se dio cuenta cuando sacaron a la niña de su costado. Todos los adultos dicen que los “sedaron”. Pero las contradicciones y los vacíos son tantos…Torpeza en el manejo de la escena del crimen, pasividad en las investigaciones y manipulación de las pruebas encontradas, son sólo algunos ejemplos de todo lo que se hizo para que los responsables del brutal hecho quedaran en la impunidad.

Debido a la poca diligencia oficial en el esclarecimiento del caso, Hilda María Jiménez fue la única que exigió incansablemente justicia. Ella siempre sostuvo con insistencia que su hija sólo pudo levantarse con su padre o abuelo, pues era muy tímida y tenía muchos temores.

Como resultado de la lucha de esa madre y la presión social, cuatro personas fueron detenidas en enero del 2000: el padre de Katya, acusado por el delito de abandono y desamparo en la niña; su abuelo, por el delito de violación en menor y homicidio agravado; y dos empleados que “dormían” junto a la entrada del rancho, por el delito de encubrimiento.

En los tribunales Hilda María encontró nuevas trabas en su esfuerzo por dar con el o los autores del asesinato de su hija. Tanto así que la Jueza de Instrucción encargada del caso, debido a su actitud mostrada durante el proceso, fue amonestada por la Corte Suprema de Justicia. Esta funcionaria no valoró en su debida medida los aportes que se le presentaron para el esclarecimiento del caso, desperdiciando posibles vías de investigación. Tampoco valoró la evidente actitud de encubrimiento, llegando hasta el posible fraude procesal por parte de algunos de los presentes en la escena del crimen cuando éste ocurrió. Además, trató mal a la víctima en repetidas ocasiones.

El 10 de octubre del 2000, la Jueza otorgó el sobreseimiento definitivo al padre de Katya. Los tres acusados restantes fueron sobreseidos de forma provisional, a la espera de nuevas evidencias. En octubre de 2001, el sobreseimiento provisional pasó a ser definitivo porque esas “nuevas evidencias” nunca aparecieron, debido a que la Fiscalía General de la República no investigó más.

A casi más ocho años de la muerte de Katya, la sociedad salvadoreña mantiene viva su indignación por este caso y recuerda a una madre ejemplar que luchó contra todos los obstáculos por buscar justicia. Ella puso a prueba, una vez más, nuestras débiles instituciones y reveló su ineficacia. En este caso se juntaron el encubrimiento, un presunto fraude procesal y la manipulación de pruebas para favorecer a los victimarios y dañar más a las víctimas. Pero, también, el caso generó un amplio repudio de la sociedad y convocó a la solidaridad activa para respaldar la persistente denuncia pública de esa valiente mujer. Este es uno de los casos que más cobertura a recibido por parte de los medios de comunicación y sobre el cual, sin duda, se ha opinado en cada rincón del país.

Hilda María Jiménez junto a Gina Marcela, la hija sobreviviente, tuvieron que abandonar el territorio nacional, temiendo por su seguridad. Mientras, Katya Natalia todavía espera que se le haga justicia.


Carta de Hilda María Jiménez al Fiscal General de la República de El Salvador

Licenciado Félix Garrid Safie
Fiscalía General de la República
Presente. Uno de los casos que más ha impactado a la sociedad salvadoreña, después de la guerra, es el asesinato y la violación de mi hija Katya Natalia Miranda Jiménez. Esos trágicos hechos ocurrieron entre la noche del 3 de abril y la madrugada del 4 de abril de 1999, mientras ella se encontraba de paseo en un rancho propiedad de su familia paterna ubicado en la Playa Los Blancos de la jurisdicción de San Luis, La Herradura, Departamento de La Paz. Resulta obvio que dicho crimen no pudo ser cometido por otra persona que no se encontrara al interior de dicha propiedad.

Debido a que algunos de los sospechosos del mismo fueron sobreseídos por el Juzgado de Instrucción de San Luis Talpa, el Instituto de Derechos Humanos de la Universidad Centroamericana “José Simeón Cañas” (IDHUCA) –entidad que me representa legalmente en El Salvador– le solicitó el 28 de enero de 2003 a su antecesor, Belisario Artiga, realizar nuevas diligencias de investigación sobre el caso que permitieran la correcta individualización de sus responsables y el posterior enjuiciamiento penal de los mismos (anexo copia a la presente petición).

En vista de que dicha comunicación no fue atendida, el IDHUCA presentó otra demanda el 30 de abril de 2003. En ambas solicitudes se hicieron nuevas denuncias por los delitos de Violación, Agresión Sexual Agravada, Homicidio Agravado, Encubrimiento, Complicidad y Fraude Procesal contra todas las personas adultas que permanecieron en el entorno de mi hija Katya la noche de su muerte.
Ninguna de estas comunicaciones ha sido respondida en cuatro años, tiempo que supera la estimación del “plazo razonable” según los parámetros de derechos humanos aplicables. Mientras tanto, la violación y el asesinato de mi niña junto al resto de delitos que favorecieron o facilitaron semejantes hechos y su posterior encubrimiento, continúan en la más completa y descarada impunidad.
En esta ocasión, en mi calidad de madre de la víctima –después de una difícil y dolorosa búsqueda de justicia durante casi ocho años– le reitero el contenido de los escritos relacionados y le pido por primera vez que, como Fiscal General de la República, cumpla con las atribuciones constitucionales que le han sido encomendadas tomando en cuenta los derechos de las víctimas y la excesiva dilación del anterior Fiscal en el trámite de estas peticiones.

Cuando Usted llegó al cargo manifestó –refiriéndose al caso de Katya– lo siguiente: “Voy a revisar todos los casos emblemáticos” (CoLatino, 26 de abril del 2006). Es el momento para demostrar con hechos su voluntad de actuar como es debido en el combate a la impunidad, especialmente porque faltan dos años para que prescriba la acción penal en el caso y se convierta en otro más donde por omisión se le niega justicia a las víctimas.

A la espera de su respuesta a la presente, me despido.

Atentamente,

Hilda María Jiménez Molina

El caso en fechas

1999

Abril

3. Hilda María Jiménez deja a sus hijas Katya y Gina Marcela al cuidado de su abuela, en un rancho de playa Los Blancos en La Paz. En el rancho estaban además el padre de las niñas, el abuelo y otros familiares.

4. El cuerpo de Katya, sin vida, aparece en la arena, a unos diez metros del rancho.

6. La División de Investigación Criminal realiza la primera inspección en el lugar de los hechos. La subregional de Zacatecoluca de La Fiscalía General solicita diligencias para buscar los testigos.

8. El Laboratorio de Investigación Científica de la PNC estableció que en el pantalón corto de la menor no se encontraron rastros de semen ni sangre.

Del 9 al 14. El Organismo de Inteligencia del Estado práctico exámenes poligráficos a la familia Miranda y los empleados.

Mayo

Hasta este mes, la División de Investigaciones de la PNC sacaron n álbum fotográfico del lugar de los hechos.

En Mayo, Carlos Miranda metió la hipótesis de que un tal Doroteo Maradiaga quería hacerle daño. La Fiscalía manejaba tres hipótesis: Maras, Doroteo Maradiaga y por último algún familiar de la víctima.

Se ampliaron las declaraciones de los testigos.

Junio

Familia Miranda declaran que sintieron unas gotitas en los ojos y que notaron que les movieron los vehículos.

Un vigilante de la zona declara haber encontrado el cuerpo de la menor y moverlo hacia la playa, ya que el agua empezaba a cubrir el cadáver. Movió el cuerpo con la ayuda de cuatro sujetos que transitaban por el lugar, quienes les avisaron sobre el cadáver.

La PNC realiza la prueba del polígrafo y exámenes psicológicos a la familia Miranda.

Agosto

23. El técnico poligrafista de la PNC envío al jefe de laboratorio los resultados de las pruebas poligráficas realizadas a la familia Miranda. Las pruebas salieron negativas.

Octubre
Carlos Miranda reitera ante la Fiscalía sus sospechas contra Doroteo Maradiaga.
Hilda María Jiménez, Madre de Katya, comparece ante los medios y denuncia el asesinato de su hija. La madre de Katya había permanecido siete meses en Estados Unidos, tras el asesinato, a solicitud de su entonces esposo, Edwin Miranda.

27. Hilda María Jiménez pide ayuda al IDHUCA.

29. El Diario El Mundo publica la primera entrevista con Hilda María.

El análisis del raspado de uñas enviado a un laboratorio de granada, España, llega al país. No se encontró rastros extraños en sus uñas.

Noviembre
Carlos Miranda declara en al Fiscalía que la OIE le hizo la prueba del polígrafo pero que no le dio el resultado de la misma. Sostiene la acusación contra Maradiaga.

Subregional de la Fiscalía de Zacatecoluca y Sede Central de la Institución tiene un percance debido que al primera nunca envió la ampliación de la autopsia realizada por Medicina Legal pese a tenerla desde hacía tiempo en su poder. En dicho informe se destaca que Katya Miranda murió de asfixia por sofocación debido a que tenía poco agua en sus pulmones y estómago, y que tenía arena en su traquea y vías respiratorias.

Autoridades entrevistas a tío materno de Katya y a su madre, Hilda.

A finales de noviembre, la Asamblea Legislativa elige a Belisario Artiga como fiscal General.

Hilda María envía una nota al fiscal pidiéndole que acelere las investigaciones. Artiga responde solicitando ala OIE la investigación en paralela.

Diciembre

9. Fiscalía realiza reconstrucción de los hechos sin contar con la autorización de un juez.

31. Se incendia la casa del abuelo paterno de Katya. Dentro de la casa se encontraba al tienda de campaña en donde durmió la noche de su asesinato.

2000

Enero

18. Fiscalía convoca reunión entre familia Miranda, Hilda María e IDHUCA. Seis testigos mencionan haber visto que Edwin miranda, padre de Katya, se fue del rancho y que antes de irse, le dio un beso de lengua a Katya en la boca.

19. Edwin Miranda es arrestado bajo cargos de abandono, su padre, Carlos, por violación y asesinato. Los dos empleados del abuelo de Katya son arrestados por encubrimiento.

24. El caso es presentado ante el juzgado de paz de San luis la Herradura, quien lo manda al juzgado de instrucción de San Luis Talpa.
25. El juzgado de instrucción abre el juicio contra los imputados y da un plazo de cinco meses para recolectar pruebas.

Febrero

21. Los fiscales del caso presentan una solicitud para que se tomen declaraciones de a dos testigos como prueba anticipada, ya que estas personas tenían temor de declarar.

Hilda María pidió ayuda a la Embajada de Estados Unidos para que se investigue el caso con la ayuda del gobierno de Estados Unidos. Embajadora Anne Paterson accede, pero pide que una autoridad competente lo requiera.  El fiscal general no respondió a la ayuda ofrecida.

Marzo.
17. Se hacen posibles las declaraciones como prueba anticipada de los testigos de la fiscalía. Uno de los testigos dio buenas referencias de Carlos Miranda, y el otro mencionó que el imputado ofreció beneficios a cambio de declarar contar Doroteo Maradiaga.

Mayo.
4. La jueza declara a Diario el Mundo que la fiscalía no ha presentado pruebas que incriminen a los acusados.

La defensa pide que seis testigos declaren para aportar más información. La jueza accede. Los testigos, en su declaración, contradicen lo que dijeron el 18 de enero en la reunión sostenida con la Fiscalía, el IDHUCA e Hilda María.

Hilda María solicita a la Sección de Investigación de la Corte Suprema de Justicia una investigación contra la jueza por su actitud mostrada en el caso (declaraciones del proceso a los medios).

Junio
La cámara tercera de la Sección del centro decide que la jueza seguirá conociendo el caso.

Julio
21. se realiza la segunda reconstrucción de los hechos. A la madre de Katya se le niega el acceso a la misma. La reconstrucción se suspende por la lluvia.

Septiembre
18. Se realiza la tercera y final reconstrucción del crimen.

Octubre
10. Jueza determina sobreseimiento definido para el padre de Katya, Edwin; y sobreseimiento provisional para Carlos miranda y sus dos empleados.

2001

Octubre
Los sobreseimientos pasan a ser definitivos luego de que la Fiscalía no presentó nuevas evidencias para el caso.

2002

Mayo
Procuraduría para la Defensa de los derechos Humanos emite un informe sobre el caso.

2003
IDHUCA pide reapertura del caso. No hay respuesta.

2006
Hilda María Jiménez e IDUCHA envían carta con 30 mil firmas para pedir reapertura del caso al nuevo fiscal, Félix Garried Safie. No hay respuesta.

2008

Marzo

El IDHUCA y la madre de Katya deslizan una nueva hipótesis del caso: el padre de la niña como culpable del asesinato y el abuelo como cómplice.

Abril

7. Hilda María Jiménez declara a El Faro, por primera vez, que su hija, Gina Marcela, está dispuesta a declarar en el caso de su hermana.

Mayo

13. El IDHUCA pide a la Fiscalía investigar el asesinato de Katya y presenta un extracto de la declaración de Gina Marcela en donde ubica a su padre tocando y besando a su hermana horas previas al crimen.

2009

Marzo

Capturan, de nuevo, a Carlos Miranda, esta vez acusado de secuestro.

“Ya no podemos darle el beneficio de la duda al Fiscal Safie”

Entrevista con Benjamín Cuéllar, director del IDHUCA [( 24/mar/2008 ) (EL FARO.NET)]

¿En un año se puede llegar al o los culpables del crimen?

Yo estoy convencido que sí. Si se investiga bien. Si hay una buena búsqueda quizá no de prueba científica, porque ya se dejó perder todo eso. Incluso le dieron fuego a la casa donde estaba la tienda de campaña y la ropa de la niña, el 31 de diciembre de 1999.

¿Y entonces cómo?

Con prueba testimonial es fácil. Ahí había un montón de gente que podría hablar y podrían contar, si tienen algo de conciencia.

Hace nueve años no lo hicieron.

Pero creo que hoy sí pueden hacerlo. Yo estuve en reuniones privadas con el resto de la familia, menos el abuelo, abuela, papá y empleados. Con el resto de la familia adulta nos reunimos dos veces. Hilda María (Jiméney) y yo un día; Hilda María, el fiscal general de entonces –Belisario Artiga-, los fiscales, el abogado del IDHUCA y yo… y la gente hablaba fácil. Con un interrogatorio y con una buena técnica de interrogatorio policial se podría fácilmente, creo yo… además, yo me imagino que no deben estar tranquilos.

¿Por qué?

Ellos fueron testigos de todo esto, cómplices y encubridores. Ahí tiene el Fiscal General de la República en sus manos un caso que se resolvería fácilmente. Y le puede servir para cerrar con broche de oro su mandato. O salir por la puerta de atrás como salió Belisario Artiga, quien proclamó, cuando asumió la Fiscalía, que este sería su caso emblemático, que él lo resolvería, porque era fácil de resolver. Estamos a nueve años y el caso está en la impunidad, no porque no se puede resolver si no porque no se quiere resolver.

El caso no puede reabrirse acusando a los mismos sospechosos se les acusa de lo mismo.

No, porque sería un doble juzgamiento y eso es constitucionalmente prohibido. Y se tiene razones para eso.

¿Entonces?

Se puede reabrir con una buena investigación que sustente acusaciones a diferencia de cómo se hizo la vez pasada. Belisario Artiga prácticamente nos durmió una noche antes de la captura del papá, del abuelo, en enero del 2000.

¿Cómo?

Nos dijo que tenía pruebas de que el abuelo se iba del país, que tenía copia del boleto de avión, copia del retiro de cuentas bancarias y que al día siguiente salía. Entonces metió el requerimiento sin sustento, sin fundamento y acusó de abandono al papá y de asesinato y violación al abuelo. Y de encubrimiento a los empleados y no tenía ni una base para ello. Osea, no se captura para investigar, se investiga para capturar.

¿Cuáles serían las nuevas acusaciones y contra quienes?

Creo que habría que ampliar a otros adultos que estuvieron ahí. Hay que responsabilizar a alguien por la violación y el asesinato –a uno o más personas- y al resto por encubrimiento. Pero eso depende de una buena investigación de la Fiscalía General.

¿Ese alguien quién sería?

Yo estoy convencido de que fue el papá. No creo que un padre, a menos que sea un padre desnaturalizado, deje que el crimen de su hija quede en la impunidad. Se está protegiendo él, no a su papá ni a nadie más.

¿Qué opina de que el tío de Katya, Godofredo Miranda, siga en la PNC?

Por lo menos llama sospechas. Alguien que tiene esos méritos profesionales y que fue incapaz de portarse como un profesional de la policía en el caso de su sobrina llama sospechas. Y llama sospechas que no haya sido investigado. Dentro de los deberes como policía, aunque estuviera de licencia, tenía que actuar como tal. Y no lo hizo. Y no fue investigado. Al contrario, fue ascendido. Pasó de ser segundo jefe de la División de Investigación Criminal, después provisionalmente jefe de la División de Logística y ahora tiene años, años, como jefe de la División Antinarcóticos. Algo huele mal ahí. A nosotros nos llama la sospecha.

Ese día había 17 personas en el rancho. ¿Qué hay de sus testimonios?

No hay ninguno. Es decir, testimonios sustentables no hay ni uno. Todos se alinearon con la versión del abuelo de la niña: alguien con un spray nos fue rociando uno por uno y nos durmió. ¡Por favor! Nosotros hicimos todo lo posible por ayudar a la Fiscalía: mandamos los perfiles sicológicos de los imputados a Estados Unidos, con expertos investigadores criminales, y nos decían que con solo el perfil todo apuntaba que eran sospechosos de cometer el crimen. Otro experto en somníferos al que le mandamos hasta maqueta y croquis del lugar, nos dijo que ahí solo que una avioneta hubiera pasado rociando el somnífero hubiera dormido a todos. No pudo andar de uno en uno. Además, los vigilantes andaban con machete. No sé si había pistolas.

Esa fue una versión.

Carlos Miranda también dijo que alguien había mandado a matar a su nieta, y mencionó al famoso Doroteo Maradiaga que había contratado al otro famoso “Palo” para hacerlo. Doroteo Maradiaga ya murió, aquí vino a hablar conmigo con uno de sus abogados, que ahora es magistrado de la Corte Suprema de Justicia.

La hermana de Katya ahora tiene 16, 17 años. ¿Su testimonio sería clave en este nuevo proceso?

Debe ser incluido. Ella es testigo de primera mano, ella dormía en la tienda de campaña de Katya. El problema es que ella viene de un proceso muy duro, doloroso. El trauma para ella, para que pudiera hablar, hubiera más fácilmente sido superado si hubiera visto que la instituciones la acogían, cuidaban y le daban las herramientas para cuidarla tanto a su madre como a ella. Pero eso no pasó. Lo que tenemos es una pobre niña que tenía siete años; y que a los ocho años tuvo que salir con la ropa que tenía porque su mamá había sido amenazada. Y al amenazar a su madre, fue amenazada ella también. Si ella ha logrado procesar todo esto y puede desahogarse, su testimonio es fundamental.

¿Hay probabilidades de que testifique?

Se ha trabajado con ella, con psicólogos, gente que le ha ayudado. Yo espero que se pueda contar con esto.

A la Fiscalía ya se envió una carta para que reabra el caso y aún no hay respuesta.

No. Creo que es tiempo de que dejemos de darle el beneficio de la duda y con la otra carta que esperamos presentar (que la enviará Hilda María )… que con esa carta que presentemos, también presentamos un recurso a la Corte Suprema de Justicia por violar el derecho de respuesta. Él (fiscal general, Garrid Safie) no ha dicho nada, solo una frase célebre. A través de los medios dijo que el caso no estaba impune porque no se habían cumplido los 10 años para su prescripción, que el caso queda impune cuando pasan 10 años y no se ha hecho nada. Cosa que él está cumpliendo a cabalidad. Y todo apunta a que para allá vamos.

Si hace nueve años hubo una completa violación al debido proceso, ¿qué garantiza que esta vez no ocurra lo mismo, si es que se reabre el caso?

Pueden hacer cualquier cosa, desde no hacer nada, que es una acción deliberada, por el cual puede ser denunciado el fiscal, por omisión de la investigación. Y pueden hacer un proceso, un requerimiento infundado, amañado, compadre hablado con una jueza o juez. Puede pasar cualquier cosa. Ya lo hizo el fiscal con el caso Record, por ejemplo.

¿De lo que suceda este año depende si en la Comisión Interamericana se abre el caso?

Sí. Por lo menos el sistema regional de derechos humanos ya se dio cuenta de que lo que presumía el Estado salvadoreño después de la guerra es pura pantalla. Lo vemos a cada rato… en el caso jesuitas, el Estado lleva como contraparte al abogado que defendió a los autores materiales e intelectuales del asesinato de los jesuitas. Se ha llegado al punto de la prepotencia y la impunidad absoluta que imponen como contraparte al defensor de los asesinatos de los jesuitas. Pasó algo parecido con el caso García Prieto. El Estado llegó a decir que la familia de la víctima se inventaba las amenazas. Estas son muestras de una prepotencia absoluta y de un mensaje en el que el Estado dice que no está a favor de las víctimas y que premia a los victimarios.

IDHUCA y madre de Katya Miranda quieren reabrir el caso a un año de que prescriba

A nueve años del crimen, la madre de Katya Miranda pedirá que se investigue a su ex esposo, Edwin Miranda, por asesinato y violación en contra de su hija, Katya. Hilda María Jiménez revela que tras el crimen se enteró de que tanto el abuelo como el padre de la niña abusaban sexualmente de ella. En la reapertura del caso, la madre y el IDHUCA le apuestan al testimonio de la hermana y de un testigo clave.

Miguel Campos quiere limpiar la tumba de Katya Miranda pese a que no sabe quién es ella ni lo qué le pasó, hace nueve años. Miguel apenas tiene once años, dos de los cuales los ha dedicado a lustrar y darle brillo a las lápidas del cementerio Jardines del Recuerdo.

Miguel tenía apenas dos años en 1999, y no se dio cuenta de que el resto del país se conmocionó al descubrir a una niña llamada Katya Miranda violada y asesinada en una playa frente al rancho de su abuelo paterno. En el rancho había 11 adultos y siete niños, incluida Katya. De los adultos, nadie escuchó ni vio nada. De eso hace ya nueve años, y aun no hay culpables. Un año más y el caso prescribirá, y Miguel estará entonces limpiando la tumba de una víctima cuyos asesinos quedaron impunes.

En Washington, Hilda María Jiménez, madre de Katya, no se explica cómo tras nueve años el caso aún no se ha resuelto. Jiménez tuvo que exiliarse en Estados Unidos tras recibir amenazas, cuando insistía en que se investigara el asesinato de su hija. Ahora, con el tiempo en contra, vuelve a pedir justicia para su hija y acusa directamente a quien ella cree que es culpable: Edwin Miranda, su ex esposo y padre de Katya, que en ese entonces era jefe del Batallón Presidencial.

“No se puede acusar a una misma persona por el mismo delito. Pero Edwin Miranda no fue y no ha sido juzgado por el asesinato y violación en contra de mi hija”, dice Jiménez, vía telefónica, a El Faro.

En la Playa Los Blancos, algunos testigos todavía recuerdan el cuerpecito de Katya, desnudo, boca arriba, en la arena. “Ya estaba bonita. Era chelita… Así eran las piernas mire (hace señas con las manos para explicar que eran gruesas). Fue como a las 6:30 de la mañana. Iba con mi esposo a dejar cajas de bebidas al puesto cuando vimos la multitud, ahí frente al Kilo 14. Todavía tenía puesto el calzoncito”, dice “Sonia”, una habitante y comerciante de Los Blancos. Prefiere guardar su verdadero nombre porque teme que “investigadores que no se identifican” parecidos a los de hace nueve años la lleguen a hostigar por lo que vio.

“Nadie se cree que en ese rancho nadie vio nada. Imagino el dolor de la madre y al igual que ella no entiendo cómo es que no han capturado al culpable”.

Según la autopsia de Medicina Legal, a la niña, después de violarla, le contraminaron la cara contra la arena, provocándole asfixia por sofocación. Su cara y su labio inferior presentaban laceraciones.

“Mi corazón de madre, hace nueve años, me decía que era imposible que el padre de mis hijas cometiera un crimen tan atroz. Y cuando decidí denunciar, esperaba que pudieran llegar a los culpables. Hace nueve años no creí que hubiera sido ese señor (Edwin), pero ahora existe esa probabilidad. Hay más probabilidades de que haya sido el papá y no el abuelo”, dice.

“Yo estoy convencido de que fue el papá. No creo que un padre, a menos que sea un padre desnaturalizado, deje que el crimen de su hija quede en la impunidad. Se está protegiendo él, no a su papá ni a nadie más”, comparte Benjamín Cuéllar, director del Instituto de Derechos Humanos de la Universidad Centroamericana (IDHUCA), institución que acompañó el caso a petición de la madre de Katya.

“Hay que responsabilizar a alguien por la violación y el asesinato –a una o más personas- y al resto por encubrimiento”, añade. El IDHUCA planea presentar una carta firmada por Hilda Jiménez al fiscal general Félix Garrid Safie para que reabra el caso bajo esta nueva acusación.

Jiménez y Cuellar creen que existen los suficientes elementos y los testimonios claves para cerrar el caso y castigar a los culpables del crimen y a los culpables por encubrimiento. En esos testimonios, la madre de Katya y Cuéllar apuestan por dos: un testigo clave, que estaba esa noche en el rancho, y el testimonio de Gina Marcela, hermana de Katya, que hoy tiene 16 años.

“Hemos estado recibiendo terapias psicológicas y psiquiátricas. Acordémonos que él (Edwin) estuvo mintiéndole todo ese día a Gina Marcela sobre Katya, y en la noche la llevó de una sola vez a ver el cadáver en el féretro de su hermana. Imagínese el horror de esta niña, de ver a su hermana, su ídolo, muerta, con laceraciones en su rostro. Detengámonos a pensar qué le estaba queriendo decir Edwin a Gina. ¿Eso fue una amenaza o qué?”, dice Jiménez.

“Si se da el testimonio, todavía no sé –porque no he hablado con los abogados- si lo tienen que tomar las autoridades salvadoreñas allá o tienen que venir acá. Aunque le digo que no confío en la autoridades de mi país. Preferiría que se hiciera desde aquí, porque este país nos protege”, añade.

A la orilla del mar, hace nueve años

La playa Los Blancos es una de las cuatro playas del pacífico salvadoreño que conforman el complejo turístico Costa del Sol. La Costa, como se le conoce popularmente, se caracteriza por ser uno de los principales centros de atracción turística en las festividades del verano salvadoreño (marzo-abril); y por estar dominada por ranchos privados –y comerciales- en su orilla.

En el verano de 1999, para las festividades de semana santa, la familia Miranda fue a pasar la noche al rancho del abuelo de Katya, Carlos Miranda.

“Ese día dejé ir a mis hijas porque me lo rogó su abuela paterna, doña Rosa (Natalia Méndez de Miranda). Ella quedó a cargo de mis hijas y no entiendo cómo permitió que le pasara eso a Katy; y cómo ha podido vivir tantos años con ese crimen en su conciencia”, dice Hilda entre sollozos.

Dejó a Katya de nueve años y su hermana, Gina Marcela, de 7, al cuidado de su abuela. Además de doña Rosa, en el rancho también estaban su abuelo, Carlos; el padre de las niñas, Edwin; los primos hermanos de Edwin, Godofredo Miranda y Jorge Miranda; la esposa de Godofredo Doris Elizabeth; la novia de Jorge, Iris Rebeca; una prima de Edwin, Yanira Miranda de Recinos y su esposo, Tito Livio Recinos.

También estaban los dos empleados de Carlos Miranda, Luis Alonso López y Francisco Ramos.

Además de Katya y su hermana, ahí durmieron los niños Yanira Rafaela Recinos (12 años), Tito Livio Recinos (7), Godofredo Antonio Miranda Ríos (8), Jorge Antonio Miranda Ríos (6) y Gracia María Miranda Ríos (1 año).

En la noche del sábado 3 y la madrugada del domingo 4, alguien sacó a Katya de la tienda de dormir en la que estaba recostada junto a su hermana. Caminó junto a ella sobre la arena y pasó frente al resto de invitados, que dormía en las camas de los pick ups. El abuelo de Katya dormía, supuestamente, en una hamaca cerca de la tienda. Su abuela, en una cama a la par de su esposo. Antes de salir a la playa, Katya y su asesino pasaron frente a los vigilantes, que dormían en una ramada cerca de la salida a la playa.

El rancho de la familia Miranda hoy luce abandonado y está a la venta. Sobreviven dentro del terreno dos fosas sépticas, la piscina, tres mesas de concreto, dos bancas de concreto, una parrilla para cocinar, 24 cocoteros en el mismo terreno donde esa noche durmió la familia miranda y dos almendros. En el resto del terreno, en dirección a la carretera, hay más cocoteros, árboles de marañon, almendros y dos pozos secos. A la par del rancho, hay una propiedad privada donde los empleados dicen no recordar nada porque no vieron nada.

En el siguiente rancho hay un restaurante con piscina frente al mar, llamado el “Kilo 14”. Hace nueve años, cuando la policía investigó el crimen, uno de los vigilantes del restaurante dijo haber visto en la madrugada a unas personas que formaban un círculo. Dentro del círculo, una pareja hacía el amor sobre la arena. Como eso era una práctica común en la zona, el vigilante dijo no tomarle importancia.

“Claudia”, cocinera del Kilo 14 desde hace 15 años, recuerda que el día del asesinato, a las 7:30, ya era conocido en toda la zona que habían matado a una niña. “A esos vigilantes sólo que los busque en el Instituto de Previsión Social de la Fuerza Armada los encuentra. En esa época era el IPSFA el que los contrataba para cuidar aquí”, dice.

“Edwin Miranda afirma que a las 4:30 a.m. del domingo 4 se percató de que una de sus hijas, Katya Natalia, no estaba en la tienda de campaña y se dispuso a buscarla en el terreno preguntando sobre el paradero de la niña a su madre, luego a su padre y, posteriormente, a sus otros familiares. Súbitamente, dice, escuchó el grito de su madre y observó que en la playa, fuera del rancho, un grupo de personas rodeaban un cadáver: era el de Katya”, se narra en el libro “Caso Katya”, del IDHUCA.

Según las investigaciones realizadas hace nueve años, entre las 3:30 y 4 de la madrugada, el primero en llegar a la escena del crimen fue un vigilante de uno de los ranchos vecinos que, junto a otros cuatro sujetos que pasaban por el lugar, sacaron el cuerpo del agua que comenzaba a ser arrastrado por las olas.

“(…) A las cinco de la mañana, Edwin Miranda le habló su cuñado, Edmundo Jiménez, diciéndole que su hija se había ahogado. Hilda María supo de la muerte de su hija a las siete de la mañana”, continúa.

La policía y la fiscalía llegaron después a identificar el cadáver. Ahí, el médico forense dijo que la niña no había muerto ahogada. Murió por asfixia por sofocación luego de ser violada. Dentro del rancho, la tienda de campaña donde dormía la niña ya había sido levantada a solicitud del abuelo de Katya.

El tío de Katya, Godofredo, un policía con una carrera en ascenso, en ese entonces sub jefe de la División de Investigación Criminal, permitió que se contaminara la escena del crimen. Se retiró la tienda de campaña, el abuelo de Katya y el padre se llevaron el cadáver a medicina legal de San Vicente, no se impuso un perímetro ni se recogieron testimonios de los ahí presentes. Hace nueve años, cuando los medios de comunicación le preguntaron por qué no hizo respetar la escena del crimen, Godofredo Miranda respondió que no estaba de servicio.

Miranda ahora es el jefe de la División Antinarcóticos (DAN) de la PNC. El Faro pidió una entrevista con él pero el jefe de comunicaciones de la institución policial, Arturo Villeda, advirtió que Miranda no da declaraciones sobre la muerte de su sobrina.

El “spray”, “Palo” y Doroteo Maradiaga

Hay varias versiones de lo que pasó. Las principales las dio a conocer el abuelo, principal acusado de la Fiscalía por la violación y asesinato de la niña, en enero del año 2000.

Miranda declaró a la Fiscalía que tenía un enemigo, de nombre Doroteo Maradiaga, que por un asunto de dinero lo había amenazado. En la versión de Miranda, Maradiaga contrató a “Palo” (Rafael Cuenca), un reconocido delincuente de Los Blancos, para que violara y asesinara a Katya. Nunca se comprobó esta acusación. Cuenca y Maradiaga perdieron la vida hace dos años. El primero fue asesinado el 30 de agosto de 2005 por sujetos desconocidos. El segundo murió por causa natural, según dice Benjamín Cuellar.

La familia Miranda se sumó a la versión de su abuelo. Esta planteaba que “Palo” entró a la propiedad, les roció un spray adormecedor a todos y así pudo sacar a la niña del lugar.

“¡Por favor!”, dice Hilda Jiménez. “Dos miembros de la Fuerza Armada, un policía y no se dieron cuenta y no pudieron evitarlo. Eso nunca se creyó”.

Para Cuéllar y Jiménez, Carlos Miranda, un abogado y notario ya retirado, hizo los movimientos suficientes como para entorpecer la investigación y buscar el fallo a su favor y el de los otros tres acusados: su hijo, Edwin (acusado por abandono), y sus dos empleados, acusados por encubrimiento.

Cuéllar dice que el IDHUCA pidió a un experto en somníferos que determinara si de verdad pudo dormirse a 18 personas de esa manera. “Y nos dijo que ahí sólo que una avioneta hubiera pasado rociando el somnífero hubiera dormido a todos. No pudo andar de uno en uno. Además, los vigilantes andaban con machete. No sé si había pistolas”, dice Cuellar.

El IDHUCA reclama la actuación de la Fiscalía -a cargo de Belisario Artiga- por los errores que cometió en el caso. El primero de ellos se cometió la noche previa a la captura de Carlos Miranda y su hijo Edwin. Artiga había ingresado a la FGR en noviembre de 1999, después de un impasse de cinco meses en la elección del fiscal general.

El 18 de enero de 2000, Jiménez, Cuéllar y seis miembros de la familia Miranda se reunieron con ellos y el fiscal general, Belisario Artiga, para contarles lo que habían visto.

En esa reunión, los testigos comentaron que vieron a Edwin Miranda despedirse de Katya con un “beso de lengua” en la boca. Más tarde, en el juicio, estas seis personas dijeron que lo que constaba en el acta fiscal no era cierto y regresaron a la versión del spray adormecedor. Dichos testimonios, pese a que constaron en acta, fueron recogidos por la Fiscalía como información extraoficial. Al día siguiente, Belisario Artiga dijo tener las pruebas suficientes para acusar al abuelo por asesinato y violación y al padre por abandono. Y así lo hizo.

“Yanira y Doris dijeron que Edwin estaba besando a Katy. ¿Por qué se hicieron para atrás en el juicio? ¿Por qué Belisario Artiga, que prometió esclarecer el caso, tuvo dos periodos y no hizo nada? Todas esas cosas me llevan a pensar que a Edwin y a la familia se le protege por algo. Edwin era jefe del batallón presidencial. ¿Qué sabe él o qué sabe Godofredo Miranda de Calderón Sol y su gobierno para que en vez de investigarlos los hayan promovido? Edwin ahora es mayor, Godofredo es jefe de la DIC”, se queja Jiménez.

La otra versión

“A Edwin, a Godofredo y a su familia se les protege por saber algo de la administración de Armando Calderón Sol. ¿Qué, no lo sé?” dice Hilda Jiménez. “Siempre lo he dicho pero siempre se me ha censurado esa parte en los medios de comunicación”.

Tras el juicio contra el abuelo y el padre de Katya, Hilda María Jiménez se exilió en Estados Unidos debido a las amenazas de muerte que recibió en su contra si continuaba peleando por el caso.

Jiménez incluso denunció que el Organismo de Inteligencia del Estado investigó el caso e hizo pruebas con polígrafos a la familia Miranda. Cuando la Fiscalía pidió dicha investigación, el entonces jefe de la OIE respondió diciendo que esta nunca se había realizado y que las pruebas de polígrafo fueron hechas solo al capitán Edwin Miranda luego de que este las solicitara.

El caso llegó al juzgado de paz de San Luis la Herradura el 24 de enero de 2004. La jueza de paz lo envió el mismo día al juzgado de Instrucción de San Luis Talpa. Durante el juicio (duró nueve meses) la jueza Ana María Guzmán Morales declaró en dos ocasiones que las pruebas de la fiscalía no se sostenían. El 10 de octubre de 2000, la jueza decretó sobreseimiento definitivo para Edwin Miranda (acusado en ese entonces por abandono) y sobreseimiento provisional para su padre y sus empleados.

Cuando el caso fue cerrado, la jueza Guzmán Morales regañó a la madre de Katya, insinuando que por su culpa la niña había sido violada y asesinada. Meses más tarde, esta jueza recibió una sanción de la Corte Suprema de Justicia por su actuación en el caso y su actuación en contra de la madre de Katya.

La fiscalía tenía un año para presentar más pruebas en contra del abuelo de Katya y los dos empleados… y para reabrir el caso. No presentó nada. En octubre de 2001, la jueza decretó sobreseimiento definitivo y desde esa fecha el caso está archivado.

En la administración de Belisario Artiga, la Fiscalía cometió errores como el de ordenar la reconstrucción del crimen sin tener la facultad legal para hacerlo. Según la legislación, la reconstrucción de un crimen sólo la puede ordenar un juez.

El Faro intentó conocer la versión del ex fiscal Belisario Artiga pero este se excusó diciendo que ya no le compete el caso. También se intentó conocer si la Fiscalía reabrirá el caso en el último año de vigencia, pero el actual fiscal, Félix Garrid Safie, según la oficina de prensa de la fiscalía, está evaluando dar una declaración.

En la Playa San Blas, los lugareños dicen que el caso es tan fácil de resolver como así de fácil fue que las olas limpiaran la escena del crimen. A Katya no se le tomaron muestras de ADN en las uñas sino hasta la velación de su cuerpo. El blumer que llevaba puesto desapareció. La tienda de campaña, junto a su ropa, se quemó el 31 de diciembre de 1999, día en el que la casa de su abuelo fue “quemada” por sujetos desconocidos. No se pudo determinar cómo se incendió porque el abuelo, al día siguiente, barrió la escena del crimen.

“Toda la familia Miranda me falló. Godofredo no veló porque se investigara como se debía y el resto se quedaron callados. Es más, hasta hoy, yo sé que mi hija era abusada sexualmente por su padre y su abuelo”, revela Hilda Jiménez. “Me lo ha dicho gente que lo vio y lo supo. La misma persona que está dispuesta ahora a declarar lo sabe”.

La madre dice haberse enterado de esos abusos hasta después de que la niña fue asesinada. “¿Usted cree que si lo hubiera sabido o sospechado hubiera permitido que mis hijas frecuentaran a estas personas? Yo no les prestaba a mis hijas a nadie más que a su padre y a su abuela. ¡Y hasta años después me vine a enterar que abusaban de mi Katy! Para que mi Katy, Gina y yo descansemos en paz, se tiene que hacer justicia. Y seguiremos luchando por ello”.

En el cementerio, el jefe de servicios fúnebres, Juan Mena, comenta que la tumba de Katya es visitada, siempre, en el aniversario de su asesinato. “Siempre han venido medios de comunicación y de la familia materna, desde hace nueve años”, dice.

Ahí, frente a la placa de Katya, el niño Miguel Campos limpia tumbas de Jardines del Recuerdo, se encoge de hombros luego de que le contamos quién es la niña cuya lápida ha limpiado con esmero. Él está aún muy pequeño como para entenderlo. La niña del Colegio Sagrado Corazón, cuando fue violada y asesinada, también.

Extraído de: http://www.elfaro.net/secciones/Noticias/20080331/noticias1_20080331.asp

“Mi hija dijo que la lucha de su madre no ha sido en vano”

Entrevista con Hilda María Jiménez, madre de Katya Miranda

Cuando el recuerdo de la violación y asesinato que sufrió su hija Katya vuelve, nueve años después, a Hilda María Jiménez todavía se le quiebra la voz. Desde Estados Unidos, esta madre aún sigue pidiendo justicia en un caso que conmocionó al país entero desde que salió a la luz pública, en 1999. Y, ahora, cree que las piezas del rompecabezas ya están en su sitio para dar con el culpable del crimen, el cual, según ella, no puede ser otro que su ex esposo.

El testimonio de su segunda hija, Gina Marcela, que entonces tenía 7 años y ahora 16, es una de esas piezas con las que junto al IDHUCA pedirá el próximo 10 de mayo a la Fiscalía que se reabra el caso. El  4 de abril de 2009 el crimen prescribirá. Quedan 51 semanas para esa fecha.

¿Cuándo se enteró del abuso previo al que fue sometida su hija?
Me doy cuenta hace poco. Hace unos meses. Ha sido horrible, espantoso, y estoy dispuesta a llegar a las últimas consecuencias. Quien haya sido capaz de hacer algo tan monstruoso como esto tendrá que pagar ante la justicia, quiera o no. Y quiero decirle que si han tenido nueve años para disfrutar de la vida, para dormir como han querido o hacer lo que les ha dado la gana, eso se les está terminando. Y la Fiscalía quedará en evidencia de que nunca hizo nada, porque nunca tuvo voluntad. Ahora sí, que se prepare esta gente porque no podrán seguir burlando a la justicia.

¿De qué tipo de abuso habla?
De esto no puedo hablar mucho porque todavía no tengo la autorización de parte de mis abogados. Pero definitivamente sí pasó, sí sucedió, y estoy ahora convencidísima de que el asesino o los asesinos son los mismos que se han señalado desde un principio. Lo he dicho yo, lo sabe El Salvador y el mundo entero.

¿Por qué está tan convencida de la fiabilidad de esta nueva información?
Estoy convencida porque confío plenamente en las personas que lo han manifestado; y luego de eso, el señor este, Edwin Miranda, nunca fue juzgado ni procesado por el delito de violación y homicidio.¿Qué más necesitaría un juez para llevar ante la justicia a una persona que ha tenido antecedentes de ser abusador o un violador, un pedófilo… Y era el que estaba a la par de su hija. Con el único que pudo haber salido Katy era con él. Entonces, por favor, ¿que más quiere? No sé qué más querrían esperar las autoridades para girar orden de captura o para lo que esté a su alcance hacer.

Le entiendo que es más de una persona la que estaría dispuesta a hablar.
Definitivamente.

¿El testimonio de estas personas que están ahora interesadas en hablar ubican nada más los abusos previos contra Katya o también cómo sucedieron las cosas el día del asesinato?
Algunas cosas antes del asesinato y cómo le digo: no sé que más saldrá cuando tengan estas personas que dar las declaraciones a las autoridades correspondientes.  Tal vez ahí se diga qué fue realmente lo que pasó esa noche.

¿Cuántas personas están dispuestas a hablar?
Esperamos que dos.

¿Estas personas estuvieron presentes el día del incidente?
Sí.

¿Por qué lo hacen hasta ahora y no lo hicieron antes?
No puedo decirle por qué no antes. Pensemos en el terror que esta niña sufrió cuando fue llevada al ataúd de su amada y adorada hermana, lo único que tenía, y al verla así, irreconocible, asesinada, ¿qué amenaza más grande y qué terror puede haber en el corazoncito, en el alma de esta niña, de apenas siete años de edad? ¿Qué más le dijeron a ella y qué vio mi hija? Ella vio que su madre denunció, que anda siendo supuestamente protegida por policías del PPI. Ella sabía que a su madre la quieren matar, asesinar, entonces dígame: ya perdió a su hermana, lo perdió  todo… ¿cómo una criatura que sufrió esto querrá exponer a su madre o exponerse a sí misma a ser asesinada? Esto es algo creíble porque acuérdese que un psicólogo, un psiquiatra, son válidos como peritos y se toman en cuenta ante declaraciones como esta para comprobar que no podrían haber sido inventos ni nada que parezca.

¿No cabe la posibilidad de que las declaraciones que su hija pueda dar sean meras especulaciones o fantasías creadas por el trauma que sufrió?
No, no creo. Y yo no voy a poner en duda algo que mi hija diga. Eso se lo dejo bien claro: jamás pondré en duda lo que ella hable. Créame que si Gina Marcela dice algo, no será fácil para ella. Es un trauma tremendo. Ella ha estado entre la espada y la pared. Estos monstruos eran su sangre, y un hijo siempre espera lo mejor de su papá o de su mamá. Yo jamás la obligaría a decir algo que no ha vivido. Al contrario, he sido yo la que ha sostenido que si hay algo que tiene que decir lo dirá cuando ella quiera. Imagínese lo que ha sido para mí soportar nueve años de búsqueda de la verdad y de la justicia para Katy y también para Gina Marcela, para mis dos hijas y mis dos amores.

Otra cosa: se mencionó que Carlos Miranda padecía de pedofilia. Eso está en el expediente. Todo eso lo dije. La actitud de Edwin Miranda, con Carlos Miranda, que no se llevaba bien. Pongámosle que fueron abusados por Carlos Miranda y esto se repite, la víctima se convierte en victimario.

¿Su hija aún no ha tomado la decisión de declarar?
Lo que ella dijo en una reunión es que yo no me sienta defraudada, desilusionada; que la lucha de su madre no ha sido en vano y que tarde o temprano se sabrá la verdad. Ella ya esperó demasiado, quizá esperó que fuera esta misma gente (la que hablara), los cómplices, y ojalá que los hicieran pagar por este delito de encubrimiento. Tal vez ella esperó que lo hiciera un adulto, pero ninguno tiene esa capacidad, o esa valentía suficiente. Mi hija tarde o temprano va a sacar lo que sufrieron.

Y yo le voy a aclarar algo.

Digame.
A mí nunca se me pasó por la mente algo tan horroroso, monstruoso, despreciable, porque jamás lo viví. Yo viví abuso de ese hombre, me quiso estrangular dos veces… pero nunca sufrí un abuso de parte de mi padre, hermano, tío , abuelo… yo no podía suponer que un padre, tío, un abuelo fueran capaces de cometer una cosa tan horrorosa contra una hija o una nieta.

Supongo que usted ya conoce el testimonio que podría dar su hija.
No todo. Yo nunca la he presionado, hasta que ella esté lista, pero creo que ella ya esperó el tiempo suficiente. Y lo único que le he pedido a Dios en silencio es que mi niña hable, pero más que todo para descargar ese peso tan grande que pueda traer sobre su espalda y en su corazón.

Gina Marcela durmió en la misma tienda de campaña de donde fue sacada Katya. ¿Ella vio quién la sacó?
No le puedo decir porque no tengo esa información. Cuando ella declare, si ella vio quién la sacó, ella lo va a decir, y  lo dirá ante las autoridades correspondientes. Y le digo, desde ya, aquí hay una denuncia contra Edwin Miranda. Que se prepare.

¿Cuando usted acusa a Edwin Miranda significa que exonera al abuelo de Katya de cualquier responsabilidad?
Ese es un cómplice que si él vio, él sabe. Como tremendo abogado que era, él le debe haber aconsejado cómo iban a hacer. Por eso Edwin Miranda salió todo el tiempo defendiendo a su papá. ¿Por qué el 11 de septiembre de 1999, cuando a Edwin Miranda yo le estaba diciendo “acabo de darme cuenta que a tu papá le gustaba abusar de las empleadas domésticas y que estuvo apunto de violar a la hermana del mozo que protege tanto”, él me responde: “no juzgues si no sabes ¿Qué harías si te dijera que fui yo?”? ¿Qué persona cuerda diría algo así? Lo mismo se lo dijo a mi hermana en Estados Unidos. Lamentablemente no nos dijimos esto hasta después. Después, una vez yo lloraba y le dije: sufro al pensar en la agonía que sufrió mi hija; y él me respondió: “No sufras por eso, que la Katy no sufrió”. ¿Cómo lo sabía? ¿Entonces qué fue lo que mi hija tuvo si no fue sufrimiento y agonía?

Hace nueve años usted creyó que el abuelo de Katya cometió el crimen, ahora no podría decirnos si cree que él participó o si solo estuvo protegiendo a Edwin Miranda.
Cuando puse la denuncia para que me los investigaran a todos era para que hablaran si alguien había oído algo, cómo salio la niña, etcétera. Pero sin imaginarme en lo absoluto que ellos fueron. Cuando el fiscal general me dice que esta gente sería capturada, yo me fui a hincar al baño a llorar. (En ese momento) yo pienso que sí fue el abuelo porque era un tipo de mirada sucia, de comentarios sucios y vulgares. Yo no iba a pensar que era Edwin Miranda. Las autoridades habían manejado que Edwin estaba fuera del rancho. Pero si él se ha mantenido diciendo que él estaba ahí, en medio de sus dos hijas, ¿quién más va a ser?

¿Por qué está tan convencida ahora que no fue Carlos sino Edwin?
O pudieron ser los dos. Pero no iban a ser los mozos porque los matan. Hay cuatro sospechosos… pero está bien que me haga esta pregunta, y ahora lo comentábamos con mi hermano. Una semana antes de que me mataran a Katy estuvieron con ellos, con la abuela y el abuelo en este mismo lugar. ¿Por qué no la violaron ahí? ¿Por qué no la mataron ahí, si no que cuando estaba el papá en medio de ellas y cuando estaban más tíos y todo armados etcétera? Ahí digo yo: si estaba el papá, ¿cómo iba a suceder eso? ¿Cómo iba a permitir que alguien ajeno se llevara a su hija? No podía ingresar nadie a ese rancho sin ser visto, escuchado y sin haber salido, como dicen, con los pies por delante. Los hubieran matado. No cabe ninguna duda. El asesino es uno de los dos.

Pero su convicción, ahora, es que fue Edwin Miranda.
Sí, y con autoridad se lo digo: para mí, el asesino y violador fue Edwin Miranda. Habrá andado ese infeliz desgraciado bien endrogado, o qué se yo… para que una persona sea tan desnaturalizada y desgraciada para tener el valor de hacer eso con una niña inocente no tiene que estar en su cabales o tiene que ser un demonio completo.

Usted y el UDHUCA dicen que el 10 de mayo pedirán a la Fiscalía que investigue a Edwin Miranda y tome los nuevos testimonios. ¿Para esa fecha estas personas y su hija ya habrán tomado la decisión de declarar lo que saben?
Por supuesto, claro que sí. Bendito sea Dios, que ya todo lo está poniendo en su lugar aunque la fiscalía ni el gobierno de El Salvador lo quieran.

¿Ustedes han tenido comunicación con Edwin Miranda?
El hombre dijo que vivía en Canadá. Claro, no es ningún bobo, jamás dio dirección, teléfono. Pero alguien lo vio, y dijo que vivía en Washington y que ahí trabajaba. Él mismo dijo que había andado en Orlando, Florida, con su hijo. Imagino que en alguno de estos dos lugares está.

¿Tuvieron contacto con él en todo este tiempo?
Con mi hija. Poco tiempo, poquitísimo tiempo.

¿Hace cuánto?
Desde febrero de 2007 a julio 15, que fue al última llamada que le hizo. ¿Qué fue lo que mi hija le dijo que nunca más le volvió a llamar ni siquiera para su cumpleaños?

¿Con el resto de la familia Miranda usted no tiene contactos?
En absoluto. Godofredo Miranda, que hasta mandé a decir en una entrevista con el canal 21, que no tenía nada en contra de Godofredo…. ¡por supuesto que ahora le quiero decir que es un cobarde que no quiere hablar del caso de su sobrina!

Todo lo que está diciendo son acusaciones graves. ¿No teme que la demanden por difamación o calumnias?
No. Eso se lee en internet, la gente lo dice, se escucha en entrevistas: esto es de una argolla bien grande, fulano de tal tuvo que ver… Esto ha salido desde hace mucho. ¿Qué demanda me pueden hacer a mí? Yo los puedo demandar a ellos por falta de justicia en el caso de mi hija y por esa gran protección que se le ha estado dando a esta gente.

Hermana de Katya Miranda acepta declarar contra su padre

El IDHUCA presentó este martes ( 13/may/2008 ) una petición formal para que la Fiscalía General de la República reabra las pesquisas por el homicidio de Katya Miranda, la niña violada y asesinada hace nueve años en una playa de la Costa del Sol. La petición fue acompañada por 13 mil 500 firmas y una solicitud a la Asamblea Legislativa para que interpele al fiscal Félix Garried Safie por su actuación. En la petición, aparece por primera vez la declaración de la hermana de Katya sobre los supuestos abusos que Edwin Miranda cometió en contra de sus hijas.

“Recuerdo que estábamos nadando en una piscina y él estaba tocando mis partes íntimas debajo del agua. Lo recuerdo besando mucho a mi hermana en sus labios. Eso era repugnante”. Esta es la declaración de Gina Marcela Miranda con la cual el Instituto de Derechos Humanos de la Universidad Centroamericana (IDHUCA) pidió este martes a la Fiscalía General de la República que reabra el caso de Katya Miranda, la niña violada y asesinada en la playa Los Blancos, La Paz, hace nueve años.

Este extracto de la declaración que la menor –hoy de 17 años- dio el 17 de octubre de 2006 a su terapeuta sicológica en Estados Unidos, fue acompañado además con la petición del IDHUCA para que la Fiscalía vuelva a entrevistar a seis familiares de la víctima que hace nueve años rindieron un testimonio que vendría a corroborar la versión de la menor, y con el cual se vincula a Edwin Miranda, padre de las niñas, como posible autor material del crimen.

“Pedimos a la Fiscalía que reabra el caso y acuse a Edwin Miranda como autor de la violación y asesinato de Katya. Para que acuse a Carlos Miranda de cómplice y por fraude procesal y a los dos mozos por encubrimiento”, dijo el abogado del caso, Roberto Burgos. Carlos es el padre de Edwin, y hasta ahora han quedaron fuera de toda responsabilidad según las investigaciones.

El 4 de abril de 1999, Katya Miranda fue sacada de la tienda de campaña en la cual dormía junto a Gina Marcela. Fue conducida a la playa frente al rancho de su abuelo, donde la violaron y posteriomente la asesinaron. Meses después del asesinato, la FGR, conducida en ese entonces por Belisario Artiga, acusó al abuelo Carlos Miranda por el crimen, a los dos mozos (Luis Alonso López y Francisco Ramos) por encubrimiento y a Edwin Miranda por abandono. Tras ocho meses de juicio, todos los acusados fueron sobreseídos por falta de pruebas.

En el rancho, además de las hermanas Miranda, su padre, su abuelo y los dos mozos, también estaban otros seis parientes adultos, incluido el capitán Godofredo Miranda, entones subdirector de investigaciones de la Policía Nacional Civil y hoy director de la División Antinarcóticos de la institución. Nadie vio nada. Nadie escuchó nada.

Nunca se ha visto que un fiscal general pida pruebas a las víctimas para investigar un crimen. Nunca se ha visto una institución tan ineficiente como esta que apoya la impunidad y la falta de justicia para las víctimas. Pero estamos aquí, presentando nuevas pruebas, porque queremos colaborar con el señor fiscal para que en este caso haya justicia”, dijo Benjamín Cuellar, director del IDHUCA frente a las instalaciones de la Fiscalía. El acto fue acompañado por una batucada, alrededor de 100 estudiantes del colegio Sagrado Corazón y la directora del mismo, Nydia Ramos –donde estudiaba Katya-, representantes de la Iglesia Emmanuel, de la Concertación Feminista Prudencia Ayala, de la Defensoría de la Niñez y por la tía de Katya, Ana Emma Jiménez

“Esta Fiscalía debe mandar un mensaje a la sociedad de que no está al lado de la impunidad y que defiende los derechos de la niñez. Mi sobrina representa eso, una niñez que aún no encuentra protección”, dijo Jiménez. “Qué lástima que el señor Fiscal no piense así y ni siquiera tenga la dignidad de recibirnos”, añadió.

El IDHUCA esperaba entregar personalmente esta petición al Fiscal General, pero en su defecto le tocó hacerlo en la ventanilla número 1 de la recepción de denuncias. Según la oficina de prensa de la institución, Safie no estaba en su oficina porque fue invitado a una reunión con el embajador de Taiwán en El Salvador.

Hace un mes, en el marco del noveno aniversario del crimen, Safie dio escuetas declaraciones en donde planteó que no podía opinar sobre el caso debido a que no conocía “la nueva información” de la que el IDHUCA y la madre de Katya Miranda, Hilda María Jiménez, hablaban. El Faro pidió una entrevista con el fiscal, pero aún no ha habido respuesta.

En una entrevista con El Faro, Benjamín Cuéllar y la madre de Katya acusaron hace seis semanas por primera vez a Edwin Miranda, el padre de Katya, por la violación y asesinato de la niña. El IDHUCA y la madre de la menor apelaron en esa ocasión a las posibles declaraciones que Gina Marcela pudiera dar en un futuro.

“Lo que ella dijo (Gina Marcela) en una reunión es que yo no me sienta defraudada, desilusionada; que la lucha de su madre no ha sido en vano y que tarde o temprano se sabrá la verdad. Tal vez ella esperó que lo hiciera un adulto, pero ninguno tiene esa capacidad, o esa valentía suficiente”, dijo Hilda María Jiménez.

Ahora la primera declaración de Gina Marcela aparece recogida en una petición que consta de cinco páginas y en donde se le solicita al fiscal que también pida declaraciones a la terapeuta de la niña, al ex fiscal general, Belisario Artiga, y a los miembros de la familia que declararon haber visto lo mismo que cuenta Gina Marcela ante Artiga el 18 de enero de 2000. Estas personas son Godofredo Miranda, su esposa, Doris, Jorge Alberto Miranda Martínez, Rebeca de Miranda, Tito Livio Recinos y Yanira de Recinos Miranda. Los testimonios de estos familiares no fueron incluidos en el requerimiento fiscal realizado hace nueve años.

El IDHUCA también ha solicitado al fiscal que se interrogue a René Lobo, un testigo que podría aportar elementos sobre el incendio de la casa de Carlos Miranda –abuelo de la víctima- ocurrido la noche del 31 de diciembre de 1999. En ese incendio desapareció la tienda de campaña en donde dormían las dos hermanas.

Hace un mes, y a la luz de la supuesta nueva información, Hilda María Jiménez dijo estar convencida de que el verdadero responsable del crimen contra su hija fue el mismo padre de la menor, Edwin Miranda. Para la madre de Katya, el rompecabezas está completo y es hora de hacer justicia. Cuando se le preguntó si Gina Marcela –que dormía junto a Katya- vio quién sacó a su hermana de la tienda de campaña antes de que fuera asesinada, la madre respondió: “No le puedo decir porque no tengo esa información. Cuando ella declare, si ella vio quién la sacó, ella lo va a decir, y lo dirá ante las autoridades correspondientes. Y le digo, desde ya, aquí hay una denuncia contra Edwin Miranda. Que se prepare”.

A partir de este día, a la Fiscalía le quedan 46 semanas para esclarecer este crimen y encontrar a los culpables antes de que el caso prescriba. El IDHUCA, además de la petición, presentó ante la Asamblea Legislativa una solicitud de interpelación contra el fiscal, por la falta de investigación del caso durante su gestión.

En el juicio, los familiares de la víctima se avocaron a las versiones que el abuelo de la niña dio en repetidas ocasiones: o fueron mareros que entraron a la propiedad sin ser vistos, o un delincuente contratado por un enemigo del abuelo que roció un “spray adormecedor” que afectó a todos.

Con el caso cerrado, el IDHUCA y la madre de la menor han solicitado en dos ocasiones la reapertura. En la primera, en abril de 2003, la petición se presentó con 20 mil firmas de apoyo al fiscal adjunto de derechos humanos, Pedro Ávalos Laguardia. En la segunda, en mayo de 2007, 8 mil firmas acompañaron una carta enviada desde Estados Unidos por Hilda María Jiménez. La de este martes es la tercera petición.

Demanda ante la OEA por el caso Katya.

En El Salvador, los familiares maternos de la víctima han solicitado la reapertura de las investigaciones para que se indague nuevamente al padre y abuelo de la niña.

Fecha de actualización: 5/16/2008 (LA PRENSA GRAFICA)

El Instituto de Derechos Humanos de la UCA (IDHUCA) y familiares de Katya Natalia Miranda Jiménez demandaron ante la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH), de la Organización de Estados Americanos (OEA), al Estado salvadoreño por la violación de los derechos a la vida e integridad personal, garantías judiciales y protección judicial efectiva, en el caso de la muerte de la menor.En El Salvador, se ha presentado una nueva solicitud de reabrir la investigación bajo nuevos cargos contra los mismos sospechosos que ya fueron exonerados en 2000.

Katya Natalia Miranda fue violada y asesinada el 4 de abril de 1999, cuando departía con su familia paterna en un rancho de playa ubicado en Los Blancos, San Luis La Herradura, departamento de la Paz.Por ello, el abuelo de Katya, Carlos Miranda, fue procesado por los delitos de violación, agresión sexual agravada y homicidio agravado; el padre de la niña, Edwin Miranda, por el delito de abandono de menor; y los vigilantes del rancho, Luis Alonso López y Juan Francisco Ramos, por encubrimiento.

Todos los imputados fueron exonerados de cargos hace años.Los demandantes sostienen ante la CIDH que el proceso de investigación estuvo plagado de irregularidades como la injerencia del Organismo de Inteligencia del Estado (OIE), entre otras.La Fiscalía, mientras tanto, es fustigada por haber ordenado y realizado la reconstrucción de los hechos ocho meses después del crimen, sin el debido control judicial, pues era un tribunal de justicia el que debió autorizar tal diligencia. Estas y otras deficiencias, argumentan los demandantes, motivaron la impunidad.“En el caso que nos ocupa, el Estado salvadoreño no cumplió con esta obligación (de investigar seria, imparcial y efectivamente), pues las diligencias fiscales y el proceso judicial destinado a investigar la violación y muerte de Katya Natalia estuvo plagado de deficiencias y falencias que han impedido la obtención de una justicia completa, pronta y efectiva”, sostiene la demanda.

Omisiones

El IDHUCA sostiene que la Policía y la Fiscalía omitieron realizar importantes diligencias para esclarecer el crimen.

No hubo adecuado manejo del cadáver; se permitió que el mismo fuera movido del lugar donde había sido encontrado; se toleró que los familiares retiraran algunas de las prendas encontradas en la escena del delito; y no consta en las diligencias judiciales que se haya tomado declaración alguna de los presentes en el momento de los hechos, destaca la demanda.

Dos vías de investigación en caso Katya Miranda

El mal manejo de la escena del crimen y de la recopilación de evidencias podría derivar en la reapertura del caso. Tampoco se descartan nuevos cargos a las personas absueltas.

Fecha de actualización: 6/18/2008

La Fiscalía General de la República (FGR) analiza dos líneas de investigación que podrían derivar en la reapertura del caso de la violación y el homicidio de la niña Katya Natalia Miranda, acaecido hace más de nueve años; y del cual ya hubo un proceso contra dos de sus familiares y dos mozos. El dictamen no dejó a ningún condenado.

Fuentes fiscales revelaron ayer que a la fecha existen dos líneas de investigación en las cuales se estudia un posible mal procedimiento de recabación de pruebas, que se dio tras el asesinato, lo cual aclararon serviría únicamente para deducir responsabilidades por negligencia.

La niña, de nueve años, fue asesinada el 4 de abril de 1999, en la playa Los Blancos, en San Luis La Herradura (La Paz). Un año después, su abuelo Carlos Miranda fue exonerado de los cargos de violación y homicidio; y su padre, Edwin Miranda por abandono. Dos mozos también fueron exonerados por encubrimiento.

El Instituto de Derechos Humanos de la UCA (IDHUCA), que solicitó la reapertura hace más de un mes, ha sostenido que en la investigación se cometieron graves irregularidades.

De no reabrirse el caso prescribiría el próximo año.

El fiscal general, Félix Safie, detalló ayer que aún no piensa pronunciarse al respecto, y explicó que “no he rechazado, ni tampoco confirmó la reapertura”.

El director del IDHUCA, Benjamín Cuéllar, detalló que después de solicitar la reapertura —y de la demanda contra el Estado salvadoreño interpuesta en la Organización de Estados Americanos (OEA), en mayo pasado— no ha existido contacto con las autoridades fiscales.

Según las fuentes, la otra vía investigativa estudiada sería el procesamiento de personas que ya fueron exoneradas, pero por otros delitos.

Tanto el IDHUCA, como los familiares de Katya han sostenido que las nuevas pruebas aportadas por la hermana de la víctima, Gina Marcela (que tenía siete años cuando sucedió el hecho), apuntan a que el responsable sería el padre de las menores, Edwin Miranda.

Gina Marcela habría recordado presuntos abusos sexuales por parte de su padre, luego de años de terapia. De hecho, el IDHUCA ha solicitado que se entreviste a fiscales, abogados y familiares que estuvieron en una reunión donde presuntamente se habló que los abusos ya eran conocidos.

Hilda María Jiménez:
“Mi hija está dispuesta a declarar”

La madre de Katya Miranda, tiene la esperanza de reanudar las investigaciones con el testimonio que ofrecerá su segunda hija, Marcela.

Fecha de actualización: 6/19/2008

Hilda María Jiménez, quien vive desde hace varios años en Estados Unidos, habló ayer con LA PRENSA GRÁFICA sobre la confirmación de que la Fiscalía estudia dos posibilidades para reabrir la investigación del homicidio de su hija Katya Miranda, asesinada en 1999: para establecer un presunto mal manejo del caso; así como la acusación, pero por diferentes delitos, a personas ya procesadas.Parte de esto se relaciona con la petición, hecha en mayo pasado por familiares de la niña -apoyados por el IDHUCA-, de reabrir el caso. En la petición se adjuntó parte del testimonio de Gina Marcela, hermana de Katya, quien aseguró a una terapeuta en EUA haber sido víctima de abusos sexuales por parte de su padre, Edwin Miranda, procesado y exonerado por abandono.

¿Qué opina sobre la información acerca de la investigación?

Doy gracias, porque al fin están tomando en serio esa solicitud que como madre les he hecho a la Fiscalía. Me parece ya terriblemente inhumano e injusto el que no hubiera una respuesta, el que se mostraran indiferentes a investigar, ya que se manejó tan mal desde un inicio todo, las investigaciones. Mi reacción, darle gracias a Dios, que por lo menos estén tratando de abrir nuevas investigaciones. No es posible que todo se lo estén dejando a mi hija (Gina Marcela), ella va a dar declaraciones en su momento, y yo estoy luchando desde aquí para que alguien venga a hacer esa entrevista.

A su juicio, ¿hubo o no un mal procedimiento? y ¿Cómo familia están interesados en que se demuestre ese presunto mal procedimiento?

De que lo hubo, lo hubo. Porque desde el momento del asesinato ellos borraron evidencia. Estaba un subjefe de Investigación Criminal de la Policía, Godofredo Miranda (tío de la niña, hoy jefe de la DAN), no me importa si estaba o no de servicio, ¿qué policía da una respuesta como esa..?

Pero cuándo usted dice “ellos borraron evidencia”, ¿se refiere específicamente a la familia Miranda o las autoridades que llegaron posteriormente?

A la familia Miranda, que tenían a un tremendo abogado, Carlos Miranda (abuelo de Katya), que era tremendo en esos asuntos; estaba Godofredo que sabía del oficio; Edwin Miranda (padre de la menor), que tenía todas las herramientas necesarias a utilizar como seguridad del presidente (en 1999) que era de llamar a las autoridades, acordonar el lugar, entrevistar testigos. Sí, quiero que se pruebe que hubo anomalías, tanto de la familia y después, sucesivamente, la Policía, la Fiscalía que no hizo bien su trabajo…

¿En qué sentido considera que la Fiscalía no hizo bien su trabajo? ¿En qué falló la Policía?

La Policía primero tuvo perdido 35 días el short de mi niña, con el que estaba cuando fue asesinada; el blúmer desapareció; dejaron que Carlos Miranda se llevara la blusa con la que mi niña estaba cuando fue asesinada. La testigo lavó esa blusa. ¿Cómo va a creer, si la tenía cuando fue asesinada? La tienda de campaña la levantaron inmediatamente, la lavaron. ¿Cómo va a creer que la Policía les iba a permitir hacer todas estas cosas? La Fiscalía sabe de esto, hace entrevistas, ¿por qué no grabaron? ¿por qué no pusieron video? (en una reunión con testigos, abogados y fiscales) que Edwin Miranda besaba a Katya en la boca y que ella no podía haber salido con nadie más de ellos (abuelo y padre), porque después dijeron que no habían dicho nada. Se retractaron. Luego, el fiscal Belisario (Artiga), ¿cómo se le ocurre ir a hacer esa reconstrucción (del hecho) y no llevar un juez?

En la nueva acusación se menciona que había “cariños extraños” entre Edwin Miranda y Katya. ¿No resulta extraño procesar al abuelo cuando había antecedente contra Edwin?

Sí, eso fue en las primeras declaraciones, lo dice la misma familia (Miranda), pero luego dice (Gina) Marcelita “mi papi no estaba ahí”, por eso es que se le imputa el cargo de abandono. Pero ellos saben que se dieron esas manifestaciones. ¿Quién es el que se mantiene diciendo que estaba en medio de las dos? ¡Es él, por favor! (Edwin Miranda, padre).

“Mi hija Gina necesita hablar”: Hilda Jiménez

Fecha de actualización: 3/OCT/2008  (LPG)

La madre de la niña Katya Miranda, asesinada en 1999 y cuyo caso ha retomado la FGR, muestra satisfacción porque se busque obtener la entrevista de su hija menor.

Hilda Jiménez, madre de la menor Katya Miranda, reconfirmó ayer que desea que su hija menor, Gina Marcela, declare en una posible reapertura del proceso para buscar responsabilidades de la violación y el homicidio de Katya, ocurrido el 4 de abril de 1999 en la playa Los Blancos de San Luis La Herradura (La Paz).

La información trasciende un día después de que la Fiscalía General de la República (FGR) confirmó que ha establecido contactos con los representantes legales de la familia Jiménez, el Instituto de Derechos Humanos de la UCA (IDHUCA), para entablar comunicación con Hilda Jiménez y su hija Gina Marcela y entrevistar a la adolescente.

En mayo pasado, familiares de Katya Miranda solicitaron a la Fiscalía la reapertura del caso, que luego de un proceso judicial en 2000 y 2001 dejó exonerados de violación y homicidio a Carlos Miranda, abuelo de la menor, y de abandono y desamparo a su padre, Edwin Miranda.

Jiménez reveló su satisfacción porque el caso sea retomado por el ministerio público. Respecto al testimonio de su hija menor, expresó: “Es algo que yo he querido todo este tiempo, que mi hija declare. Ella necesita hablar”. La niña, quien tiene 16 años y siete cuando su hermana mayor fue ultrajada, supuestamente ha confesado a su terapeuta en Estados Unidos, donde vive con su madre, que fue víctima de abusos sexuales por parte de su padre.

Tal situación fue plasmada en la solicitud de reapertura enviada a la FGR, en mayo pasado, por los familiares de Katya.

Aunque fuentes fiscales revelaron el miércoles que aún no está definido en qué momento se tomaría la entrevista a la menor, Jiménez detalló ayer que su situación legal en Estados Unidos —donde se asiló luego del proceso judicial en el Juzgado de Instrucción de San Luis Talpa— acaba de legalizarse, y no puede salir de ese país. “Necesariamente tendría que tomarse la entrevista aquí, ni mi hija ni yo podemos viajar a El Salvador”, explicó. La madre de la menor asesinada comentó, además: “He estado en contacto, sé que serán dos fiscales mujeres quienes trabajarán el caso, me siento contenta por ello”.

Fiscalía quiere escuchar a hermana
de Katya Miranda

Aún no está claro si investigará la acusación por violación y homicidio contra el padre de la menor asesinada hace casi 10 años, pero según el IDHUCA, la Fiscalía inició diligencias para oficializar el testimonio de la hermana menor de Katya.

Publicada el 06 de octubre de 2008

El director del Instituto de Derechos Humanos de la Universidad Centroamericana (IDHUCA), Benjamín Cuéllar, confirmó este sábado 4 de octubre que la Fiscalía (FGR) ha solicitado entrevistar a Gina Marcela Miranda, hermana de Katya Miranda, la niña de nueve años que el 4 de abril de 1999 fue violada y asesinada frente al rancho de su abuelo paterno, en la costa salvadoreña.

Las autoridades tienen menos de seis meses para encontrar al asesino o asesinos de la menor, porque la ley salvadoreña establece que los homicidios prescriben a los 10 años. Caso contrario, el crimen quedaría impune. El extracto del testimonio de Gina Marcela Miranda -que el IDHUCA presentó hace dos meses- ubica al padre de las menores, el capitán Edwin Miranda, manoseando a Gina Marcela en la piscina del rancho y besando en los labios a Katya, horas antes de que se cometiera el homicidio.

“Recuerdo que estábamos nadando en una piscina y él estaba tocando mis partes íntimas debajo del agua. Lo recuerdo besando mucho a mi hermana en sus labios. Eso era repugnante”, fue la declaración que se presentó  el 13 de mayo pasado.

El IDHUCA y la madre de las niñas, Hilda Jiménez, presentaron estas declaraciones como pruebas para acusar al padre de las menores de haber violado y asesinado a Katya; y al abuelo, Carlos Miranda, por ser cómplice del crimen. Entre 1999 y 2001, la FGR presentó cargos por violación y homicidio en contra del abuelo de las niñas, pero este fue sobreseído por falta de pruebas.

Vía telefónica, Hilda Jiménez –con asilo político en Estados Unidos- dijo a El Faro este viernes 3 que su abogado le informó el 30 de septiembre pasado que la Fiscalía salvadoreña ha entablado contactos con el IDHUCA, y ha presentado a las dos fiscales que han retomado la nueva evidencia presentada por Gina Marcela.

“Me han dicho que las fiscales solicitaron que nosotras viajáramos a El Salvador, pero ya se les explicó que por nuestro estatus legal no podemos hacerlo. Preguntaron que cuál era el consulado más cercano a donde vivíamos e imagino que es para desplazarse ellas para acá. Para donde nosotros residimos”, dijo Jiménez, consultada vía telefónica

“Me encantaría que me la entrevisten lo más pronto posible y sería fantástico que vinieran mis abogados. No quiero que me vayan a salir después como con el caso de mi Katy, “que no dijeron esto”, etcétera. Quiero que no haya anomalías. Que sea un caso claro como debe de ser. No quiero que me digan que esa información que dará mi hija es falsa”,  dijo la madre de la menor, que al igual que el director del IDHUCA, Benjamín Cuéllar, no le da la confianza a una institución que ha dejado que la prescripción esté a punto de poner este caso en la lista de impunidades.

Por ahora, la disposición de la Fiscalía a escuchar el testimonio de la hermana de Katya podría significar la apertura de una acusación contra el padre de la menor, pero no necesariamente la reapertura del caso de Katya.

El mismo IDHUCA y el colegio donde la niña asesinada estudiaba han hecho campañas de concienciación para intentar presionar a la Fiscalía en favor de reabrir el caso. Cuéllar sostiene que la estrategia ha funcionado. “Lo que la Fiscalía ha hecho es reaccionar frente a la presión ciudadana, que ya era tiempo que lo hicieran. Ojalá no sea tarde. Qué bueno que lo están haciendo”.

“Con el testimonio de Gina Marcela tienen que investigar dos delitos”, dice Cuéllar, al preguntarle si la Fiscalía ha definido si con las nuevas diligencias están investigando el caso del asesinato de Katya Miranda, o sólo el caso de abuso en contra de Gina Marcela. “Son las dos cosas. A partir del testimonio de Gina Marcela se puede establecer que ella fue abusada por parte del padre. Y eso viene a fortalecer una  prueba que la Fiscalía no presentó”, dice Cuéllar.

El 18 de enero de 2000, Jiménez, Cuéllar y seis miembros de la familia Miranda, que estuvieron en el rancho la noche del crimen, se reunieron con el fiscal general, Belisario Artiga, para contar lo que habían visto.

En esa reunión, los testigos comentaron que vieron a Edwin Miranda despedirse de Katya con un “beso de lengua” en la boca. Más tarde, en el juicio, estas seis personas dijeron que lo que constaba en el acta fiscal no era cierto y regresaron a la versión del spray adormecedor (versión en la cual el abuelo de la niña aseguraba que un marero contratado por un enemigo había cometido el crimen).

Los testimonios de esas seis personas, -entre las cuales estaba el actual director de la División Antinarcóticos de la Policía Nacional Civil, Godofredo Miranda-,  fueron recogidos por la Fiscalía como información extraoficial y constaron en acta. Sin embargo, al día siguiente, Artiga, el ex fiscal,  dijo tener las pruebas suficientes para acusar al abuelo por asesinato y violación y al padre por abandono. Y así lo hizo. El caso en contra del abuelo se perdió.

Ahora la madre espera que esta prueba reviva gracias al testimonio de Gina Marcela y dice que lo único que le pide a la Fiscalía es que entreviste de nuevo a todas esas personas, incluido el ex fiscal general. “Para mí es importantísimo lo que pueda decir Gina Marcela. Independientemente de lo que pase, estoy feliz de que se haga un caso con ella. A ella también se le tiene que hacer justicia. Pero estoy convencida –y primero Dios pasa- que una cosa lleve a la otra”, dice Jiménez.

El Faro intentó obtener una postura oficial de la Fiscalía, pero desde la oficina de prensa se informó que el fiscal general, Felix Garried Safie, no tiene programado dar declaraciones sobre este caso.

Si la Fiscalía decide presentar un requerimiento basándose en las declaraciones de Gina Marcela, en donde se individualicen acusaciones por la violación y asesinato de Katya Miranda, la cuenta regresiva para que el caso prescriba se detendría inmediatamente, a la espera de una sentencia en juicio. De lo contrario, quedan 25 semanas para que el crimen ya no pueda ser perseguido.

Safie: hay ‘show’ en el caso Katya

09/OCT/2008  (elmundo.com.sv)

El titular de la Fiscalía dijo que guardarán silencio en el caso, aunque expresó: “ahí están las pruebas”

El fiscal general de la república, Félix Garrid Safie, dijo ayer que alrededor del caso Katya Miranda se ha montado un show al cual no se van a prestar como institución.

El funcionario respondió de esa forma, al ser consultado sobre las diligencias que como Ministerio Público han realizado.

“Desde inicio de año nosotros hemos estado trabajando en el caso y las noticias que han aparecido no han sido originadas en la Fiscalía. Yo no voy a prestarme al juego del show que se ha montado alrededor de la memoria de la muerte de la niña, sino que vamos a trabajar con la ley en la mano”, manifestó Safie.

Dijo que tampoco puede expresar de que el caso esté abierto o cerrado y que hablará del proceso hasta que tengan información importante que deba conocerse.

El fiscal evitó hablar de la comunicación entablada entre la fiscal de la Unidad de Crimen Organizado, Marta Yesenia Guidos, y Roberto Burgos, abogados del Instituto de Derechos Humanos de la Universidad José Simeón Cañas (IDHUCA).

Burgos informó que el pasado 30 de septiembre Guidos lo contactó a través de un correo electrónico y telefónicamente para preguntarle en donde puede contactar a Gina Marcela y su madre Hilda María Jiménez y cuál es el consulado más cercano de donde residen en Estados Unidos.

Safie expresó que, debido a lo delicado del caso, ha decidido que como Fiscalía no van a proporcionar a los medios de comunicación ningún avance del proceso. Sobre las pruebas, el funcionario sostuvo: “nosotros estamos trabajando en este caso, evidentemente ahí están las pruebas”.

En sede fiscal existe una denuncia que data desde el 30 de abril del año 2003 y en donde se acusa a 11 personas como sospechosas del crimen, entre los señalados están: Edwin Miranda y Carlos Antonio Miranda González, padre y abuelo de la menor. Pero también se mencionan los nombres de Godofredo Miranda, Luis Alonso López, Jorge Alberto Miranda, Francisco Ramos, Tito Livio Recinos, Ilian Yanira Miranda, Natalia Méndez de Miranda, Iris Rebeca García y Doris Elizabet Ríos.

La niña Katya Miranda fue violada y asesinada entre la noche del 3 y la madrugada del 4 de abril de 1999 en la playa Los Blancos, La Paz. El caso llegó hasta el Juzgado de Instrucción de San Luis Talpa, que absolvió a los acusados.

Fiscal dice no hablará del caso Katya

Fecha de actualización: 10/OCT/2008  (LPG)

El fiscal general de la República, Félix Safie, se negó ayer a confirmar la reapertura judicial del homicidio de la niña Katya Miranda ocurrido el 4 de abril de 1999. El caso se encuentra a seis meses para que prescriba (se extinga la acción penal).

A pesar de que el funcionario se niega a confirmarlo, aseguró que la Fiscalía reanudó las investigaciones sobre la violación y el homicidio de la niña a principios de este año: “Yo no voy a hablar hasta que tengamos información importante que confirmarles, yo no puedo decir que el caso está abierto o está cerrado, pero sí hemos estado trabajando desde inicios del año en el caso”.

Según representantes del Instituto de Derechos Humanos de la UCA (IDHUCA), la Fiscalía se ha mostrado interesada en tomar la declaración de Gina Marcela Miranda, hermana menor de Katya, quien estuvo presente la noche que sucedió el vejamen contra la menor en la playa Los Blancos de San Luis La Herradura (La Paz). Por los delitos de abandono y encubrimiento fueron exonerados el padre de la menor y el abuelo, así como dos mozos de la familia.

Con la declaratoria de Gina Marcela el IDHUCA busca que la Fiscalía tome nuevos elementos aportados por la menor respecto a lo que sucedió ese día.

Iglesia pide justicia en caso Katya Miranda

Monseñor Escobar Alas dijo hoy, en su habitual conferencia dominical, que espera que se juzgue a los culpables del caso Katya para que sea ejemplarizante y referente de la justicia salvadoreña.

Domingo, 22 marzo 2009 LPG

El arzobispo de San Salvador, monseñor José Luis Escobar Alas, espera que la justicia prime en el proceso para esclarecer quiénes fueron los culpables del secuestro de la niña Katya Miranda, quien en abril de 1999 fue violada y asesinada en la playa Los Blancos, del departamento de La Paz.

Por el secuestro de la menor la madrugada de ayer la Fiscalía General de la República capturó al abuelo de la víctima y a otras seis personas. Un octavo implicado es señalado de intentar asesinar a una persona que se ofreció a declarar como testigo en el proceso judicial iniciado en 1999.

Escobar Alas dijo hoy, en su habitual conferencia dominical, que espera que se juzgue a los culpables para que este sea un caso ejemplarizante y referente de la justicia salvadoreña.

Este es  un caso emblemático, que debe ser un indicativo de la justicia en el país, comentó el líder espiritual de la iglesia católica y romana.

Monseñor Alas, quien fue investido como arzobispo el pasado 14 de febrero, aseguró que la jerarquía católica es respetuosa de la independencia de los poderes civiles. Pero destacó que hay que si se hace justicia en este caso, el sistema local será un referente.

Capturan a abuelo por secuestro
de Katya Miranda en 1999

Fecha de actualización 21 de marzo de 2009 – El Faro

Carlos Miranda fue detenido junto a otros siete hombres, incluido su yerno, acusados los primeros del secuestro de la menor y el último por intentar matar a un testigo del asesinato de la niña, crimen que está a punto de prescribir.

Cuando solo quedan 14 días para que se pueda acusar a alguien por el homicidio de la niña Katya Miranda, y a solo un mes de que venza el plazo para elegir al fiscal general del período 2009-2012, la Fiscalía concretó la captura de ocho personas para iniciar un proceso con la esperanza de que ayude a responder a la interrogante de quién asesinó a la menor.

Aunque los detenidos no están acusados del asesinato, sí enfrentan imputaciones relacionadas con el homicidio, porque según el fiscal general, Félix Garrid Safie, el abuelo de la víctima, Carlos Miranda, planificó el secuestro de su nieta con la intención de obtener dinero para responder ante un litigio por un inmueble.

Así es como salen involucradas las otras siete personas, incluido el esposo de una de las hijas de Carlos Miranda, Claudia, quien supuestamente recibió dinero a cambio de que matara a un testigo de la muerte de la menor. El yerno de Carlos Miranda es Walter Badía, y enfrenta la acusación de homicidio en grado de tentativa.

Las capturas ocurrieron entre la noche del viernes y la madrugada de este sábado 21 de marzo. Hace casi 10 años, Miranda ya había sido acusado de haber sacado a Katya del rancho de playa de su propiedad ubicado en la playa Los Blancos, de haberla violado y de haberla asesinado la madrugada del 4 de abril de 1999.

Luego de un intenso juicio y de la conmoción del país por el caso, Carlos Miranda, su hijo, Edwin (papá de Katya, acusado de abandono) y dos mozos (acusados de cómplices) fueron absueltos en 2001 debido a que la Fiscalía, entonces dirigida por Belisario Artiga, no sustentó con pruebas las acusaciones.

Ahora, cuando está por cumplirse el margen de 10 años que la ley da para que la Fiscalía pueda acusar a alguien por el homicidio, surgen nuevas acusaciones, pero en ninguna de ellas se señala al culpable de la violación y asesinato de la menor, que el pasado 13 de marzo hubiese cumplido 19 años.

Sin embargo, Safie dio a entender que esa información podría aparecer en el desarrollo de este nuevo proceso. “Formal y procesalmente no vamos a determinar quién la mató o quién la violó. Pero en el transcurso de las investigaciones que se harán, las cosas se irán aclarando”, dijo el funcionario la tarde de este sábado, horas después de las capturas.

Las autoridades plantean que Miranda tenía problemas legales en un terreno en disputa con Doroteo Maradiaga (ya fallecido), y que para ganar esta batalla, Miranda planificó el secuestro de su nieta –para inculpar a Maradiaga- y cobrar el rescate del mismo.

Hace nueve años, en el juicio por homicidio contra Carlos Miranda, él y toda la familia que departió aquella trágica noche en la playa Los Blancos, incluidos Edwin Miranda – capitán del ejército, miembro del batallón de seguridad presidencial y papá de la niña- y Godofredo Miranda -un oficial de Policía que permitió que se contaminara la escena del crimen-, aseguraron que fueron dormidos con un “spray” y que por eso no se enteraron de nada de lo sucedido.

Lo sucedido fue que Katya fue encontrada la mañana del 4 de abril de 1999 en la playa, con señales de violación y muerta por sofocación, con rastros de arena en las vías respiratorias, después de haberse ido a dormir en una tienda de campaña en el rancho de su abuelo, donde había unas 17 personas más. Lo que hasta ahora no ha quedado claro es cómo entre tanta gente algún extraño pudo entrar a la propiedad, llevarse a la niña y terminar asesinándola sin que nadie se percatara.

Hoy, la Fiscalía plantea que sí se ocupó un sedante para adormecer a los veraneantes. El químico supuestamente fue ingresado al rancho por uno de los mozos de Miranda y había sido preparado por el médico Rafael Baires, uno de los capturados.

La reconstrucción de los hechos, de boca del fiscal Safie, pasa porque el abuelo fue quien sacó del rancho a la menor para entregarlas a los secuestradores. “La banda de El Palo llega a la playa a recibir a la niña por parte del señor Carlos Miranda. La niña va en brazos del señor Miranda, junto con dos mozos. La ponen en el suelo y la entregan a las personas que se la iban a llevar al cautiverio y creen que está muerta. Entonces ahí desisten de llevársela, pero el secuestro se da”, dijo Safie, contando una nueva versión de los hechos respecto de los que se hicieron públicos cuando se realizó el juicio anterior. Carlos Miranda, hace nueve años, había dicho que la banda de El Palo (Rafael Cuenca, asesinado en 2005) había sido contratada por Doroteo Maradiaga para secuestrar a su nieta.
Junto a los supuestos miembros de la banda de El Palo y del médico Baires, se capturó también a los mozos Juan Francisco Ramos Rosales y Luis Alonso López. En cuanto a Walter Badía, yerno del abuelo de Katya, se le acusa de haber intentado asesinar a Nicolás Martínez, un supuesto testigo que en el juicio realizado hace nueve años se suponía que iba a inculpar a Miranda.
Nuevo caso
El martes 13 de mayo de 2008, el Instituto de Derechos Humanos de la Universidad Centroamericana (IDHUCA) presentó a la Fiscalía una nueva petición para que se investigara el asesinato de la niña, después de una intensa campaña de recolección de firmas en todo El Salvador. Para entonces ya quedaba menos de un año para que las autoridades quedara inhabilitadas de presentar acusaciones por el crimen.
Junto a esa petición, el IDHUCA, que ha acompañado a la madre de la menor, Hilda María Jiménez, desde hace más de nueve años, presentó un nuevo elemento informativo para apoyar al ministerio público. La prueba era un extracto de la declaración de Gina Marcela Miranda, hermana menor de Katya, sobre una de las escenas de aquella noche del 3 de abril.

“Recuerdo que estábamos nadando en una piscina y él estaba tocando mis partes íntimas debajo del agua. Lo recuerdo besando mucho a mi hermana en sus labios. Eso era repugnante”, dijo la niña. Este extracto de la declaración que la menor –hoy de 17 años- dio el 17 de octubre de 2006 a su terapeuta sicológica en Estados Unidos, permitía, según la madre y el IDHUCA, vincular a Edwin Miranda con el asesinato como autor principal del crimen.
En marzo del año pasado, Hilda María Jiménez ya había roto el silencio y dijo a El Faro que quien asesinó a su hija fue su ex esposo. “No se puede acusar a una misma persona por el mismo delito. Pero Edwin Miranda no fue y no ha sido juzgado por el asesinato y violación en contra de mi hija”, dijo Jiménez.
Esta versión fue acuerpada por uno de los abogados del caso. “Pedimos a la Fiscalía que reabra el caso y acuse a Edwin Miranda como autor de la violación y asesinato de Katya. Para que acuse a Carlos Miranda de cómplice y por fraude procesal y a los dos mozos por encubrimiento”, dijo Roberto Burgos, en aquel momento.
La versión contra Edwin Miranda también fue respaldada por el director del IDHUCA, Benjamín Cuéllar: “Yo estoy convencido de que fue el papá. No creo que un padre, a menos que sea un padre desnaturalizado, deje que el crimen de su hija quede en la impunidad. Se está protegiendo él, no a su papá ni a nadie más”, dijo.
Pero ahora, el IDHUCA y la misma Fiscalía dejan a un lado la versión de la madre y de la hermana de Katya en la acusación contra Edwin Miranda y basan su esperanza en que en el juicio por secuestro que inicia esta semana aparezca el verdadero culpable del asesinato. Cuando el crimen ocurrió, Edwin Miranda era un oficial del batallón presidencial durante la administración del presidente Armando Calderón Sol.
La apuesta de la Fiscalía y del IDHUCA es que en este caso aparezca el culpable del homicidio y violación de Katya. Si aparece un nuevo acusado, el caso podría depurarse hasta llegar a juicio, pero el caso prescribiría y quedaría en la impunidad si las imputaciones se dirigieran contra alguna de las personas que ya fueron juzgadas y absueltas hace nueve años por esos delitos. En el caso de secuestro, si la Fiscalía llega a acusar ante juez a alguno de los detenidos, el caso podría depurarse y así al menos buscar una condena por este delito en particular.
Si en el juicio se comprueba que fue el abuelo de la niña, Carlos Miranda, el autor intelectual y material del crimen, este ya no podría ser castigado por el delito de homicidio debido a que hace nueve años fue absuelto, según el director del IDHUCA, Benjamín Cuéllar, por culpa de la mala diligencia e investigación de la Fiscalía dirigida entonces por Belisario Artiga.

Y una acusación en contra de Edwin Miranda es una hipótesis que la Fiscalía no maneja. “En las (declaraciones) que nosotros tenemos no hace una vinculación directa al padre. Por lo menos con algún elemento constitutivo de delito”, dijo Safie.

Por ahora nadie parece saber qué ha sido de Edwin Miranda. La ex esposa, Hilda -quien se refugió en Estados Unidos con su hija Marcela después de recibir amenazas de muerte-, dice no saberlo. Las autoridades dicen no saberlo. Y este sábado, el abuelo de Katya, Carlos Miranda, dijo no saberlo.

Cuando en horas de la tarde se le preguntó al fiscal quién mató a Katya, admitió que ven casi cerrado el camino como para encausar a alguien por este crimen, pero sí dio a entender que se podrá conocer la verdad. “Nos estamos enfrascando en que hubo un secuestro de la menor Katya Miranda por interés y conflictos económicos entre el señor Carlos Miranda y Doroteo Maradiaga. De ahí se irán desprendiendo otras investigaciones que nosotros tenemos pero que por razones del doble juzgamiento -que lo impide el marco jurídico y por razón de la prescripción- no nos es posible adelantarle. Pero creo que la población tendrá respuesta a esa interrogante”.

Según algunos de los capturados (ver entrevistas) a ellos la policía los capturó acusándolos del homicidio de la niña, pero la Fiscalía sostiene otra versión.

Benjamín Cuéllar, director del IDHUCA, dijo que han colaborado con la Fiscalía pero que desconocen las investigaciones que esta ha realizado. Dijo a El Faro además en tres oportunidades, que Hilda María estaba de acuerdo con los movimientos realizados por la institución y por la Fiscalía. “Hace 10 días le explicamos a Hilda y a Gina la estrategia para el caso”, dijo Cuéllar. “Y ellas aceptaron”:

El trabajo de la Fiscalía, según Safie, inicióhace un año, y el trabajo conjunto con el IDHUCA, según el IDHUCA, hace siete meses.

El nuevo proceso, explican las dos instituciones, es posible montarlo gracias a las declaraciones de al menos tres testigos clave. Uno de ellos es Godofredo Miranda, entones subdirector de investigaciones de la Policía Nacional Civil (PNC) y primo de Edwin Miranda, quien no obstante que se encontraba en el rancho la noche del crimen, permitió que se contaminara la escena. Godofredo Miranda dirigió hasta el año pasado la División Antinarcóticos de la PNC.

Aquella noche, en el rancho, además de las hermanas Miranda, su padre, su tío, su abuelo y los dos mozos, también estaban otros cinco parientes adultos. En aquel juicio, el padre de las niñas, Edwin Miranda, fue acusado de abandono pero la Fiscalía nunca comprobó nada. Fue absuelto.

Hoy, sin responder a la pregunta crucial de este caso, Safie dice: “Estamos dispuestos a que el delito de Katya Miranda no quede en la impunidad”. Safie culmina su período el 22 de abril y busca la reelección para otros tres años, una aspiración que se le hace cuesta arriba porque requiere el respaldo de dos tercios de los diputados y al menos el FMLN ya ha adelantado que no lo apoyará porque consideran que no ha tenido un buen desempeño.

Un diputado del Partido de Conciliación Nacional, Elizardo González Lovo, cree que esta actuación a solo un mes de que acabe el plazo para nombrar al sucesor de Safie, tiene que ver con el interés del funcionario en que le concedan otro mandato. González Lovo es presidente de la Comisión de Seguridad de la Asamblea Legislativa y piensa que la derrota de Arena en la elección presidencial del 15 de marzo le movió el piso al fiscal, un hombre identificado con ese partido. Él sabe que el espacio de él está cerrado. El fiscal es resorte del Ejecutivo y hoy no califica la gente recomendada por el Ejecutivo actual. Hoy lo que les conviene es ordenar un poco la casa para dejar un buen precedente”, dijo.

La población tendrá respuesta
a esa interrogante de quién la asesinó”

Esta es una transcripción de la conferencia de prensa que dio el fiscal la tarde de este sábado 21 de marzo, a 14 días de que prescriba el homicidio de Katya Miranda.

Fecha de actualización 21 de marzo de 2009 – El Faro

¿Por qué la Fiscalía actúa hasta ahora, a tan pocos días de la prescripción del caso?

Yo le puedo hablar de lo que han sido mis tres años. Básicamente en el último hemos estado trabajando recurrentemente con el equipo del fiscal Monroy, con el apoyo del director en sostener esa acusación. Realmente empezó, si no me equivoco, en febrero del año pasado.

¿Se utilizará como pruebas las declaraciones de la hermana de Katya, en las que vincula al padre en el caso de homicidio de su hermana?

En las que nosotros tenemos no hace una vinculación directa al padre. Por lo menos con algún elemento constitutivo de delito. La otra semana vamos a profundizar un poco más en lo que son las declaraciones de la joven Gina Marcela.

¿En esta investigación por secuestro son importantes esas declaraciones o no se tomarán en cuenta?

Sí se han tomado en cuenta pero la hipótesis que estamos formulando está enfocada en la participación de la banda de El Palo, del doctor Baires y del señor Carlos Miranda en la ideación y materialización del secuestro. Obviamente la participación de la madre y de la hermana serán parte importante en el proceso.

¿Quién asesinó y violó a la niña?

Formal y procesalmente no vamos a determinar quién la mató o quién la violó. Pero en el transcurso de las investigaciones que se harán, las cosas se irán aclarando. No estamos enfrascados en que hubo un secuestro de la menor Katya Miranda por interés y conflictos económicos entre el señor Carlos Miranda y Doroteo Maradiaga. De ahí se irán desprendiendo otras investigaciones que nosotros tenemos pero que por razones del doble juzgamiento -que lo impide el marco jurídico y por razón de la prescripción- no nos es posible adelantarle. Pero creo que la población tendrá respuesta a esa interrogante de quién la asesinó.

¿Tiene suficientes pruebas para que este nuevo caso no se caiga?

Sí. Testimoniales, documentales y científicas al respecto. Las hemos compartido con el IDHUCA y estamos atentos a hacer nuestro mejor trabajo en los tribunales y estamos seguros que habrá justicia esta vez.

Precise si prescribirá o no el crimen de Katya Miranda.

Hay dos situaciones. Ya hay una sentencia firme en los casos de homicidio y violación. Eso independientemente de la prescripción ya estaba juzgado y ya no se podía volver a tocar…

A Carlos Miranda.

Y a las personas que se les imputó ese delito, que fueron juzgadas y exoneradas judicialmente. Eso independientemente de la prescripción. Los 10 años, por esos delitos, podían transcurrir o no y no obstante surgieran nuevos elementos por esos delitos, a esas personas no se les podrá imputar otra acusación. Independientemente de que llegara el 4 de abril de 2009. Lo del secuestro no prescribe. El delito de secuestro no prescribe.

¿Y detiene la prescripción del caso de homicidio y violación de Katya?

Es que no importaba que no se diera la prescripción porque no se podía volver a tocar ese juicio sobre las mismas acusaciones y sobre las mismas personas. No importa la prescripción porque no se podía hacer nada sobre eso porque ya hay sentencia firme y la ley prohíbe que esas personas se puedan volver a juzgar por lo mismo. No importa si hubiera prescrito o no.

¿Prescribe o no prescribe este 4 de abril el homicidio de Katya?

Nada prescribe. Pasan los 10 años que la ley manda como término para que este tipo de delitos prescriban. Pero independientemente de esa previsión legal ya no se podía hacer nada por estos delitos contra esas personas.

¿Este es un nuevo caso?

Es un nuevo caso. No se está reabriendo el caso. Estamos acusando por secuestro agravado. No se está abriendo el caso de violación o de homicidio. Es un caso nuevo por secuestro en el caso de estas siete personas y por el caso de homicidio agravado tentativo en contra el señor Walter Badía Gómez. Es un nuevo caso. Quiero que quede claro. Independientemente de lo otro que pueda haber, de los otros aspectos, estamos únicamente enfocándonos en el tema secuestro.

¿Están investigando a Edwin Miranda?

En el caso de secuestro no.

Pero sí se está investigando por…

No hay otro delito en el que nos estemos enfrascando más que en el tema de secuestro agravado y en el de homicidio agravado tentado. En esos dos no hay ninguna formulación de acusaciones contra el señor Edwin Miranda. Repito: si en el transcurso de las investigaciones el cruce de testigos y en las aportaciones de elementos que haremos nosotros y la defensa surgen otros delitos como fraude, los vamos a acusar.

¿Incluido homicidio?

Siempre y cuando no sea por lo mismo ni las mismas personas.

¿La prueba que se presente en este juicio por secuestro puede servir en un posible nuevo juicio por el homicidio?

Así es.

Los ocho capturados

(de elfaro.net)

Walter Badía. Esposo de Claudia, hija de Carlos Miranda. Está acusado de homicidio agravado en grado de tentativa en contra de Nicolás Martínez, presunto testigo que declaró en contra de Carlos Miranda hace nueve años. Según la policía, la Fiscalía tiene en su poder cheques con los que Badía pagó a un hombre para que asesinara a Martínez. El total de los cheques, dicen, asciende a 50 mil colones.

¿Por qué lo han capturado?

Es confuso lo que nos han informado, al menos a mi persona. Llegaron a mi casa a medianoche y me sacaron. Lo único que yo asumo es que estoy casado con la hija de don Carlos.

¿No le han dicho por qué lo detuvieron?

No sé ni por qué estamos aquí como que fuéramos de feria. No sé cuál es el objeto de tenernos aquí ni cuánto durará esta diligencia. Desde que me arrestaron pedí asistencia médica, sufro problemas de corazón… no ha habido nada. Nos llevan de un sitio, nos llevan al otro…

Los acusan de haber planificado un autosecuestro contra Katya.

No le sabría decir. Le mentiría. No sabemos.

¿Usted se declara inocente de cualquier cargo?

¡Por supuesto!

Sobre la acusación que versan sobre Carlos Miranda…

No sé cuál acusación versan sobre don Carlos Miranda.

Ahora es que él planificó este secuestro.

Lo que yo quiero saber es de qué lo van a acusar mañana, pasado, el otro mes…


Nicolás Martínez. Acusado de ser parte de la banda de El Palo, de participar en las reuniones de planificación del crimen y de haber estado a la hora y en el lugar del secuestro de Katya, en la madrugada del 4 de abril de 1999.

¿Por qué lo han capturado?

Nos han capturado pero nos vinieron a leer los derechos hasta que ya estábamos en la delegación. La corporación creo que no tiene que hacer eso. Tiene que hacerlo en el momento que van a capturar a alguien. Hasta que estábamos en el mismo puesto nos dijeron que por homicidio y a saber qué otra cosa nos van a poner. Como ellos son los que ponen, uno solo espera que lo capturen y aquí estamos.

¿De qué lo acusan?

Solo de homicidio… no se sabe, ¿va?

¿Y usted a qué se dedica?

También a la pesca. Es que todos sobrevivimos solo de la pesca.

¿Usted, el señor Cañénguez y el señor Soriano viven en la misma zona, cerca del rancho?

Sí. Yo vivo como a seis kilómetros de donde viven ellos.

¿Usted es miembro de la banda de El Palo?

No.


Alejandro Cañénguez. Acusado de ser parte de la banda de El Palo, de participar en las reuniones de planificación del delito y de haber estado a la hora y en el lugar del secuestro de Katya, en la madrugada del 4 de abril de 1999.

¿Usted por qué está aquí?

Prácticamente allá llegaron a mi casa en la madrugada a capturarme. No me leyeron ningún derecho para saber por qué me traían. Nada. Le pregunté a los señores agentes y me respondieron que allá me iban a decir. Ignoro lo que me están acumulando. No es justo que le acumulen algo a una persona inocente. Puede preguntar mi récord donde vivo y solo le van a dar buenas informaciones.

¿Dónde lo capturaron?

Cantón San Marcelino, de San Pedro Masahuat, La Paz.

¿A qué se dedica usted?

Toda mi vida he sido pescador artesanal e industrial. Ahora ya no estoy trabajando de eso, sino que estoy trabajando en un restaurante en playa La Puntilla.

¿Usted es miembro de la banda de El Palo?

Nosotros quedamos desvinculados de eso. No sabemos.


Ricardo Soriano. Acusado de ser parte de la banda de El Palo, de participar en las reuniones de planificación del delito y de haber estado a la hora y en el lugar del secuestro de Katya, en la madrugada del 4 de abril de 1999.

¿Usted por qué está aquí?

Llegaron a mi casa, botaron mi puerta… yo tengo dos hijos menores y uno más grandecito. “¡Todos para afuera!”, gritaron. Yo me levanté así como dice él (el médico). Me dejaron vestirme, me subieron y les dije yo: “Por favor, señores, no anden molestando a personas honradas”. “Usted no es honrado”, me dijeron. “Ya vamos a ver por qué te andás metiendo en líos”. “Miren, señores”, les dije, “quisiera que me explicaran…” “Péreme, ya le vamos a leer los derechos”, me dijeron. Me pusieron las esposas, me subieron al carro a las 2 de la mañana. Ya en el carro: “Mire, se le acusa”, me dijo, “del secuestro y la muerte de Katya Miranda”. “Y yo vivo”, le digo, “como a cuatro cuadras…”

Del rancho.

Yo vivo enfrente del kilo 14, del turicentro. Y le digo: “Aquí no sé qué estará haciendo la Fiscalía, patadas de ahogado, qué se yo. Pero que busquen al verdadero dígales. Así: que busquen al verdadero. Porque yo serví de testigo de este mismo señor, cuando lo agarraron la primera vez, que quería la Fiscalía que yo lo acusara”. Y yo le digo: yo ni había visto ni oído nada. Tengo la conciencia tranquila.

¿Usted trabajaba con él?

No. Nunca. Yo soy pescador. Ni lo conocía. Yo en dos veces lo he visto: esa vez y esta vez que lo miro y que lo he hallado junto conmigo. De ahí nunca trabajé con él ni cosa que se le parezca. Entonces, ¿por qué no mejor la Fiscalía busca a los verdaderos culpables? ¿Yo qué? Ese otro (señala a Cañénguez con la boca) yo lo conozco desde cipotillo, ahí en la Costa del Sol, pobre muchacho. ¿Qué son estas locuras? ¡Esta es una gran injusticia! Porque créame, aquí ante Dios… claro, todos los maleantes… pero digo yo: ¿a qué edad y andar con esto? 58 años y nunca… yo tengo mi currículum, así como dice el doctor Baires y a mí me conoce mucha gente.

¿Usted se dedica a pescar?

Tuve lanchas durante mucho tiempo.

¿A qué se dedica hoy?

Trabajo particular, pero pesco de vez en cuando, vendo producto. Ahí estamos pasándola.

¿Por qué dice: busquen al verdadero culpable?

¡Pues sí, es que aquí no está el verdadero culpable! Yo considero que aquí no está el culpable. ¿Cómo va a creer que si yo fuera el culpable voy a vivir a 100 metros de donde fue el hecho?

¿Usted fue miembro de la banda de El Palo?

No.


Rafael Baires. Médico. Acusado de haber prestado su casa para planificar el crimen, de participar en las reuniones de planificación y de haber preparado el sedante con el cual “durmieron” a la familia la madrugada del 4 de abril de 1999.

¿A usted por qué lo capturaron?

Buenos días. Yo soy médico. A la 1 de la mañana, parece, ahí donde estoy viviendo yo, tocaron a la puerta y dijeron a la señora que tenían capturado a un fulano que había sacado las cosas de mi vehículo. Entonces yo salí desnudo.

¿En short, digamos?

No, en un pantalón, pero pantalón roto. Viene el señor y me dice venga para acá, aquí tenemos capturado a este -y tenían hincado a un fulano-, venga a ver si lo que tenemos en la patrulla es lo que le ha robado este. Salí y cuando me arrimé a la patrulla me pegó el empujón el señor y me maltrató. No me leyó nada. Eso es lo peligroso. A mí me secuestraron hace 10 años, me metieron siete balazos. Lo peligroso de esta gente es que me agarraron y me subieron con esas tonteras que le llaman pasamontañas, terriblemente armados, yo sin camisa y sin zapatos, solo con el pantalón. Recordé cuando me secuestraron que así me iban a matar. Entonces los señores lo que hicieron fue agarrar camino para San Salvador. No tocaron base en ninguna delegación ni me leyeron nada.

¿Dónde lo capturaron?

En el propio Zacatecoluca. Lo que pasó es que agarraron camino y de ahí en clave iban hablando, se regresaron, retornaron dos veces a Zacatecoluca, y después de andar una media hora con esa presión sicológica, recordé que así me pasó cuando el primer problema. Después tuvieron a bien… me leyeron ellos y me dijeron que me acusaban de secuestro agravado y de homicidio con la niña Katya Miranda.

¿Le leyeron eso aquí?

No, allá, pero cuando me habían dado un montón de paseos.

¿Y usted qué opina de la acusación?

¡Aaah, no, mire, yo soy médico! Yo la única relación que tengo en esa zona es que hace 10, 15 años, construí un proyecto habitacional en la Costa del Sol. Y nada más. No sé qué viene por ahí.

¿No tiene relación con Carlos Miranda?

Al señor lo conocí porque él fue un abogado que hizo una escritura de las propiedades que yo negocié en ese entonces. Imagino que quizá hallaron alguna escritura de esa época, que él actuó como notario, y a un cliente mío le vendí una propiedad de esas. Pero de ahí para allá no tengo… pero yo quisiera que se aclarara. Inclusive hoy no acepté la defensoría pública. No sé qué rumbo tomará esto porque no es correcto, porque no somos delincuentes, al menos yo. Soy una persona conocida y lo que han hecho… hay que ver qué cartas se toman. Esto no es así no más. Es una intimidación terrible. Imagínese que tenemos una hora de estar aquí en el sol y no hemos desayunado. Desde las 2, 3 de la mañana andamos en esto.

¿A qué hora lo capturaron?

Parece que era la 1 de la mañana, yo ya estaba dormido. Creo que lo correcto es que le manden a hablar a uno, pero esto… esto es de animales.


Juan Francisco Ramos Rosales. Mozo de Carlos Miranda. La policía asegura que él tiene “conocimiento del delito”. Hace nueve años, Ramos Rosales fue acusado de encubrimiento y luego fue absuelto.

¿Por qué lo tienen acá?

¡Estos cabrones a saber qué quieren! ¿Cómo van a juzgar a una persona por el mismo caso? Lo que quieren buscar siempre es otros problemas. Son incapaces de investigar.

¿Usted sigue trabajando con Carlos Miranda?

Hace poco, como tres meses, dejé de trabajar con él. Lo que quieren es hacerle daño a uno.

¿Le han dicho de qué lo han acusado?

De homicidio, dicen, de asesinato, dicen. A nadie le he quitado la vida, ni siquiera un pencazo le he zampado nunca a nadie.

Usted ya había sido acusado antes.

La vez pasada fue por encubrimiento a don Carlos Miranda. Ellos andan buscando un culpable, pero no andan buscando al verdadero asesino.

¿Usted sabe quién es?

¿Si yo supiera usted cree que no les voy a decir para que lo busquen? Yo dormido estaba (el día del asesinato) y ni sentí. ¿Cómo voy a saber…?


Luis Alonso López. Según la policía, López fue la persona que llevó y entregó a Carlos Miranda el sedante que preparó Baires para “dormir” a la familia y poder sacar del rancho a Katya.

¿Usted por qué está aquí?

No sé nada. No me han dicho nada.

¿Usted trabaja con Carlos Miranda?

Tengo días de no trabajar con él.


Carlos Miranda. Abuelo de Katya. Acusado de planear y dirigir el autosecuestro de su nieta, de haber culpado a Doroteo Maradiaga –con quien tenía una disputa por un terreno- y de haber cargado a la niña, presumiblemente sedada, hacia los miembros de la banda de “El Palo”, en la playa. Hace nueve años, Miranda fue acusado de la violación y asesinato de Katya pero fue absuelto debido a que la fiscalía no sustentó su caso.

¿Le han dicho de qué lo acusan?

No sé.

¿Le han dicho por qué está aquí?

No sé. Ya les dije. Yo creo que nos entendemos y que tenemos cinco dedos de frente. Yo voy a hablar con mi abogado y después vamos a dar información.

“Va a salir un testigo que va a decir: fue él”

Hilda María Jiménez, madre de Katya Miranda
Hilda María Jiménez, madre de Katya Miranda

Entrevista con Hilda María Jiménez, madre de Katya Miranda
A nueve días de que el crimen prescriba, Hilda María Jiménez sospecha de una sola persona, aunque advierte que no le consta. Sin embargo, confía en que la Fiscalía esta vez sí fundamentará la hipótesis de quién asesinó a Katya Miranda.
Fecha de actualización 25 de febrero de 2009 – El Faro
¿Qué piensa del nuevo giro en las investigaciones en el caso Katya?
Estoy realmente feliz. Muy emocionada, agradecida con Dios todopoderoso que ha sido el que nos ha sostenido todos estos años. Ha sido durísimo y desgarrador conocer estas nuevas noticias crueles, despiadadas, de cuál era el móvil del asesinato de mi hija amada Katya Miranda Jiménez. Estoy llena de satisfacción de saber que por fin quedan pocos días para que se le haga justicia a mi niña.
¿Usted cree que en estos 10 días que faltan para que el crimen prescriba se conocerá y castigará a la persona –o personas- que asesinaron a Katya?
Según las investigaciones se ha comprobado que esto se trató de un secuestro. Y al verse acorralados, que mi niña los conoció, al fallarles el intento de secuestro -porque creyeron que estaba muerta y no quisieron llevársela así estos bandidos cómplices de El Palo y de Carlos Miranda-, ellos deciden asesinar a mi niña cruelmente y violarla. Cuando velé a mi niña, algo me decía, en mi corazón, que el criminal estaba dentro de la familia Miranda. Y le puedo decir con toda seguridad que ahora sí, que ahora estamos por buen camino. No como el proceso que tuvimos hace casi 10 años, en el que desgraciadamente Carlos Miranda manejó el caso como le dio la gana. Como abogado terrible que es, supo manejar a los fiscales a su antojo. Tenían el gran poder ahí con Godofredo Miranda, Edwin Miranda… Desde la escena del crimen tenían que protegerse unos a otros. En ese entonces los fiscales no estaban bien preparados y todo estuvo mal desde un inicio.
¿Cómo valora el trabajo que la Fiscalía ha hecho en estos 10 años?
Al principio, una investigación torpe. Para mí, torpe. Por haberse dejado influenciar y manipular por Carlos Miranda. Luego, desgraciadamente, con las ganas que se creía que tenía el ex fiscal general, Belisario Artiga -como lo había prometido: que era un caso emblemático y que iba a luchar por resolverlo-, todos sabemos que no, que no se hizo nada. Y para mí, como madre, fue una puñalada escuchar del fiscal Óscar Castro que el caso de mi hija estaba cerrado. Eso me dio la pauta de que no pensaban mover un dedo para seguir las investigaciones. Luego, desgraciadamente, se manejó que estaba cerrado el caso y no se veía voluntad. Y tampoco -lo voy a decir así- en el actual fiscal. Incluso se manejó que era un caso mediático, que era un show, cosa que me dolió inmensamente, pero ahora con las investigaciones y el trabajo realizado yo disculpo. Disculpo eso pero sigo exigiendo que ahora no cometan los errores del pasado. Que cumplan con su obligación, con su deber, como organismo encargado de hacer prevalecer la justicia y que este caso no vaya a quedar en la impunidad como había sucedido hace casi 10 años.
¿Todo lo que no se hizo en estos 10 años se perdona con lo que se ha hecho ahora, en estos meses de investigación?
Sí. Le puedo asegurar que sí. Son personas muy profesionales. Tuve el gran gusto de conocerlos, los pude escuchar de primera mano. Sé que son muy inteligentes y preparados. Y lo que más me satisface y me llena de confianza es que el IDHUCA y mis abogados, Roberto Burgos y Lupita de Espinoza, están ahí a la par y ellos no van a permitir que se cometan anomalías. Eso me satisface a mí. Yo estoy segura de que ellos han estado trabajando porque me he entrevistado con ellos, en noviembre del año pasado, y hace poco me dieron esa terrible noticia de cuál había sido el móvil.
¿Cuántas reuniones tuvieron con usted y su hija las fiscales encargadas del caso?
Fueron unos cinco días seguidos terribles, terribles, para ambas.
¿En noviembre?
Eso fue en noviembre, y luego hoy en marzo que se me notificó lo que iba a suceder.

¿Usted está al tanto de todo?
Bueno, mire, no detalladamente. O sea, no tengo escritos porque eso es bien complicado. Pero la verdad es que sí. Se me ha explicado cómo ha sido todo, lo que han hecho, las investigaciones, cuáles son las pruebas que se tienen, etcétera, para llegar a estas capturas. Hoy estoy segura de que vamos bien, vamos por buen camino.

El sábado, al preguntarle al fiscal general si la población salvadoreña iba a tener respuesta a la gran pregunta de quién mató a Katya, él respondió que la sociedad salvadoreña iba a tener esa respuesta. ¿Usted cómo interpreta estas palabras?
El hecho, es decir, quién consumó la violación y el asesinato no sé si ellos ya lo conocen. A mí no se me ha dicho específicamente, pero sí se me notificó de las personas que estuvieron alrededor de Carlos Miranda como para cubrirlo, pues, que no lo vieran que estaba cometiendo la violación y el asesinato. Pero estoy casi segura de que si esa mente diabólica pudo pensar en perpetrar un secuestro, tener la osadía de querer arrancar a Katy de los brazos de su madre y de su hermanita y llevarla a una casa donde pensaban llevársela, tenerla ahí, etcétera, por un terreno… ¡Dios mío, ese hombre puede ser capaz de cualquier cosa! Y es el único que yo pienso que lo pudo hacer. Porque como lo dije al principio: Carlos Miranda no iba a dejar que sus mozos cometieran ese delito, antes los mataba. Entonces este engendro del demonio es el que lo planificó y el que estoy casi segura que cometió este crimen atroz.
El fiscal planteó que Carlos Miranda llevaba en brazos a la niña, presumiblemente sedada, y la puso sobre la arena para que la recogieran los que iban a ser los captores, y dijo además que los captores pensaron que la niña estaba muerta y desistieron de llevársela. Cuando se le preguntó al fiscal si  la niña hasta ese momento estaba viva, respondió que al parecer sí.  Como que todos los caminos conducen a un solo culpable.
Sí, sí, pues, porque realmente si él la saca de la tienda -iba sedada- con lo que le habían puesto a  mi niña y la creen muerta y al darse cuenta que no… Bueno, pensaron que estaba muerta y deciden no llevarse a mi niña. No sé si después se despertó mi muchachita y los conoció y es por eso que tan violentamente me la matan. Entonces pienso que esa mente maquiavélica decidió hacer eso para que pareciera que habían sido las maras como en un inicio lo dijo. Entonces, prácticamente se le vino abajo todos sus planes desde el momento en que los que pensaban llevarse a mi niña deciden no hacerlo porque pensaron que ya estaba muerta.
Hoy hay otro miembro de la familia que se presume estuvo involucrado en el caso.
Esa ha sido una puñalada en nuestra espalda. No solo a la mía, sino también a la de Marcelita, que era la que se entretenía y jugaba con la hija de él. ¿Cómo este Walter Badía pudo prestarse a una cosa tan horrenda y ser tan hipócrita en ofrecerme ayuda económica, cuando yo no tenía ni cómo pagar el colegio de Gina Marcelita? Luego él me dijo que él tenía abogados españoles trabajando en el caso, y que si se daba cuenta que de verdad  Carlos Miranda había participado en eso, él sacaba a su mujer, Claudia Miranda, de El Salvador y se la llevaba a España. Cosa que sí sucedió, porque sí la sacó. La segunda hija de Walter y de Claudia nació en España. Otra: ¿de dónde iba a sacar todo el dinero que ahora tiene, donde vive, si él era un simple vendedor de perros? Todas esas cosas las creo y no creo que esto se lo hayan inventado. Es lo más creíble para mí.
Carlos Miranda se defendió hace nueve años con el tema del sedante, que lo habían esparcido con spray, a él y a toda su familia. Versión que luego fue apoyada por todas las personas que estuvieron en el rancho. Ahora la fiscalía utiliza esa versión para acusar a Carlos Miranda ¿Cómo puede y por qué puede creer eso usted?
Antes de responderle a eso le aseguro que yo me entrevisté con una testigo valiosísima que no me la tomó en cuenta –en el juicio anterior- la jueza Ana Marina Guzmán. Y me juró, así -yo ya lo había dicho antes- que había visto a Luis Alonso y a Francisco, los mozos de Carlos, cerca del cadáver de Katy. Ellos son los ayudantes de Carlos Miranda, los perros fieles. Ahora, con respecto a su pregunta, hubo un momento en que yo le dije a Edwin Miranda: “¡Godofredo!, Edwin”, y se lo dije a Carlos Miranda. Me salió del corazón decir Godofredo. ¿Por qué Godofredo? Porque dije: está en la policía, él puede tener acceso a spray… a cosas así, algún sedante. Y luego Carlos Miranda dijo que mi hermano, en medio galón de agua que yo le pedí que dejara para ellos, le había metido un sedante. O sea, él es el primero que estaba diciendo eso. Él es el primero que lo maneja. Yo también pensé que habían utilizado algo así. Lo que no era creíble es que los hubieran podido dormir a todos, a menos que se hubiera utilizado algo grande. Ahora sabemos que hay un médico dentro de los acusados, y que es él quien iba a prestar su casa de habitación para que tuvieran en cautiverio a Katy. A mí me parece creíble. Imagino que este hombre canalla utilizó alguna gasa empapada con un somnífero como cloroformo, qué sé yo. No soy especialista en eso, pero lo están comprobando los de la Fiscalía, con peritos. Y así intentó dormir a Katy y sacarla. A Marcelita también algo le ha de haber puesto. Pero doy gracias a Dios que mi Marcelita al fin y al cabo no se haya despertado, porque ya no sería solo Katy sino también a Marcelita a la que este monstruo le hubiera hecho algo.
¿Cómo podemos entender que ahora usted sí le cree a la Fiscalía? ¿Le han dado algún tipo de información, a usted o al IDHUCA que no conocemos, que la hace confiar?
Sí. Hay algo que yo no lo puedo decir si ellos no lo han dicho. Pero sí, hay algo que me asegura que eso sí paso.
¿Qué será?
No puedo decirle.
Yo sé. ¿Pero podemos pensar que son declaraciones de testigos que vieron lo que ocurrió esa noche, de familiares?
Es posible. Por ese rumbo va.
Hace un año usted mencionaba que sería fabuloso que personas que estuvieron esa noche se quebraran, que dijeran la verdad. ¿Eso está pasando hoy?
Eso es lo que está pasando. Y a mí como madre no me queda más que decir que fue el altísimo, el espíritu santo, Cristo, Dios, quien ablandó el corazón de esta persona para que se haya decidido a hablar.
Que la Fiscalía confirme que Godofredo Miranda apoyó en esta investigación, ¿a usted le parece clave?
Me parece clave, claro que sí.
¿Cómo valora este escenario? Hace un año, usted pedía que se castigara el silencio de Godofredo Miranda.
¡Todavía! Todavía. Todavía castigo el trabajo mal hecho de Godofredo Miranda. El trabajo profesional que él debió haber tenido desde un inicio. Como policía o como tío de Katy, si él no hubiera permitido que se contaminaran pruebas, que se desaparecieran pruebas, si hubiera acordonado el lugar, etcétera, no estuviéramos en este punto, no hubiéramos esperado 10 años, casi, para esto, ¿verdad? Pero no lo hizo. Entonces, su actuación en el pasado… para mí, este tipo también es cómplice y también debe ser castigado. Como madre lo exijo. Si él a mitad de tiempo se arrepintió, pues tal vez la Fiscalía será la que le dará criterio de oportunidad, pero para mí él actuó mal desde un principio y por perjurio o por mal manejo de la escena del crimen o como se quiera decir jurídicamente hablando, este tipo tiene que ser castigado.
¿Lo mismo pediría para el resto de familiares?
¡Sí! Yo no sé por qué Rosa Miranda, la abuela… no sé qué pasa con ella. Esa mujer fue la culpable de que yo dejara a mis hijas. Lo sigo manteniendo. No creo ser la primera y única mujer salvadoreña que deja en manos de su padre a sus hijas. Pero ella fue la que me insistió en que las dejara. Casi me las arrebata. “Déjemelas aquí, que yo me voy a quedar, yo las voy a cuidar”. Por eso cuando ella llegó a la funeraria yo le pregunté: ¿qué pasó con la Katy? Sin saber que ella había sido asesinada, violada y todo eso. Porque si hubiera sabido, sería más fiera de lo que he sido hasta ahora. Y los hago que hablen y me digan qué hicieron con mi niña. Esta señora, que sabía lo que iba a pasar o que después se enteró de algo, ¿por qué no habla? ¿Por qué no colabora? ¿Por qué sigue encubriendo al marido?
¿Lo mismo opina del resto de familiares que estaban ahí esa noche?
Para todos. Para Yanira Miranda, Doris de Miranda, Jorge Miranda –hermano de Godofredo, que ahora ha de ser mayor o teniente coronel-,  Rebeca, para todos esos que estaban ahí… para Tito Livio… Para todos. Ellos son responsables también, porque ellos estaban ahí.
En toda esta nueva historia, ¿dónde queda Edwin Miranda?
Edwin Miranda también no sé por qué no está ahí hasta este momento. No sé por qué a este señor no se le ha ubicado. Eso no me entristece, me enoja… que me digan que no saben dónde está este tipo a estas alturas de la vida, cuando tienen todos los elementos (para encontrarlo). “No sabemos dónde está”. Eso no me gusta escucharlo. Me encantaría escuchar de la Fiscalía que me dijeran “ya lo tenemos ubicado”. Eso sería un gran alivio para mí y para Marcelita. Yo estuve ahí, en ese mismo lugar donde me la asesinaron, con mis hijas, miércoles y jueves santo. Edwin Miranda, ese jueves santo, cuando nos retiramos para la capital, él iba callado… como en otro mundo. No sé si él -como lo he dicho, no necesariamente tuvo que participar en el hecho, sacar a la niña, etcétera-, pero el hecho de tener conocimiento para mí ya lo hace culpable. Y peor que los demás porque él era el papá.
Hace un año, usted y Benjamín Cuéllar del IDHUCA decían otra cosa y acusaban a Edwin Miranda de ser el autor del crimen. ¿Qué los ha hecho cambiar de opinión?
El saber. El estar segura porque hay un testigo que asegura haber estado con Edwin Miranda. Si el mismo Edwin Miranda se mantuvo toda la vida diciendo que él era el que estaba en medio… A mí no me cabía la menor posibilidad de que hayan sacado a Katya no llevándoselo a él de encuentro. Me parecía imposible. Y si él mismo aseguraba y juraba que estuvo ahí, él era prácticamente el culpable. Y si este tipo ha sido capaz de molestar, etcétera, a las niñas, él también lo pudo haber hecho. Eso era lo que a mí me aseguraba a decir algo así.
¿Ahora ya no?
Ahora me dicen que hay un testigo que hablará y dirá que con esta persona estuvo Edwin Miranda esa noche. Además, la abuela también dijo “cuando Edwin llegó”. Que después se retractó es otra cosa.
A estas alturas, según usted, ¿quién mató a su hija?
Eso lo tiene que comprobar la Fiscalía y las investigaciones. Pero hasta este punto el que la sacó de la tienda de campaña y el que pretendía hacer un secuestro es Carlos Miranda. Eso le puedo decir. No le puedo asegurar algo que hasta este instante todavía no me consta. Ahí estamos, en esas investigaciones. Y tiene que haber un testigo que diga: sí, fue él. En el nombre de Dios todopoderoso, va a salir un testigo que va a decir fue él o fue fulano. Pero así pasaron las cosas. Esto es lo que le estamos pidiendo a Dios.
¿Antes de que prescriba el crimen solo conoceremos quien mató a Katya o vamos a ver un nuevo proceso contra esa persona que mató a Katya?
Qué daría yo por decirle… porque yo soy la primera, porque a mí como mamá me deben esa respuesta. No la tengo. Si yo la tuviera le diría que estuviera más feliz de lo que estoy a esta hora, este día, por las capturas que se hicieron y por las investigaciones que se han llevado a cabo. Pero yo no lo sé. No sé la verdad en su totalidad. Fue desgarrador conocer lo que ustedes ya saben. Es más, a mí se me dijo que yo no podía decirle nada ni a mis hermanos. ¿Se imagina cómo me sentía? ¿Cómo esperé que pasaran los minutos, los días, los segundos? ¡Mal, terriblemente mal de conocer esa verdad! Y ahora  a ustedes se los han dicho casi todo. Hay cosas que las saben más ustedes los medios que yo.
¿Usted está consciente de que si en dado caso, en este proceso por secuestro, se acusara a Carlos Miranda de ser quien asesinó a la niña, el crimen quedaría impune?
Fue horrible para mí que el 9 de marzo se me explicara, aunque ya lo sabíamos, que no se les puede juzgar por el mismo delito que ya fue juzgado, por el delito de violación agravada y asesinato. Como mamá fue horrendo. Yo no quisiera que prescribiera ningún caso. Y no quisiera que eso fuera impedimento para hacerse justicia. Pero así es la ley de equivocada. Pero se me dijo: “Ya no se puede juzgar. Pero también ha cometido este delito, y eso no prescribe”. Entonces eso me alivia. Que por una u otra razón este criminal, violador y secuestrador pague. Eso quiero.
¿Usted cree que Carlos Miranda fue?
Si él tuvo la osadía, la perversidad de pensar, como le vuelvo a repetir, el solo hecho de pensar en simular un secuestro por un terreno, por un poco de arena, por un pedazo de ladrillo, ¡qué sé yo, Dios mío, lo que haya valido! ¡Mi niña es invaluable pero valiosísima para los ojos de Dios! Y se los está demostrando. Con solo el hecho de que lo haya pensado, aunque haya creído que no le iba a pasar nada, que solo iban a convencer a la niña y meterle en la cabeza “Doroteo Maradiaga” para que ella lo dijera, etcétera, con solo eso que le haya pasado en la mente ya es un criminal. Y por lo tanto pienso que él, por supuesto que pudo ser capaz de eso.
¿Quién ha sido el principal responsable, en todo este proceso, de que el asesino de su hija todavía no sea castigado?
La Fiscalía por no haber hecho un buen trabajo. La Fiscalía de aquel momento.
¿Qué pasará con el caso de Gina Marcela? Hace un año se planteó que se podría abrir un caso por los abusos que Gina Marcela denunció.
Esto se mantiene en reserva. Mi hija es una niña menor de edad. No se dará ningún detalle a la prensa, ¡pero por supuesto que se está trabajando en ese también! Hay dos casos. El de Katy y el de Gina Marcela. Y yo igual: en la búsqueda de justicia para mi Gina Marcela. Por eso es que con autoridad estoy llamando a que me encuentren y me lleven ante la justicia a Edwin Miranda.
¿El caso de Gina Marcela no corre el peligro de prescribir?
Ese es el problema: la prescripción.
¿Qué pasará después del 4 de abril con ambos casos?
El de Katya ya está en la Corte Interamericana de los Derechos Humanos (demandando al Estado por la falta de justicia en el caso). El de Gina Marcela también los están trabajando tanto el IDHUCA como la Fiscalía. ¿Qué va a pasar? No sé. Lo único que le puedo decir es solicitar a todos los medios que ya que yo no puedo estar en ese juzgado, yo quisiera que todas las personas que pudieran ir estuvieran allá. Que en nombre de mi Katy, de mi Marcelita y en el mío se apersonen al lugar de los hechos.
¿Será necesario que usted y su hija vengan a declarar en este caso por secuestro?
Sí. Se nos ha plantado la posibilidad y si se le solicita un permiso al gobierno de Estados Unidos, para que podamos ir a El Salvador, por supuesto que estaremos allá mi hija y yo.
Extraido de: http://www.elfaro.net/secciones/Noticias/20090323/noticias4_20090323.asp

Abuelo de Katya Miranda
a juicio por secuestro

La siguiente etapa del nuevo caso arrancará dentro de 120 días. El juzgado de paz de San Luis Talpa ordenó detención contra los siete acusados por el secuestro de la menor y contra el acusado de intento de homicidio en un testigo del juicio anterior. Este 4 de abril el homicidio y la violación de la niña quedarán en la  impunidad.
Fecha de actualización 27 de marzo de 2009- El Faro.net
A ocho días de que venza el plazo para que la Fiscalía pueda procesar a alguien por el homicidio de la niña Katya Miranda, el juzgado de paz de San Luis Talpa aceptó este viernes como válidas las pruebas contra del abuelo de la menor y con las cuales se le acusa de planificar un secuestro que, en teoría, se ejecutó previo a que la niña fuera asesinada, hace 10 años.
Carlos Miranda ahora ha sido puesto en manos de las autoridades del penal de San Vicente junto a otros seis presuntos implicados en el secuestro, que son dos de sus empleados, Juan Francisco Ramos y Luis Alonso López, el médico Rafael Baires y otros tres hombres acusados de ser miembros de la banda de Rafael Cuenca, alias Palo.
El juez de paz suplente, Luis Abersio Vásquez, decretó, además, arresto en contra de Walter Badía Gomis, tío político de Katya y a quien se le acusa de haber intentado asesinar a Nicolás Martínez, testigo que hace 10 años iba a declarar en contra de su suegro, Carlos Miranda y que ahora está siendo acusado de haber participado en el secuestro. Badía estará recluido, mientras inicia la etapa de instrucción, en las bartolinas de la División Antinarcóticos. Ninguno de los detenidos ha sido acusado por la violación y el asesinato de la menor.
El juez Vásquez otorgó a la Fiscalía cuatro meses para que prepare su caso, al cabo de los cuales se realizaría el juicio contra los acusados.
La defensa fue clara en hacer patente su desacuerdo con la decisión del juez, porque esperaba que el magistrado desestimara los cargos. “Nos parece increíble que el juez haya aceptado estas pruebas que presentó la Fiscalía, que se contradicen con los testimonios de los ex abogados del señor Miranda –a quienes entrevistó la Fiscalía esta semana- y que no tiene ningún sustento creíble”, dijo Luis Peña, abogado defensor de Carlos Miranda y de sus dos mozos.
La Fiscalía, luego de ventilar públicamente una buena cantidad de información sobre el nuevo caso –el sábado 21- pidió reserva total para el mismo esta semana, pero trascendió por partes involucradas en el mismo que la Fiscalía utiliza a un testigo clave con régimen de protección y con el seudónimo “Camila” que supuestamente formó parte de la banda de Palo y que ubica en el lugar del crimen a todos los acusados antes, durante y después del secuestro frustrado de Katya. Frustrado porque según la misma Fiscalía, los supuestos captores a los que Carlos Miranda entregaría a una niña sedada, al creer que la niña estaba muerta, desistieron de llevársela a cautiverio.
En sus alegatos, esta fue la principal arma de la defensa para desvirtuar la nueva hipótesis de lo sucedido. “El secuestro no se consumó. Para nosotros esto no es más que un doble juzgamiento y un cuento fantástico para revivir el mismo caso de hace 10 años”, dijo Peña.
Pero el juez Vásquez no lo consideró así y 120 días tendrá a partir de este viernes 27 el ministerio público para sustentar su caso, que pasaría al juzgado segundo de instrucción de San Luis Talpa, a menos que se pida una recusación a la jueza Ana Marina Guzmán, quien conoció el juicio por homicidio realizado hace 10 años y que fue amonestada por la Corte Suprema de Justicia al insinuar, en una de las audiencias, que la madre de la víctima, Hilda María Jiménez, tuvo la culpa de la muerte de su hija por haberla dejado en el rancho de los Miranda aquel 3 de abril de 1999. Los fiscales asignados al caso dijeron que esta decisión todavía está por evaluarse.
Semana de recursos
El nuevo proceso en contra de Carlos Miranda y otros siete hombres arrancó este lunes 23 en San Luis La Herradura. Ahí, la defensa pidió la recusación de la jueza de paz de esa localidad, Misanía Reyes –a quien le correspondía por jurisdicción llevar el caso-  debido a que esta fue demandada junto al ex fiscal general,  Belisario Artiga, por Carlos Miranda y su hijo, Edwin Miranda (padre de Katya). En 2001, los Miranda alegaron daños morales y materiales en el proceso, pero en 2005 la demanda por nueve millones dólares fue desechada por la Corte Suprema de Justicia.
El caso, entonces, fue enviado a San Luis Talpa por orden de la jueza segunda de instrucción, Ana Marina Guzmán –propietaria del juzgado al que está supeditada la jueza Reyes-. Hace 10 años, fue la misma jueza Guzmán quien decretó la libertad de Carlos Miranda, de su hijo Edwin (padre de Katya) y de sus dos mozos luego de que vencido el plazo para la investigación, la Fiscalía ya no aportara ninguna prueba para fortalecer sus acusaciones (homicidio y violación al primero, abandono al segundo y encubrimiento a los últimos dos).
La resolución girada esta tarde por el juzgado de paz ocurre una semana después de que la Fiscalía y la policía capturaron a los ocho acusados en un operativo realizado entre la noche del viernes 20 y la madrugada del sábado 21, y dos días después de que Carlos Miranda fuera acusado civilmente de violación en contra de otra de sus nietas. En este otro nuevo caso, la Fiscalía busca únicamente una sanción civil en contra de Miranda debido a que el crimen supuestamente fue cometido en 1997 –en la casa de Miranda de la colonia Costa Rica, la misma que se incendió en 1999 con la tienda de campaña donde durmió Katya Miranda dentro- y ya cumplió el plazo de prescripción. Este caso también fue declarado en reserva por el Juzgado Décimo Segundo de Paz de San Salvador.
La defensa presentará la próxima semana los recursos correspondientes para intentar dejar sin efecto la resolución del juez de paz en el caso de secuestro. Esta resolución tendrá que ser examinada por la cámara de segunda instancia de San Vicente.
Guadalupe de Espinoza, subdirectora del Instituto de Derechos Humanos de la Universidad Centroamericana (IDHUCA) y representante de Hilda María Jiménez dijo que este es un paso más para que en algún momento se deje la puerta abierta y se pueda conocer la verdad de lo que sucedió el 4 de abril de 1999.
Al preguntarle qué pasará este 4 de abril, 10 años después del homicidio y violación de Katya, ella respondió: “El crimen en sí por homicidio y violación, si es que hay otras personas implicadas que fueran diferentes de Carlos Miranda prescribe definitivamente. Hubiera sido necesario que alguien respondiera por esos hechos que son en definitiva los más crueles y abominables. Sin embargo, la búsqueda de la justicia implica conocer qué es la verdad. Este proceso, por lo menos, deja abierta esa esperanza de llegar a conocer la verdad y que de alguna forma se le haga justicia a Katya”.
Este viernes por la noche, vía telefónica desde Estados Unidos, Hilda María Jiménez dijo a El Faro que consideraba “horrible” tener que aceptar que el crimen por homicidio y violación quedará impune (ver entrevista). Jiménez descargó la culpabilidad en todo el Estado y en específico en la Fiscalía.
“Esto ocasionó que esos delitos tan graves y horrendos como el que me hayan violado y asesinado a mi niña tengan que prescribir. Las leyes así son de equivocadas, para mí no deberían de prescribir esos delitos hasta encontrar al culpable porque ese es un mal mensaje que se envía”, dijo la madre de la menor.
Sobre este nuevo proceso, en que al menos quizá se llegue a conocer la verdad, Jiménez, quien considera como principal sospechoso del asesinato de su hija a Carlos Miranda dijo: “Si por secuestro va ir este hombre a la cárcel, pues bendito sea Dios. Yo lo voy a sentir como mamá que no solamente va por secuestro sino por violación y asesinato. Y yo voy a juntar las tres cosas, eso es lo que mi alma, mi corazón y mi cabeza tienen que saber y tienen que convencerse”.

“Si por secuestro va a ir este hombre
a la cárcel, bendito sea Dios”

La madre de Katya Miranda espera que esta vez la Fiscalía haga un buen papel en la etapa de instrucción y que se logre una condena contra los responsables, acusados de secuestro. Jiménez sigue pidiendo castigo contra quienes hicieron todo lo posible porque se destruyera las evidencias del homicidio de su hija.

Fecha de actualización  27 de marzo de 2009 – El Faro
El homicidio y la violación de Katya prescribirán este 4 de abril. ¿Qué piensa sobre eso?
¡Horrible! ¿Qué le puedo decir? Que es durísimo para mí porque como madre, yo con todo mi corazón, con toda mi alma, deseaba que ellos hicieran un excelente trabajo desde un principio. Las pruebas siempre las tuvieron a la vista pero no las quisieron ver. Como le repito, hicieron un mal trabajo desde un inicio la Fiscalía y esto ocasionó que esos delitos tan graves y horrendos como el que me hayan violado y asesinado a mi niña tengan que prescribir. Las leyes así son de equivocadas, para mí no deberían de prescribir esos delitos hasta encontrar al culpable porque ese es un mal mensaje que se envía: hagámoslo, repitámoslo y mientras no se nos compruebe sigámoslo haciendo. La ley debería de ser más justa en este caso porque como dijo mi hermano: no nos olvidemos que detrás de ese secuestro está esa violación y ese asesinato hacia esa pequeña inocente que no les debía nada. Y a mí como madre me duele infinitamente. Estoy deshecha por eso, porque no hicieron lo que tenían que hacer, no valoraron pruebas, ocultaron, escondieron y es por eso que yo reclamo como madre con toda autoridad de que todos los adultos que se encontraban en el lugar de los hechos deberían de estar procesados. No sé por qué me los han dejado afuera, si ellos son culpables de ese hecho; y que a Carlos Miranda se le haya absuelto no quiere decir que no haya otros culpables que lo permitieron y los que ocultaron, evadieron y perdieron pruebas y evidencias.
¿A usted le parece suficiente el trabajo que hizo la Fiscalía en estos últimos meses como para perdonar la denegación de justicia que le hicieron en 10 años?
No. Nunca va a ser suficiente. Yo les podría decir “gracias” si se le hubiera comprobado, desde el primer momento, al violador y asesino de mi hija que era culpable y que a estos casi 10 años él estuviera pagando por ese delito una condena. No es suficiente. ¿Ahora qué me queda? Aceptar y evaluar lo que están haciendo últimamente pero no es suficiente. En este caso tanto la Fiscalía como la Policía hicieron un mal papel. No es suficiente.
Pareciera que desde que la Fiscalía retomó el caso potenció sus ilusiones -y las del IDHUCA- para castigar al culpable antes de que el crimen prescriba este 4 de abril. ¿Es una lectura equivocada o así  ha sido?
Que me digan que la Fiscalía ha estado trabajando por supuesto que me llena de esperanza. Pero como lo ha dicho Benjamín (Cuéllar, director del IDHUCA), no se les está dando un cheque en blanco. ¿Qué le puedo decir? ¿Nos ilusionaron? Sí, por el hecho de saber que Carlos Miranda va a volver a estar sentado en el banquillo de los acusados, que siempre fue el primer sospechoso de la violación y asesinato en contra de mi Katita, pero siempre con el sabor amargo de saber que ya no se le iba a volver a juzgar por esos delitos sino que ahora se estaba presentado otro delito. Pero sí dejándonos a la familia, al pueblo salvadoreño, al mundo donde se ha conocido (el caso), que nunca estuvimos equivocados, que los culpables siempre fueron ellos. Eso es quizás, en parte, la única alegría de fondo que yo le puedo decir que tengo.
Corríjame si me equivoco, pero pareciera que usted y el IDHUCA aceptaron participar en un proceso en el que básicamente lo que estamos esperando todos es conocer la verdad de lo que pasó aquella noche.
Definitivamente. Nosotros eso es lo que queremos, el IDHUCA, Hilda Jiménez, Gina Marcela Miranda Jiménez, toda mi familia, en fin, el pueblo, está esperando saber esa verdad y que se haga justicia.
El fiscal Safie dijo que este crimen no quedaría en la impunidad ¿Usted cómo lo entiende? Porque el delito de homicidio y violación si quedará en la impunidad y el de secuestro agravado puede que no… ¿Cómo interpreta esta frase del fiscal?
Se me explicó que por el delito de secuestro también se le podrían dar varios años, entonces aunque él diga que no, jurídicamente está quedando impune porque estaría pagando el delito de secuestro pero no el de violación y asesinato. Para mí sí quedan impunes los delitos, pero en la práctica si por secuestro va a ir este hombre a la cárcel, pues bendito sea Dios. Yo lo voy a sentir como mamá que no solamente va por secuestro sino por violación y asesinato, y yo las voy a juntar las tres cosas, eso es lo que mi alma, mi corazón y mi cabeza tienen que saber y tienen que convencerse.
De lo que queda de este nuevo caso, del que tendremos noticias dentro de 120 días, ¿usted confía en el papel que va hacer la Fiscalía? ¿Confía en que va a poder lograr que se establezca una condena?
Yo confío en Dios y es al altísimo al que nosotros nos avocamos como familia y le estamos pidiendo que la divina providencia se derrame en esto. Ahora, ellos tienen que hacer su trabajo, es el papel que les corresponde como Fiscalía. Ellos son los abogados, ellos son los que conocen las leyes y ellos saben cómo van a sustentar los nuevos delitos. Yo espero que sí lo hagan y que igual que al principio allí voy a estar, siempre empujando, siempre hablando y siempre pidiendo que hagan un buen trabajo, un buen papel para que no nos pase como la vez anterior. Yo les estoy dando mi respaldo, mi apoyo, mi ánimo y diciéndoles que tengo confianza en que son profesionales, que son preparados, que me han demostrado a mí que lo están haciendo bien y eso quiero que me cumplan.
¿Esto significa que usted pedirá que el IDHUCA la siga representando por el nuevo caso de secuestro?
Claro que sí. Lupita es mi abogada del IDHUCA y ella tiene un poder especial para representarme como querellante.
Guadalupe de Espinoza me decía que la prescripción que se va a cumplir este 4 de abril fortalecía la petición que ustedes hicieron ante la Comisión Interamericana de Derechos Humanos para que se condene al Estado de El Salvador por denegación de justicia.
¡Claro que sí! El Estado salvadoreño es culpable en haber retardado la justicia porque ellos permitieron que se dieran todas esas anomalías y que el caso haya quedado en la impunidad, habiéndole proporcionado todos los beneficios que se les dio a esta gente desde un principio, de que haya intervenido el Organismo de Inteligencia del Estado, etcétera. Todo eso, el Estado es rotundamente culpable. Y ahora le digo que yo no quiero que me los vayan a tener como la vez anterior: que colchones nuevos, que esto, que lo otro… que los tengan como a cualquier reo, esa es mi petición de madre. ¡Por favor, no quiero que los vayan a tener en hoteles de cinco estrellas! ¡Por favor! Que les den el trato que merecen como unos delincuentes que son.

Jueza de San Luis Talpa se excusa de conocer nuevo proceso de Katya Miranda

Fecha de actualización: jueves, 02 abril 2009 LPG

Jueza de San Luis Talpa se excusa de conocer nuevo proceso de Katya Miranda

Jueza de San Luis Talpa se excusa de conocer nuevo proceso de Katya Miranda

La jueza Ana Marina Guzmán dijo que durante los últimos diez años ha sido agredida tanto de la parte fiscal como de la madre de la víctima, Hilda Jiménez, y de los medios de comunicación escritos y televisivos.

Ana Marina Guzmán, jueza de instrucción de San Luis Talpa (La Paz), se excusó hoy ante la Cámara de Segunda Instancia de San Vicente de conocer el nuevo proceso sobre el secuestro de la niña Katya Miranda.

La administradora de justicia se excusó de ver el caso porque ya lo conoció anteriormente. Guzmán se basó en el artículo 73 de Código Procesal Penal, el cual contempla impedimentos para conocer algunos casos judiciales. La juzgadora basó su excusa en los numerales 1 y 10 de dicho artículo, el primero contempla que el juzgador puede excusarse por haber conocido y emitido sentencia anteriormente en el caso; y el décimo contempla la posibilidad de excusa por agresiones al juez.

Guzmán explicó que en los últimos diez años, luego de procesar a Carlos Miranda y Edwin Miranda por el asesinato de la menor y haber resuelto a favor de los mismos, ha sido víctima de constantes agresiones como juzgadora, tanto de la parte fiscal como de la madre de la víctima, Hilda Jiménez; además de agresiones a su imagen por parte los medios de comunicación escritos y televisivos, y de algunas instituciones, declaró hoy a laprensagrafica.com

La jueza ejemplificó una entrevista realizada en el programa 8 En Punto del Canal 33, en el que mediante un enlace telefónico, Hilda Jiménez, declaró no confiar en el criterio de la jueza y que por esa razón no prefería que fuera ella quien viera el caso.

Guzmán espera que la respuesta a su solicitud para desconocer el caso sea dada después de Semana Santa. La Cámara de Segunda Instancia de San Vicente decidirá a qué juzgado enviará el caso.

La jueza Ana Marina Guzmán decidió en marzo admitir la recusación de separar a la jueza de Paz de San Luis La Herradura (La Paz), Misanía Reyes, del caso de secuestro en contra de Katya Miranda, y que se ventila en contra del abuelo de esta, Carlos Miranda, y seis imputados más.

El pasado 30 de marzo, el juez de Paz de San Luis Talpa, Abercio Vásquez, ordenó que Carlos Miranda, acusado de secuestro junto a otras seis personas, permanezca en la cárcel por 120 días hasta que se realice la audiencia preliminar.

Gina Miranda: “No entierre a su otra hija papi”

De izquierda a derecha, Ginna Miranda, Hilda Jiménez, hermana y madre de Katya, respectivamente, acompañadas por la Primera Dama de la Nación, Vanda Pignato, en el cementerio privado donde yacen los restos de la niña asesinada hace diez años.

Fecha de actualización: Martes, 24 de noviembre 2009 / Co Latino

La noche que murió Katya Miranda, Gina Marcela no sólo perdió a su hermana mayor, la cotidianidad familiar, la tranquilidad propia de la niñez, sino también la compañía de su padre, Edwin. Después de nueve años, este lunes, le pidió entre lágrimas que no la entierre a ella también, “Él enterró a una hija, pero a la otra no la entierre papi”.

Gina brindó estas palabras durante la visita a la tumba de su hermana, la  que realizó junto a su madre, Hilda Jiménez y la Primera Dama de la República, Vanda Pignato de Funes.

Con notable emoción, Pignato colocó sendos arreglos florales sobre la lápida de Katya y dijo que representaba al Estado Salvadoreño y a su esposo, el Presidente Mauricio Funes, y  que jamás el gobierno iba a permitir que un caso como este ocurriera de nuevo, “abandonar las víctimas es cosa del pasado”, indicó.

Según explicó la investigación le corresponde al poder judicial, pero, “El Estado siempre debe prestar solidaridad a las víctimas”; agregó que el Gobierno iba a apoyar a las víctimas de la violencia.

“¿Cuántas Katya  Miranda hay en El Salvador?”, cuestionó.

La Primera Dama dijo que el Gobierno que preside Funes quiere cambiar la realidad de violencia en contra de la mujer. “El Estado tiene que ser un apoyo a las víctimas y no ser un aliado en la impunidad”, manifestó. Además, dijo que este apoyo es una realidad. Para Pignato, la madre y a hermana menor de Katya, también son víctimas de la violencia. En este contexto, ambas agradecieron a los medios de comunicación y al pueblo salvadoreño  por el apoyo que le brindaron a su familia en este lapso.

La abuela paterna de Gina publicó este lunes, en un matutino, un comunicado en el que manifiestan su amor por ella y por Katya y en el que denuncia que no se les ha permitido acercarse a la niña.

En este mismo, Rosa Natalia de Miranda dice que hay una conspiración en contra de la familia Miranda al acusarlos de la muerte de Katy. Al cuestionar a Hilda Jiménez sobre este campo pagado, dijo que aún no lo había leído y por tanto no podía emitir opinión al respecto.

Con 18 años, Gina le dijo a su padre que podían dejar atrás este episodio doloroso, pero que no la abandonara porque lo necesitaba.

Funes promete castigar agresores de mujeres

Fecha de actualización: jueves, 26 de noviembre 2009

SAN SALVADOR (AP) — El presidente Mauricio Funes prometió el miércoles que en su gobierno habrá “tolerancia cero” en los casos de violencia contra las mujeres y que trabajará para castigar a los agresores.

“Nuestra posición como gobierno ante la violencia contra las mujeres se resume en dos palabras: tolerancia, cero”, dijo Funes durante un acto oficial donde recibió el informe oficial sobre la Situación de Violencia contra las Mujeres en El Salvador.

“Tolerancia cero ante los homicidios, ante los abusos sexuales muchas veces de niñas y preadolescentes, ante la desigualdad económica y laboral que propicie vulnerabilidad, en definitiva, tolerancia cero ante la violación de los derechos fundamentales de las mujeres”, agregó.

Ante representantes de organizaciones de mujeres, diplomáticos y su gabinete, Funes aseguró que “este gobierno no mirará para otro lado ante realidades intolerables” como el asesinato de 400 mujeres solo en los primeros meses de este año.

Y les garantizó que a través de la Secretaria de Inclusión Social que dirige su esposa Vanda Pignato, y el instituto salvadoreño para el Desarrollo de la Mujer (Isdemu) “trabajaremos para reducir la vulnerabilidad de las mujeres y para acabar con la impunidad de los agresores”.

Señaló que solo en entre enero y septiembre de este año, se registraron más de 5.000 casos de violencia intrafamiliar, una cifra que ya supera a la del año anterior y agregó que, más del 60% de los 2.131 casos de violaciones registradas en el 2008, tuvieron lugar en el hogar o en casas conocidas.

Funes y su esposa, invitaron a la mesa de honor a Hilda Jiménez, la madre de la niña Katya Miranda, que fue violada y asesinada hace 10 años. Los culpables del crimen siguen sin castigo.

Jiménez ahora vive en Estados Unidos y llegó al país bajo protección del gobierno de Funes para contribuir en la investigación del caso y exigir justicia.

“Queremos que en su sufrimiento y en su coraje, se refleje el sello que va a caracterizar la lucha de este gobierno en contra de la impunidad. Nos sumamos doña Hilda al clamor de justicia”, expresó Funes.

“Pedimos a la justicia salvadoreña, a los jueces, magistrados y funcionarios, con mucho respeto, que no dejen que esos casos queden impunes, que no nos dejen esa injusticia, porque la impunidad es la manera más despectiva de promover la violencia más repudiable que es la violencia familiar contra la mujer”, dijo la esposa del presidente.

Miles de mujeres marcharon por las principales calles de la capital para demandar que termine la violencia contra ellas y se haga justicia.

Investigan abogado por revelar dato testigo clave

Fecha de actualización: Jueves 28 enero 2010 / LPG

Luis Peña, defensor del abuelo de la niña Katya Miranda, fue citado ayer (27 enero) a la Fiscalía.

La Fiscalía General de la República (FGR) investiga al abogado Luis Peña por la supuesta revelación de la identidad del testigo clave en el caso del secuestro de la menor Katya Miranda. “Este día (ayer) fui citado y me topo con esa sorpresa”, confirmó el defensor de Carlos Miranda, abuelo de la menor fallecida y uno de los procesados por el supuesto plagio.

La sospecha que pesa sobre Peña es que filtró el nombre del testigo protegido, información que salió publicada en un medio escrito de comunicación el 26 y 27 de octubre del año pasado.

El abogado, sin embargo, matiza que él no es el único que tuvo acceso a esa información y reprocha errores fiscales en el caso: “Ellos (fiscales de la Unidad contra el Crimen Organizado) omitieron desprender del proceso el acta de identidad de testigo que se cuestionó por otros abogados desde la audiencia inicial”.

Después de aclarar que otros defensores tuvieron acceso a esa información, Peña matiza que en las notas periodísticas no se le menciona como la persona que facilitó los datos, sino que los textos hacen referencia a “una fuente allegada al caso”.

Según él, dos periodistas que elaboraron esa información también serán citados. Ayer se intentó verificar esa información con la Fiscalía, pero no hubo respuesta a las llamadas telefónicas con las que se pretendía conocer si los citatorios no vulneran el artículo 1187-A del Código Procesal Penal que, entre otras cosas, contempla el derecho al secreto profesional de los periodistas.

Katya Miranda fue violada y asesinada en la playa Los Blancos en 1999. Antes de esos dos delitos, sostiene la Fiscalía, el abuelo de la niña y seis personas más habrían planificado el secuestro de la menor. Una de las pruebas claves es la declaración del testigo, cuya credibilidad ha sido cuestionada por la defensa.

Ante el citatorio, Peña dijo: “Es un acto de terror para que la defensa y la prensa no cuestionen cuando se les caiga el caso”.

»El contenido de este blog proviene en su totalidad de otros sitios y no constituye una investigación original ni una fuente primaria. La información no ha sido modificada ni total o parcialmente.


Declaracion de los derechos del hombre y del ciudadano

Preámbulo

Considerando que la libertad, la justicia y la paz en el mundo tienen por base el reconocimiento de la dignidad intrínseca y de los derechos iguales e inalienables de todos los miembros de la familia humana,

Considerando que el desconocimiento y el menosprecio de los derechos humanos han originado actos de barbarie ultrajantes para la conciencia de la humanidad; y que se ha proclamado, como la aspiración más elevada del hombre, el advenimiento de un mundo en que los seres humanos, liberados del temor y de la miseria, disfruten de la libertad de palabra y de la libertad de creencias,

Considerando esencial que los derechos humanos sean protegidos por un régimen de Derecho, a fin de que el hombre no se vea compelido al supremo recurso de la rebelión contra la tiranía y la opresión,

Considerando también esencial promover el desarrollo de relaciones amistosas entre las naciones,

Considerando que los pueblos de las Naciones Unidas han reafirmado en la Carta su fe en los derechos fundamentales del hombre, en la dignidad y el valor de la persona humana y en la igualdad de derechos de hombres y mujeres; y se han declarado resueltos a promover el progreso social y a elevar el nivel de vida dentro de un concepto más amplio de la libertad,

Considerando que los Estados Miembros se han comprometido a asegurar, en cooperación con la Organización de las Naciones Unidas, el respeto universal y efectivo a los derechos y libertades fundamentales del hombre, y

Considerando que una concepción común de estos derechos y libertades es de la mayor importancia para el pleno cumplimiento de dicho compromiso,

La Asamblea General

Proclama la presente Declaración Universal de Derechos Humanos como ideal común por el que todos los pueblos y naciones deben esforzarse, a fin de que tanto los individuos como las instituciones, inspirándose constantemente en ella, promuevan, mediante la enseñanza y la educación, el respeto a estos derechos y libertades, y aseguren, por medidas progresivas de carácter nacional e internacional, su reconocimiento y aplicación universales y efectivos, tanto entre los pueblos de los Estados Miembros como entre los de los territorios colocados bajo su jurisdicción.

Artículo 1

Todos los seres humanos nacen libres e iguales en dignidad y derechos y, dotados como están de razón y conciencia, deben comportarse fraternalmente los unos con los otros.

Artículo 2

Toda persona tiene los derechos y libertades proclamados en esta Declaración, sin distinción alguna de raza, color, sexo, idioma, religión, opinión política o de cualquier otra índole, origen nacional o social, posición económica, nacimiento o cualquier otra condición.

Además, no se hará distinción alguna fundada en la condición política, jurídica o internacional del país o territorio de cuya jurisdicción dependa una persona, tanto si se trata de un país independiente, como de un territorio bajo administración fiduciaria, no autónomo o sometido a cualquier otra limitación de soberanía.

Artículo 3

Todo individuo tiene derecho a la vida, a la libertad y a la seguridad de su persona.

Artículo 4

Nadie estará sometido a esclavitud ni a servidumbre; la esclavitud y la trata de esclavos están prohibidas en todas sus formas.

Artículo 5

Nadie será sometido a torturas ni a penas o tratos crueles, inhumanos o degradantes.

Artículo 6

Todo ser humano tiene derecho, en todas partes, al reconocimiento de su personalidad jurídica.

Artículo 7

Todos son iguales ante la ley y tienen, sin distinción, derecho a igual protección de la ley. Todos tienen derecho a igual protección contra toda discriminación que infrinja esta Declaración y contra toda provocación a tal discriminación.

Artículo 8

Toda persona tiene derecho a un recurso efectivo, ante los tribunales nacionales competentes, que la ampare contra actos que violen sus derechos fundamentales reconocidos por la constitución o por la ley.

Artículo 9

Nadie podrá ser arbitrariamente detenido, preso ni desterrado.

Artículo 10

Toda persona tiene derecho, en condiciones de plena igualdad, a ser oída públicamente y con justicia por un tribunal independiente e imparcial, para la determinación de sus derechos y obligaciones o para el examen de cualquier acusación contra ella en materia penal.

Artículo 11

  1. Toda persona acusada de delito tiene derecho a que se presuma su inocencia mientras no se pruebe su culpabilidad, conforme a la ley y en juicio público en el que se le hayan asegurado todas las garantías necesarias para su defensa.
  2. Nadie será condenado por actos u omisiones que en el momento de cometerse no fueron delictivos según el Derecho nacional o internacional. Tampoco se impondrá pena más grave que la aplicable en el momento de la comisión del delito.

Artículo 12

Nadie será objeto de injerencias arbitrarias en su vida privada, su familia, su domicilio o su correspondencia, ni de ataques a su honra o a su reputación. Toda persona tiene derecho a la protección de la ley contra tales injerencias o ataques.

Artículo 13

  1. Toda persona tiene derecho a circular libremente y a elegir su residencia en el territorio de un Estado.
  2. Toda persona tiene derecho a salir de cualquier país, incluso el propio, y a regresar a su país.

Artículo 14

  1. En caso de persecución, toda persona tiene derecho a buscar asilo, y a disfrutar de él, en cualquier país.
  2. Este derecho no podrá ser invocado contra una acción judicial realmente originada por delitos comunes o por actos opuestos a los propósitos y principios de las Naciones Unidas.

Artículo 15

  1. Toda persona tiene derecho a una nacionalidad.
  2. A nadie se privará arbitrariamente de su nacionalidad ni del derecho a cambiar de nacionalidad.

Artículo 16

  1. Los hombres y las mujeres, a partir de la edad núbil, tienen derecho, sin restricción alguna por motivos de raza, nacionalidad o religión, a casarse y fundar una familia; y disfrutarán de iguales derechos en cuanto al matrimonio, durante el matrimonio y en caso de disolución del matrimonio.
  2. Sólo mediante libre y pleno consentimiento de los futuros esposos podrá contraerse el matrimonio.
  3. La familia es el elemento natural y fundamental de la sociedad y tiene derecho a la protección de la sociedad y del Estado.

Artículo 17

  1. Toda persona tiene derecho a la propiedad, individual y colectivamente.
  2. Nadie será privado arbitrariamente de su propiedad.

Artículo 18

Toda persona tiene derecho a la libertad de pensamiento, de conciencia y de religión; este derecho incluye la libertad de cambiar de religión o de creencia, así como la libertad de manifestar su religión o su creencia, individual y colectivamente, tanto en público como en privado, por la enseñanza, la práctica, el culto y la observancia.

Artículo 19

Todo individuo tiene derecho a la libertad de opinión y de expresión; este derecho incluye el no ser molestado a causa de sus opiniones, el de investigar y recibir informaciones y opiniones, y el de difundirlas, sin limitación de fronteras, por cualquier medio de expresión.

Artículo 20

  1. Toda persona tiene derecho a la libertad de reunión y de asociación pacíficas.
  2. Nadie podrá ser obligado a pertenecer a una asociación.

Artículo 21

  1. Toda persona tiene derecho a participar en el gobierno de su país, directamente o por medio de representantes libremente escogidos.
  2. Toda persona tiene el derecho de acceso, en condiciones de igualdad, a las funciones públicas de su país.
  3. La voluntad del pueblo es la base de la autoridad del poder público; esta voluntad se expresará mediante elecciones auténticas que habrán de celebrarse periódicamente, por sufragio universal e igual y por voto secreto u otro procedimiento equivalente que garantice la libertad del voto.

Artículo 22

Toda persona, como miembro de la sociedad, tiene derecho a la seguridad social, y a obtener, mediante el esfuerzo nacional y la cooperación internacional, habida cuenta de la organización y los recursos de cada Estado, la satisfacción de los derechos económicos, sociales y culturales, indispensables a su dignidad y al libre desarrollo de su personalidad.

Artículo 23

  1. Toda persona tiene derecho al trabajo, a la libre elección de su trabajo, a condiciones equitativas y satisfactorias de trabajo y a la protección contra el desempleo.
  2. Toda persona tiene derecho, sin discriminación alguna, a igual salario por trabajo igual.
  3. Toda persona que trabaja tiene derecho a una remuneración equitativa y satisfactoria, que le asegure, así como a su familia, una existencia conforme a la dignidad humana y que será completada, en caso necesario, por cualesquiera otros medios de protección social.
  4. Toda persona tiene derecho a fundar sindicatos y a sindicarse para la defensa de sus intereses.

Artículo 24

Toda persona tiene derecho al descanso, al disfrute del tiempo libre, a una limitación razonable de la duración del trabajo y a vacaciones periódicas pagadas.

Artículo 25

  1. Toda persona tiene derecho a un nivel de vida adecuado que le asegure, así como a su familia, la salud y el bienestar, y en especial la alimentación, el vestido, la vivienda, la asistencia médica y los servicios sociales necesarios; tiene asimismo derecho a los seguros en caso de desempleo, enfermedad, invalidez, viudez, vejez y otros casos de pérdida de sus medios de subsistencia por circunstancias independientes de su voluntad.
  2. La maternidad y la infancia tienen derecho a cuidados y asistencia especiales. Todos los niños, nacidos de matrimonio o fuera de matrimonio, tienen derecho a igual protección social.

Artículo 26

  1. Toda persona tiene derecho a la educación. La educación debe ser gratuita, al menos en lo concerniente a la instrucción elemental y fundamental. La instrucción elemental será obligatoria. La instrucción técnica y profesional habrá de ser generalizada; el acceso a los estudios superiores será igual para todos, en función de los méritos respectivos.
  2. La educación tendrá por objeto el pleno desarrollo de la personalidad humana y el fortalecimiento del respeto a los derechos humanos y a las libertades fundamentales; favorecerá la comprensión, la tolerancia y la amistad entre todas las naciones y todos los grupos étnicos o religiosos; y promoverá el desarrollo de las actividades de las Naciones Unidas para el mantenimiento de la paz.
  3. Los padres tendrán derecho preferente a escoger el tipo de educación que habrá de darse a sus hijos.

Artículo 27

  1. Toda persona tiene derecho a tomar parte libremente en la vida cultural de la comunidad, a gozar de las artes y a participar en el progreso científico y en los beneficios que de él resulten.
  2. Toda persona tiene derecho a la protección de los intereses morales y materiales que le correspondan por razón de las producciones científicas, literarias o artísticas de que sea autora.

Artículo 28

Toda persona tiene derecho a que se establezca un orden social e internacional en el que los derechos y libertades proclamados en esta Declaración se hagan plenamente efectivos.

Artículo 29

  1. Toda persona tiene deberes respecto a la comunidad, puesto que sólo en ella puede desarrollar libre y plenamente su personalidad.
  2. En el ejercicio de sus derechos y en el disfrute de sus libertades, toda persona estará solamente sujeta a las limitaciones establecidas por la ley con el único fin de asegurar el reconocimiento y el respeto de los derechos y libertades de los demás, y de satisfacer las justas exigencias de la moral, del orden público y del bienestar general en una sociedad democrática.
  3. Estos derechos y libertades no podrán en ningún caso ser ejercidos en oposición a los propósitos y principios de las Naciones Unidas.

Artículo 30

Nada en la presente Declaración podrá interpretarse en el sentido de que confiere derecho alguno al Estado, a un grupo o a una persona, para emprender y desarrollar actividades o realizar actos tendientes a la supresión de cualquiera de los derechos y libertades proclamados en esta Declaración.


MENSAJE DEL INDIO SEATTLE

AL PRESIDENTE DE LOS ESTADOS UNIDOS

¿Cómo se puede comprar o vender el firmamento, y aun el calor de la Tierra? La Idea nos es desconocida. Si no somos dueños de la frescura del aire ni del fulgor de las aguas, ¿Cómo podrán ustedes comprarlas?

Cada parcela de esta tierra es sagrada para mi pueblo, cada brillante mata de pino, cada grano de arena de las playas, cada gota de rocío de los oscuros bosques, cada monte y cada colina, y hasta el sonido de cada insecto es sagrado a la memoria y al pasado de mi pueblo.

La Savia que circula por las venas de los arboles lleva consigo la memoria de los pieles rojas. Los Muertos del hombre blanco olvidan su país de origen cuando emprenden su paseo entre las estrellas; en cambio, nuestros muertos nunca pueden olvidar esta bondadosa tierra, puesto que es la madre de los pieles Rojas.

Somos parte de la Tierra, y así mismo, ella es parte de nosotros. Las Perfumadas flores son nuestras hermanas; el venado, el caballo, la gran águila…, estos son nuestros hermanos. Las escarpadas peñas, los húmedos prados, el calor del cuerpo del caballo, y el hombre… todos pertenecemos a la misma familia.

Por todo ello, cuando el gran Jefe de Washington nos envía el mensaje de que quiere comprar nuestras tierras, dice que nos reservara un lugar en el que podamos vivir confortablemente nosotros. El se convertirá en nuestro padre, y nosotros en sus hijos. Por ello, consideraremos su oferta de comprar nuestras tierras. Ello no es fácil, ya que esta tierra es sagrada para nosotros. El Agua cristalina que corre por ríos y arroyuelos, no es solamente agua; también representa la sangra de nuestros antepasados.

Si les vendemos nuestra tierra, deben recordar que es sagrada, y a la vez, deben enseñar a sus hijos que es sagrada, y que cada fantasmagórico reflejo en las aguas claras de sus lagos, cuenta los sucesos y memorias de las vidas de nuestras gentes. El murmullo del agua es la voz del padre de mi padre; los ríos son nuestros hermanos y sacian nuestra sed, llevan nuestras canoas, y alimentan a nuestros hijos. Si les vendemos nuestras tierras, ustedes deben recordar y enseñarles a sus hijos que los ríos son nuestros hermanos y también lo son suyos, y por lo tanto deben tratarlos con la misma dulzura con que se trata a un hermano.

Sabemos que el hombre blanco no comprende nuestro modo de vida; el no sabe  distinguir entre un pedazo de tierra y otro, ya que es un extraño que llega de noche y toma de la tierra lo que necesita. La Tierra no es su hermana, sino su amiga; y una vez la ha conquistado sigue su camino, y deja atrás la tumba de sus padres sin que le importe. Le secuestra la tierra sus hijos… tampoco le importa; tanto la tumba de sus padres como el patrimonio de sus hijos  son olvidados. Trata a su madre la Tierra y a su hermano el firmamento como objetos que se compran, se utilizan y se venden… como ovejas o como cuentas de colores. Su apetito devorara la Tierra, dejando atrás solo un desierto. No sé…, pero nuestro modo de vida es diferente al de ustedes. La Sola vista de sus ciudades entristece los ojos del Piel Roja. Pero quizá sea porque el piel roja es una salvaje, y no comprende nada. No existe un lugar tranquilo en las ciudades del hombre blanco, ni hay un sitio  donde escuchar cómo se abren las hojas de los arboles en primavera, o como aletean los insectos. Pero quizá también esto debe ser porque soy un salvaje y no comprendo nada…, el ruido solo parece insultar nuestros oídos. Y después de Todo, ¿Para qué sirve la vida, si el hombre no puede escuchar el grito solitario del chotacabras, ni las discusiones nocturnas de las ranas al borde de un estanque?

Soy un piel Roja, y nada entiendo. Nosotros preferimos el suave susurro del viento sobre la superficie de un estanque, así como el olor de ese mismo viento purificado por la lluvia del mediodía, o perfumado con los aromas del pino. El aire tiene un valor inestimable para el piel roja, ya que todos los seres compartimos un mismo aliento; la Bestia, el árbol, el hombre… todos respiramos el mismo aire. El Hombre blanco no parece consciente del aire que respira, como el moribundo que agoniza durante muchos días es insensible al hedor. Pero si les  vendemos nuestras tierras, deben recordar que el aire nos es inestimable, que el aire comparte su espíritu con la vida que sostiene. El viento que dio a nuestros abuelos el primer soplo de vida, también recibe sus últimos suspiros. Y si les vendemos nuestras tierras, ustedes deberán conservarlas como cosa aparte y sagrada, como un lugar donde hasta el hombre blanco pueda saborear el viento perfumado por las flores de las praderas.

Por ello consideraremos su oferta de comprar nuestras tierras. Si decidimos aceptarla, yo pondré una  condición: el hombre blanco debe tratar a los animales de esta tierra como sus hermanos… he visto pudriéndose en las praderas, miles de cuerpos de búfalos muertos a tiros por el hombre blanco desde un tren en marcha… soy un salvaje, y no comprendo como una maquina humeante puede importar más que el búfalo, al que nosotros matamos solo para sobrevivir… ¿Qué sería del hombre sin los animales? Si todos fueran exterminados, el hombre también moriría de una gran soledad espiritual. Porque lo que lo que les suceda a los animales también le sucederá al hombre. Todo va enlazado. Deben enseñarles a sus hijos que el suelo que pisan son las cenizas de nuestros abuelos. Inculquen a sus hijos que la tierra esta enriquecida con las vidas de nuestros semejantes, a fin de que sepan respetarla. Enseñen a sus hijos como nosotros hemos enseñado a los nuestros, que la tierra es nuestra madre. Todo lo que ocurra a la Tierra, les ocurrirá a los hijos de la Tierra. Si Los Hombres ensucian y escupen el suelo, se ensucian y escupen a sí mismo.

Esto sabemos: La Tierra no pertenece al hombre; el hombre pertenece a la Tierra. Esto sabemos. Todo va enlazado; como la sangre que une a una familia todo va enlazado. El hombre no tejió la urdimbre de la vida; él es solo un hilo. Lo que hace con la urdimbre, se lo hace a sí mismo. Ni siquiera el hombre blanco, cuyo Dios pasea y habla con el de amigo a amigo queda exento de destino común. Después de todo, quizás seamos hermanos… ya veremos. Sabemos una cosa que quizá el hombre blanco descubra un día: Nuestro Dios, es el mismo Dios. Ustedes pueden pensar ahora que él les pertenece, lo mismo que desean que nuestras tierras les pertenezcan… pero no es así.

Él es el Dios de los Hombres, y su pasión se comparte por igual entre el Piel Roja y el hombre Blanco. Esta Tierra tiene un valor inestimable para él, y si se dañase, se provocaría la Ira del Creador…, también los blancos se extinguirán, quizás antes que las demás tribus. Contaminan sus lechos, y una noche perecerán, ahogados en sus propios desperdicios.

Pero ustedes caminaran hacia su destrucción rodeados de gloria, inspirados por la fuerza del Dios que los trajo a esta tierra, y que por algún designio especial les dio dominio sobre ella y sobre la piel roja. Este Destino es un misterio para nosotros, pues no entendemos por qué se exterminan los búfalos, se doman los caballos salvajes, se saturan los rincones secretos de los bosques con el aliento de tantos hombres y se atiborra el paisaje de las exuberantes colinas con cables parlantes…

¿Dónde está el matorral? Destruido

¿Dónde está el Águila? Desapareció

Termina la Vida y empieza la Supervivencia.

LA DECLARACIóN MAS HERMOSA Y PROFUNDA JAMáS HECHA SOBRE EL MEDIO AMBIENTE

NOTA !!

Probablemente la versión más aceptada del discurso antedicho fué publicada en “The Irish Times” el 4 de junio de 1976. Sin embargo, en la actualidad muchos creen que el discurso fué escrito por un guionista de Hollywood en los 70´s para la película “Home-Four Wagons West”. Se cree que el discurso esta basado en la carta original del jefe Seattle de 1854. Existe mucha controversia por el origen del discurso, y mucha gente mantiene fuertes criticas.

Escuchala en YouTube (en inglés):

http://www.youtube.com/watch?v=gJrevZUb4fA&feature=related

Extracto de la carta con una composición musical sobre ella:

http://www.youtube.com/watch?v=84mKvA_atA8


07feb08

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